Sumérgete en esta emocionante historia que te atrapará desde el primer capítulo con su intenso contenido lleno de romance, erotismo, secretos, inseguridades y mucha pasión.
Acompaña a Ethan y April en la travesía que les espera para poder estar junt...
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POV: ETHAN.
No fui consciente del tiempo que pasó. Un par de toques en la puerta me sacaron del trance. Me di cuenta que estaba sentado en el suelo y recostado al escritorio, aún con el sobre sellado en mis manos. Un toque más y la puerta se abrió.
—¿Te encuentras bien? —inquirió Eugene lleno de impaciencia, con medio cuerpo fuera del despacho.
—Estoy hecho una mierda. — resoplé. —Nick va a casarse, Eugene, y quiere que sea su padrino ¿Puedes creerlo?, ella vino a traerme la invitación. —informé levantando el sobre. —Es increíble que vaya a casarse, me he perdido de toda su vida y ahora ya es un hombre. —dije con los recuerdos de Nick en pañales rondando mi mente.
Antes de todo lo que sucedió éramos muy unidos. Alejarme de él había sido una de las cosas que más me habían lastimado. Ví un atisbo de asombró en Eugene.
—Es la oportunidad de crear nuevos recuerdos a su lado. —sugirió amable cerrando la puerta trás de sí.
—No creo que sea buena idea, Eugene.
—Te ha pedido que seas su padrino de bodas, para él sigues siendo su hermano. Han pasado muchos años, quizá sea momento de que reanudes al menos esa relación. —sugirió cauteloso.
—Genevieve me odia. No pierde oportunidad de reprocharme lo que sucedió. —sopesé si abrir o no el sobre en mis manos, temía lo que pudiese encontrarme allí dentro. Eugene lo notó.
—Con todo respeto, la señora Genevieve necesita culpar a alguien de ese lamentable accidente, pero si vino hasta aquí es porque está dispuesta a dejar de lado sus diferencias. Deberías abrirlo, no dejes colgado a Nicholas en un día tan importante. —pidió, alentándome con empatía.
—Sabe que sigo aquí por alguien, Eugene, tenemos que irnos. Even quedará a cargo. —solté con más angustia que alivio.
—¿Estás seguro? —indagó sorprendido.
«Ni un poco»
—Genevieve no puede enterarse en lo absoluto sobre April. Lo mejor que puedo hacer por ella es alejarme. —resolví sintiendo como sin irme ya la sentía tan lejos.
—Como ordenes ¿Cuando deseas partir? —preguntó con evidente contrariedad.
—Lo más pronto posible, ocúpate de que el Jet este listo para salir mañana a Nueva York, avisale a Jeannette. En una hora iremos con Even, aún debo discutir un par de asuntos con él. —me levanté y tomé mi chaqueta para guardar la invitación en uno de los bolsillos. Eugene asintió y salió del despacho.
Una hora más tarde íbamos camino al hotel donde Even se hospedaba, por supuesto tenía que ser el mismo donde April y yo habíamos estado juntos. Como si hiciese falta algún motivo para recordarla. Afuera llovía a cantaros y Eugene conducía más lento que de costumbre.
Tomé mi teléfono y me fui directo a la galería en favoritos a aliviarme o torturarme con la foto de April sonriendo a las orquídeas. La extrañaba, en especial ahora me habría encantado sumergirme entre sus piernas, la necesitaba para apaciguar la tormenta de sentimientos que tenía por dentro. Me habría gustado estar con ella, sin culpas ni reproches. Solo disfrutarnos... De pronto un frenazo precipitado de Eugene hizo que me tambaleara y el teléfono se escapó de mis manos.
—¿Qué mierdas te pasa Eugene? —me quejé tomando el teléfono y guardándolo en mi chaqueta.
—¿Esa de allí es... April? — dudó, señalando a la izquierda en la ventanilla.
—¿Qué? —solté precipitándome, observé con detenimiento al mismo sitio que Eugene señalaba.
«¡Mierda!»
Era April accidentada en medio de esa tormenta.
Salí corriendo de la camioneta, mientras Eugene me seguía. Llovía incluso mucho más de lo que parecía, ella estaba empapada haciendo señas para que alguien se detuviese a brindarle ayuda, tropezó conmigo al estar de espaldas y por poco cae al asfalto...
—Te tengo ¡¿Estás bien?! —pestañeó un par de veces, perdida en el shock. La tomé por los hombros y Eugene nos cubrió con un paraguas. —¡April, contéstame! —grité angustiado.
—¡Santo Dios, Ethan, ayúdame, por favor! ¡Es Nate! —la sangre se me paralizó ante su súplica ¿Qué carajos pasó?