RESILIENTE

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POV: APRIL

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POV: APRIL.

Todo lo que escuché parecía sacado de una película de horror. Mis oídos pitaban, mi propia piel me incomodaba, tenía las manos sudorosas y las nauseas me revolvían el estómago. No parecía real que todo aquello hubiese sucedido.

¿Cómo podían existir personas tan macabras y calculadoras como Zacharías?

Fue terrible. Sentí el peso en cada una de sus palabras al relatar esa atrocidad y, fue inevitable no temblar con escalofríos. Él tuvo que detenerse un par de veces cuando por momentos lo consolaba, o más bien él era quién terminaba apaciguando mis lagrimas.

Me envolvía entre la calidez de sus brazos y sollozaba como una niña, sintiendo su dolor como una herida que nunca sanaría.

Responsable o no, fue una tragedia que marcó su vida y la cual cobró gran parte de ella. Ethan estaba traumatizado. Lo condenaron a no crear lazos emocionales con nadie por temor a dañarlas. Por eso huyó en un principio de mi.

Por eso su negativa a formalizar, cuando era evidente que lo éramos todo. Él intentaba protegerme. Zacharías y Genevieve eran personas sin escrúpulos y no dudarían al momento de hacerle daño, sin importar a quien arrastraran en el proceso.

Dios. Fui tan idiota por dejarme manipular y llenar la cabeza de idioteces por Zacharías. Me sentía estúpida de haberlo defendido. Era merecedor de cada golpe que Ethan le propinó.

—Lo que te han hecho es... es inhumano. —dije entre lágrimas.

—No llores más, preciosa. —limpió mis lágrimas. Su expresión era serena, pero su iris gritaba tanto dolor. —Ya pasó, todo está bien.

—Y yo fui tan tonta al no escucharte sobre él... yo... — calló mis sollozos sellando mis labios con los suyos, fue un roce noble y delicado.

—No podías adivinarlo, April. Su especialidad es la manipulación.

—¿Cómo puede ser tan cruel?
—la indignación me cortaba la respiración. —¿Y Genevieve? ¡Por Dios! ¡Es tu madre!

—Por favor, nena. No te tortures pensando en ello. No vale la pena. —pidió con la mano en mi mejilla. Sopesó atento que decir a continuación, llevando un mechón de cabello tras mi oreja. —Si necesitas tiempo o espacio para digerirlo... estoy dispuesto a dártelo. Comprendo el impacto de todo esto, y concuerdo en que lo primordial es que te sientas segura. si no te sientes de esa forma conmigo, por mucho que me duela, April, puedo... yo puedo entenderlo. ,—exhaló compugnido, posando su mano en mi vientre causando un revuelo de sentimiento en mi. —Esperaré el tiempo necesario.

—Ethan, mírame. —estaba embelesado con la vista en mi vientre que aún lucía plano. —Lo siento. Lamento todo lo que te dije, estaba molesta, con mil cosas en la cabeza. Pero mi único lugar seguro, está a tu lado. No pienso ir a ninguna parte sin ti. Te amamos, señor Montes de Occa.

TERCER ENCUENTRO. (LIBRO I)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora