LA CITA

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Nate dormía enredado entre las sábanas de sus dibujos animados favoritos

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Nate dormía enredado entre las sábanas de sus dibujos animados favoritos. Respiraba con una calma que llegué a envidiar. Porque calma era precisamente lo que me faltaba desde que esos pozos azules llegaron a mi vida.

El vapor de la tina impregnaba mi piel con aroma a rosas, un intento vago de relajarme, y lograr conciliar sueño en cuanto me acostara. Mi mente no dejaba de divagar en lo que sería la mañana siguiente y estar junto a él por más de dos minutos.

Envuelta en una bata suave, fui rumbo a la cocina y me preparé un té humeante, me recoste del barandal en la terraza para respirar la paz que traía la noche. Sonó mi teléfono avisando que me había entrado un WhatsApp... casi me ahogo con mi té cuando vi que Ethan escribió y abrí el mensaje con una rapidez sobrenatural.

*Me niego a creer que solo yo estoy ansioso.* 9:15 p.m ✓✓

«Je-su-cris-to»

*Obvio. Tu ego no lo soportaría.* 9:15 p.m ✓✓

*Algún día castigaré esa altanería.* 9:17 p.m ✓✓

Mi vientre bajo se contrajo. Y comencé a hiperventilar de solo imaginaro que ese hombre haría en la intimidad.

No tenía idea de que decir, solo me abrumaba la repentina necesidad de tenerlo cerca.

*En sus sueños, señor Montes de Occa.*9:21 p.m ✓✓

*No quiere saber lo que hay en mis sueños, señorita Andueza.* 9:19 p.m ✓✓

Sonreí embobada y babeada ante la pantalla.

*¿En serio te funciona este rollo de hombre egocéntrico y malasangre para seducir?.* 9:20 p.m ✓✓

Por supuesto que le funcionaba. Mi entrepierna húmeda lo certificaba, pero jamás lo admitiría en voz alta.

*Eres tú la que cree que intento seducirla ¿Y el egocéntrico soy yo? ¿Cuántas veces más piensa estrellarse conmigo señorita Andueza? .* 9:21 p.m ✓✓

¿En serio acababa de dejarme como una desesperada?

«¡Claro que estamos desesperadas por ese monumentazo!, no te hagas» Rodé los ojos.

No era más que un idiota.

No iba a responderle una mierda. Puse de mala gana mi teléfono en la mesita de noche. Era un imbécil.

Si en algún momento creí que podría conciliar el sueño, pues esa posibilidad acababa de irse al demonio.

De hecho si iba a decirle unas cuantas palabras a ese petulante, tomé mi teléfono de nuevo y mis dedos volaron sobre él.

*Lamento desilusionarte, pero tu sed de atención no te deja ver que el mundo no gira en torno a ti.* 9:24 p.m ✓✓

*Te equivocas señorita Andueza. No quiero la atención del mundo.* 9:25 p.m ✓✓

TERCER ENCUENTRO. (LIBRO I)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora