No eres bueno para mí +18
Con esa aprobación, inmediatamente tomo acción, cada prenda fue cayendo al suelo, revelando su musculosa silueta, esta vez estaba totalmente descubierto ante él. Las piernas delgadas del Omega lo recibieron entre ellas, fue cuidadoso está vez, sus manos tocaron su suave piel, recordándose cada detalle de esta, el cuerpo ajeno junto a de él era maravilloso, sus aromas se combinaban, la creación de un vodka dulce y suave, era exquisito, como un sorbo que hacía quemar la garganta con cada trago que daban. Se besaban con desespero y los dedos de Volkov se movían ágilmente dentro del Omega, abrían y cerraban hasta expandir las tiernas paredes de su adverso, se humedecian en su propio nectar y resbalaban hasta crear chapoteos.
Los gemidos de Horacio llenaban la habitación y los oídos del alfa, su cuerpo de retorcía ante cada embestida que era provocada por sus dedos, lo saciaba pero no a su límite. La dureza del alfa rogaba por entrar en el suave agujero del contrario, pulsaba y las venas que relataba en el tronco era señal de que agonizaba de atención.
—Voy a entrar. . .
—¿A-Ahora avisas?. . .
Sonrió y la línea del glande se alineó contra la entrada dilatada, dió un empuje lento y se deslizo hasta tocar sus puntos sensibles, sus caderas se movieron con fuerza y brusquedad, dando embestidas que movían el delgado cuerpo y arrugaban las sábanas de la cama, la cual rechinaba al ritmo de los empujes del alfa, ambos gemían y jadeaban, Horacio lloriqueaba de placer, la saliva se desbordaba de la comisura de su labio y sus glúteos se mojaban de fluidos. Sus pezones fueron agredidos por los dientes del alfa, disfruto de su placer, el como se ponían erectos cuando entraban en contacto con la lengua húmeda del alfa; sus uñas se aferraron a los hombros desnudos y sintió el climax aproximarse.
—V-Ve más rápido. . .
Comprendió en seguida, tomando los muslos entre sus manos, abriendo las piernas para notar el obsceno de la imagen frente a el, la entrada apretaba su miembro y salía y entraba rápidamente, golpeando una y otra vez ese mismo punto, haciendo delirar a su contrario. No pudo evitarlo, pero gimió ronco, cerrando los ojos ante el placer que le brindaba; su mano apretó la virlidad del Omega, masajeo rápidamente y aquello ocasionó que arqueara la espalda, dejando que libremente llegará a su orgasmo y salpicará su cuerpo con gotas de líquido blanco.
Ahora era su turno, empujó y dió duras embestidas hasta sentir ese cosquilleo característico que avisaba de su climax. Se apresuró a salir y correrse sobre el cuerpo de Horacio, quien aún se reincorporaba y temblaba sensible por el recién orgasmo. Se recostó a su lado, su respiración era bastante errática, pero intento no pensar en ello y se percató que Horacio aún se mantenía despierto y con la mirada perdida sobre el.
—¿Estás bien?
Asintió.—Es solo que, es raro ver tu cara y saber tu nombre.
—Creí que eso querías.
Horacio soltó un suspiro.—Al principio sí, pero ahora no estoy muy seguro.
—Bueno, al principio establecimos reglas que claramente ahora no respetamos. Dije que no hablaría de más y aquí me tienes, charlando contigo después de tener sexo, aún cuando dijiste que no permitirías que volviera a tocarte.
—Eso. . . No tuve elección. Estoy en celo y bueno, quería sentirme bien; Volkov, usted no es el primero en tenerme, pero si el primero en estar conmigo en mi celo.
Esa confesión le hizo inflar el pecho con orgullo, pero también sentirse un poco decepcionado, comprendía que no tenía elección, el celo ya había comenzado y sino llegaba a tiempo, sería abusado y cuando estuviera cegado por este mismo, simplemente se entregaría sin importarle quien estuviera entre sus piernas, probablemente maltratandole. Agradecía haber llegado a tiempo; se planteó que solo sería consensuado en esta ocasión y aprovecharía cada minuto para estar a su lado y tenerlo.
—Horacio, ¿Aún con todo el daño que te he causado aceptas que esté en tu celo? Es el primer día, aún tienes tiempo de retractarte.
Lo miro con los ojos llorosos, se había ilusionado aún sin conocer su cara y entonces se dió cuenta que aunque quizá se haya enamorado un poco, sus sentimientos no serían correspondidos, pero ahora tenía un pretexto para estar junto a él, una o dos noches. Lo que durará el celo; se abrazo de su cuello y subió una de sus piernas a su cadera, moviéndose contra su entrepierna, buscando su atención y demostrando la aprobación.
—Tu, no eres nada bueno para mí, pero quiero estar contigo aunque sea una noche. . .
Volkov lo miro con tristeza, pero ahora sabía que ambos estaban de acuerdo. Inhaló aire y exhaló cansado.—Entonces haré que lo disfrutes.
Abrazo su cadera, acercándolo a él, uniendo nuevamente sus labios, su brazo tomo la pierna enredada en su cintura y el Omega le ayudo a meter nuevamente su virilidad dentro de él, volviendo a expandir su estrecha entrada, ahora maltratada y un poco mojada. Las embestidas comenzaron de nueva cuenta, la posición ayudaba a mirarlo a los ojos, existía un poco de vergüenza, pues ambos se miraban a ojos con jubilo, como si de una pareja se tratase, se besaban y gemían sobre sus labios.
Sus cuerpos fueron marcados, la fuerte espalda de Volkov era adornada por líneas rojizas, los rasguños que le eran propinados ardían un poco, pero los disfrutaba a medida que el aire frío golpeaba las heridas y su cuello, era mordido y maltratado cuando era mordido. Horacio era marcado con las manos contrarias, sobre sus caderas dónde se marcaban los dedos gruesos de su adverso, su cuello y labios eran mallugados y sus glúteos azotados que ardían, pero cada acción era nueva, lo estaba disfrutando, no tenía miedo y solo podía briagarse de su aroma a alfa, su masculinidad embargando su ser, reclamando al alfa con su cuerpo y perdiendo la conciencia de inmediato cuando el celo alcanzó su cúspide.
—Viktor. . .
Su cuerpo se movió de inmediato, ahora estaba sobre el alfa, Volkov no sabía que hacer, puesto que el Omega ahora montaba su virilidad, moviéndose con frenesí sobre el, podía sentir sus muslos apretar su cintura y contraerse cuando buscaba su placer, simplemente lo dejo hacer y observo tanto como se tocaba, paseaba sus manos por su pecho, apretando sus propios pezones, sufriendo espasmos con cada sentón que daba, notandose en la zona del vientre, lo abultado que estaba debido a su gran tamaño. Simplemente se estremeció y se dejó hacer, cerrando los ojos y echando la cabeza hacia atrás cuando Horacio hacia de las suyas y se movía ágilmente sobre él, estaba viviendo una gloria y prometía, disfrutarla lo que perdurará.
Remin
(☞ ಠ_ಠ)☞ Así los quería agarrar puercos.
Mañana no habrá capítulo, sin falta el próximo día.
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Tuyo 3 (Volkacio) FINALIZADA
De Todo-No debiste enamorarte de mi-. -Lo siento amo-. Frío y malvado, ¿que me llevó a fijarme en el? Extrañó a mi hermano y mis emociones cada vez son tan... raras. Omegaverse Volkacio Sexta historia Tuyo3 FINALIZADA