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Una herida cerrada


No sabía cuanto tiempo había pasado, pero cuando sintió la turbulencia del avión, se despertó rápidamente, visualizo a su alrededor y noto que Volkov ya no estaba sentado frente suyo y eso lo asustó, comenzó a sentirse nervioso y retirar el cinturón de seguridad con rapidez. Al sentir una segunda presencia, noto que era el alfa, quien lo miro confundido y le ayudo a retirar el cinturón.

—¿Estás bien?

—Si, si. ¿Qué fue eso? ¿Ya llegamos?

—Si, de hecho estábamos aterrizando.

Horacio suspiro aliviado y miro por la pequeña ventana, efectivamente habían llegado a Los Santos, sonrió, por primera vez en todo ese tiempo, sonrió con verdadero jubiló, se puso rápidamente de pie y espero a que abrieran la puerta, necesitaba salir, estirar las piernas y sentirse nuevamente en su ciudad. Volkov noto esto y lo siguió rápidamente; la puerta del avión se abrió y ambos pudieron bajar para pisar suelo, Horacio estiró los brazos y las piernas, respirando profundamente al sentir ese aire y ese ambiente conocido.

—Por fin. . .

—Horacio, subamos al auto, ambos tenemos que descansar.

Horacio miro frente a él, lugar conocido, podría fácilmente huir, tomar un coche robado e ir por su propio lado, tenía todo el poder para irse, pero había un problema, y es que entre más separado se encuentre del alfa, enfermaría y apuesto que Volkov le apuntaría con un arma si intentará escapar.

—¿Horacio?

La voz de Volkov lo trajo de vuelta, parpadeo unas cuantas veces y soltó un suspiro, yendo a dónde él. Subió al auto y este avanzó, observo con alegría toda la ciudad, había extrañado tanto esas calles conocidas, en tan solo pocos meses no había cambiado nada, era maravilloso saber que estaba de vuelta. El auto entro por una zona privada, conocía ese lugar, pero no creyó que ahí se alojará el alfa, entraron entre unos edificios hasta llegar a departamentos; bajo del auto y siguió a Volkov y a sus hombres hasta el edificio, tomaron el elevador y llegaron al piso de Volkov, entro y camino rápidamente a observar las vistas que tenía desde allí.

—Que vistas. . .

Volkov miro al Omega, había hecho lo correcto, se veía feliz, tranquilo y a la vez ansioso y sabía porque. Le indico a sus hombres que se retiraran y metió las maletas para dejarlas en las habitaciones correspondientes, sabía que era hora de actuar, se tomó un tiempo en su habitación y dejo que suaves lágrimas cayeran por su rostro, amaba a Horacio y por ello mismo, era el momento de dejarlo ir y empezar con su plan; tomo un pequeño sobre y limpio sus ojos, no era fácil dejar ir algo que anhelaba, pero Horacio no era para el y le había hecho tanto daño, que ni siquiera se permitía imaginarse a su lado.

Tomo valor y se preparó.

Horacio inspeccionaba el departamento, revisaba aquí y allá, preguntándose en dónde se había metido el alfa, un sentimiento extraño y doloroso se planto en su pecho, se sintió angustiado y estaba por irlo a buscar, pero entonces Volkov apareció y al ver su rostro, algo incómodo se removió en él.

—Horacio, se que dije que no te pediría disculpas, pero creo que es momento de decirlo y. . . Lo lamento, estoy arrepentido y me siento un imbécil por haberte arruinado la vida.— Extendió el sobre hacía él junto con unas llaves.—Esto es el dinero que me pediste y que te correspondía, estás son las llaves del departamento, es tuyo. Yo me iré a vivir al departamento de arriba porque, debido a la marca. . . No podemos estar del todo separados. Horacio eres libre.

Horacio sintió que el aliento se iba y que su corazón se detenía, su pecho se estrujó y nuevamente estaba llorando. Miro el sobre y las llaves, las tomo y no sabía exactamente qué decir, pero estaba agradecido, entendía que le había causado daño, pero en el fondo, aún tenía pequeños sentimientos encontrados por el alfa. Sorbio su nariz y limpio sus lágrimas, sentía que en cualquier momento se desmayaría.

—Olvide algo.

Miro a Volkov y cuando miro que le extendía un móvil, sus ojos se abrieron como platos y tiro las llaves y el sobre para tomarlo, en el fondo tenía miedo, pero no dudo en colocar el móvil en su oreja.

—¡Gustabo!

Horacio. . . ¡No puede ser Horacio!

—Gustabo, mierda. . . Gustabo eres tu, ¡Eres tu!

No pudo evitarlo y rompió en llanto, cayendo de rodillas al suelo, todo este tiempo, había esperado ese momento, no podía creerlo, es que simplemente era tan irreal que no podía creerselo. Lloro con tanta fuerza que le impidió escuchar a su hermano; intento controlarse y dejar de temblar por la emoción y sentimientos encontrados que sentía, aclaro su garganta y se permitió escuchar a su hermano.

—¿Horacio? ¿Sigues ahí?

—Si, si aquí estoy. . .

Hostia, la madre que te parió, me has hecho llorar, ¡Horacio!

—Y tu a mi, lo siento Gustabo, no sabía cómo reaccionar, no sabes todo lo que ha pasado, pensé por un momento que estabas muerto, tenía tanto miedo, Gustabo te extrañe mucho. .  

Tu eres quien me tenía angustiado, no sabía nada de ti, Horacio todo fue tan difícil, hay tanto que contarte. . .

Yo, yo también tengo que contarte muchas cosas, pero estoy devuelta. . . Gustabo por fin estoy aquí, dime en dónde estás, volvamos a estar justos, dime por favor que a ti si te dejaron ir, ¿Te sacaron de Los Santos?

Hubo una pequeña pausa, Horacio espero pacientemente, tenía miedo de la respuesta, si seguía con el alfa que se lo había llevado, haría todo por ayudarle a escapar.

—Horacio, hay cosas que no pueden seguir igual, por favor no me malinterpretes, pero ahora estoy enamorado de alguien y. . . Horacio, serás tío.

—¡¿Cómo?! Gustabo pero, ese tipo de cosas no me las esperaba, es que ahora mismo estoy en shock. . . ¡Gustabo que seré tío! Tienes que llamarlo como yo.

Volkov miro a Horacio con una sonrisa, sabía que no se había equivocado, había hecho lo correcto y eso debía hacerlo sentirse satisfecho aunque le partiera el alma renunciar a su amor por él. Dejo que hablara tranquilamente y sabía que esa charla dudaría horas; lo miro por última vez y se retiró en silencio. Horacio había sido su manera de aprender de si mismo, comprendió que habían cosas que no estaba a su alcance, que el amor al final no era pasajero y que efectivamente, habían cosas por las cuales jamás podría vivir, Horacio había sido una experiencia caótica, pero también una experiencia que le había enseñado tanto, lo amaba y por ende, soltarlo había sido la mejor decisión que podría tomar.

—Te voy extrañar Horacio. . .

























































Tengo una duda, si alguien me pudiera responder sería fantástico. ¿El término "ostia" es con o sin H? Investigue, pero me dice que es sin H, pero algunos que es con H.

Yo no sé, si nadie me responde yo le creo a la RAE y punto.

"interjs. vulgs. Denotan sorpresa, asombro, admiración, etc."
(Esto dice la RAE)

¿Por qué lo recalcó? Porque anteriormente, en otras historias, me venían a reclamar, que no era con h que si es sin H y no estaba de más aclarar eso, ahora sí, nos vemos próximo capítulo.

Remin

Tuyo 3 (Volkacio) FINALIZADA Donde viven las historias. Descúbrelo ahora