5. Nave del olvido

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Los pasos de Martin le conducen hasta su antiguo trabajo. Allí fue donde conoció a Juanjo e iniciaron su relación. Piensa que regresar le hará recordar los buenos momentos, a esa época en la que todo era sencillo y simplemente se dejaba llevar. Desde que dejó el trabajo; porque sabía que a Juanjo no le gustaba, a pesar de que él nunca se lo hubiese echado en cara, se sentía desubicado.

Nada más entrar en la Nave del olvido, sabe que ha sido un error. La música, las luces, el olor le catapultan a una época en la que era feliz. Ese trabajo, no era ni del lejos el sueño de su vida, de niño nunca se imaginó bailando en una discoteca; pero al menos estaba más cerca de su deseo de subirse a un escenario, quería ser actor o cantante y que el mundo le aplaudiera. Lleva un año haciendo castings, sin embargo, en ninguno de ellos ha conseguido la oportunidad que lleva tanto tiempo esperando.

No hay mucha gente aún: es pronto todavía. A lo lejos divisa a su mejor amiga detrás de la barra. Va hasta ella y Chiara le recibe con un abrazo cargado de nostalgia.

—Estás desaparecido—le dice su amiga—. Seguro que estás triunfando y no tienes tiempo de ver a tus amigos los perdedores.

—¡Qué dices! No sois unos perdedores. No te haces una idea de las veces que he echado de menos este sitio. Subirme a bailar como cada noche y las charlas con vosotros mientras recogíamos.

—Sí, seguro. ¿Cómo te va la vida de actor? ¿Cuándo te dan el Goya?

—Al paso que voy nunca. —Suspira—. No he conseguido ningún papel. A veces pienso que toque mi techo cuando estaba aquí. Ahora, no sé, me siento como perdido.

—¿Sigues con el tío, ese? ¿Él que se ofreció a mantenerte hasta que te saliera curro?

—Sí, supongo...

—¿Qué pasa?

—¿Qué hago yo saliendo con un ingeniero? Yo creo que se avergüenza de mí, se va con sus amigos a jugar mientras yo me quedó en casa esperándole.

—Te lo dije. Ese tipo es demasiado independiente.

—Es gracioso, él piensa lo contrario de mí. Yo no quiero que deje a sus amigos por estar conmigo, pero alguna vez me gustaría que me incluyese en sus planes. Mi vida consiste en ir de casting en casting y en tener todo perfecto en casa, para que no se agobie al verlo desordenado y para qué. Muchos días llega tarde y quemado del curro, yo acabo pagando su frustración. En cambio, cuando yo estoy muerto por dentro porque me han rechazado en otra audición por enésima vez, él llega con sus movidas y se acuesta sin probar ni un bocado de la cena que llevo preparando una hora.

—Habla con él, dile como te sientes.

—Lo he intentado. Con decir que me he vuelto demasiado dependiente lo soluciona todo. Más quisiera yo no depender de él. Estoy pensando en buscar curro de lo que sea. ¿No habrá algún puesto libre, aquí?

—Están buscando un camarero, pero esto no es para ti. Tú vales mucho.


Espero que no me odies mucho con el capítulo de mañana, pero si queréis que la historia dure, hay que liarla un poco. 

¿Decirme que después de la gala pasada, no soy la única que no se la imaginó con esa profesión? Por fi, por fi.

La Nave del OlvidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora