10. Bad habits

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La partida de Tiroteo, se desarrolla por primera vez en casa de Juanjo. Solo Bea había estado allí antes y eso fue antes de que conociera a Martin. Salma, Omar y Alex se quedaron sorprendidos cuando les invitó. Todos ellos supieron nada más entrar que Juanjo estaba adquiriendo malos hábitos. Tras una lucha de miradas entre ellos, para decidir quién le pregunta, es Salma la que se anima:

—¿Estás bien?

—Claro, porque no iba a estarlo —les responde—. He comprado cervezas. Voy a por ellas.

Juanjo se levanta de la mesa del salón y va a la cocina.

—¿Cuántas veces le habéis visto en chándal y zapatillas de estar en casa? —pregunta Alex.

—Ninguna la verdad. La última vez que estuve aquí, tenía la casa impoluta. No le pega nada —añade Bea.

Cesan la conversación en cuanto vuelve.

—¿Dónde está tu pareja? —le pregunta Omar.

—Lo hemos dejado. Tuvimos una bronca la semana pasada y se fue.

—¿Se ha ido a donde? —A Bea le cuesta creer la frialdad que habita en sus palabras.

—No lo sé. Podemos centrarnos en el juego.

—¿No tenías un gato? —pregunta Salma.

—Tú lo has dicho, tenía.

—¿Qué ha pasado? —vuelve a preguntar Salma.

Juanjo cierra los ojos y suspira.

—Martin —A Juanjo se le corta la voz al pronunciar su nombre y echa un trago de cerveza antes de continuar—, tuvo que sacrificarlo la semana pasada mientras estábamos jugando.

—¿Por eso te llamaba? —Juanjo asiente—. Tío, lo siento. No debí quitarte el móvil —le dice Bea.

—No fue culpa tuya, fui yo quien lo silencie.

—¿Te dejaron los dos el mismo día? —añade Bea.

—Sí. ¿Seguimos?

—Sabes que puedes hablar con nosotros —le dice Omar.

—Lo sé, pero estoy bien. —Finge una sonrisa en la cara—. Éramos incompatibles. Él esperaba más de mí y yo... no podía dárselo. Ha sido lo mejor para los dos. Ahora podrá encontrar a alguien que le quiera más que yo.

—Eso lo dudo —dice Alex.

Juanjo lo mira, desafiándole. No entiende que ha querido insinuar con esa frase.

—Martin es una bellísima persona y se merece tener un poco de suerte en la vida.

Todos fruncen el ceño a la vez. Entendiendo a la perfección lo que Alex ha querido decir.

—¿Qué? —pregunta Juanjo al ver su reacción—. Es un bailarín increíble y mucho mejor actor. No consigo entender por qué ninguno podéis verlo. No estoy de humor para jugar hoy. Podéis quedaros si queréis, yo me voy a dar una vuelta. —Se levanta, pero Bea le agarra de la muñeca para retenerle.

—Creo que has malinterpretado sus palabras. ¿No Alex?

—Sí, quería decir que dudo mucho que nadie llegue a quererle tanto como tú lo haces.

—Sí, tío, porque te empeñas en ponerte capas. Lo echas de menos, reconócelo —dice Bea. 


¿Estoy pensando en cambiarle el nombre a la historia? ¿Qué os parece? Siento que ya no encaja con la historia completa. Me ayudáis a buscarle un nombre. Acepto sugerencias.

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