Martin al borde de las lágrimas va hasta la barra donde está Chiara y le pide que le ponga lo más fuerte que tenga.
—No —le responde—, lo has hecho muy bien sin necesidad de estar borracho.
—¿Me has estado observando?
—No pienso dejarte volver a caer en sus redes. Sé fuerte. Lo olvidarás.
—¿Y si no quiero olvidarlo?
—Martin, ¿ya no recuerdas como te ha tratado?
—Hemos tenido épocas buenas. Quizá sé de cuenta.
—¿En serio, crees que ha cambiado? ¿Cómo te ha hablado?
Martin se restriega los ojos y suspira.
—Con la chulería que le caracteriza. Tienes razón.
Chiara desvía la mirada justo detrás de él. Martin no quiere girarse, creyendo y deseando que sea él y decidido a hacerse el interesante.
—¿Qué hacéis de charleta? —La voz de Naiara le pone firme al instante—. Voy, solo estaba pidiendo una copa que tengo la boca seca.
—Sírvele rápido y a trabajar que para eso os pago.
Tres horas más tarde, las luces del local se encienden y Martin se alegra de sea la hora de cierre, tiene todo el cuerpo dolorido. Tantos meses sin bailar le han hecho perder el estado de forma. Claro que ahora se siente mucho más pesado, como si en lugar de días le hubieran caído años sobre sus hombros. Por suerte, Juanjo desapareció después de su breve encuentro y no ha tenido que enfrentarse a sus propios demonios internos durante el resto de la noche. Se acerca de nuevo a su amiga:
—No puedo con mi alma.
—Vete a casa —le dice Chiara.
—Gracias. Están siendo días de mucho desgaste.
—Vete. No te preocupes. — Chiara le da un abrazo y un beso—. Has estado muy bien hoy. Estoy orgullosa de tí. Tienes que aprender a guardarte tus lágrimas para alguien que te haga reír.
Sube a cambiarse de ropa y a quitarse el maquillaje. Al mirarse en el espejo, puede verse de nuevo. El joven que lleva días sin dormir, él que se siente roto por dentro y al que le cuesta un mundo el mero esfuerzo de respirar.
Se despide de Álvaro y Chiara con la mano y se encamina hasta la puerta. Lo único que quiere es meterse en la cama y no hablar con nadie hasta el día siguiente. Pero él no tiene tanta suerte y nada más salir se encuentra con Juanjo. Niega con la cabeza y pone rumbo a su nuevo piso.
—Espera. —Quiere ser fuerte y largarse al instante, pero nunca a podido resistirse a él—. Pensaba que te habías vuelto con tu familia.
—He vuelto. ¿Qué quieres de mí?
—Solo hablar.
—Pues habla. Que estoy muy cansado y quiero meterme en la cama.
—¿Estás bien? ¿Dónde estás viviendo?
—Perfectamente y no te importa.
—Que no estemos juntos, no implica que no me importe. Siempre me preocuparé por ti.
—Pues no lo hagas. Tú eres el que más dolor me ha causado. Si tú no estás, estaré bien.
Juanjo recibe esas palabras como si fueran puñaladas.
—No es verdad —le dice mientras le empuja contra la pared, dispuesto a demostrarle que aún perdura el hechizo entre ellos con un apasionado beso, cuando la puerta se abre de nuevo.
Álvaro sale del local y se los encuentra de sopetón. Fulmina con la mirada a un Juanjo paralizado ante la presencia del compañero de su ex en el escenario.
—¿Cari, estás bien? —le pregunta al ver la cara de Martin.
—Sí, ¿nos vamos a casa? —le dice de forma melosa, intentando que pille lo que pretende que haga.
—Claro, amor.
Álvaro se abre paso a través de Juanjo para llegar hasta Martin y le da un pico. Después le agarra a la altura de los hombros y Martin le devuelve el gesto, colocando su brazo alrededor de la cintura de su amigo.
Puedo prometer y prometo que el pico del final no estaba incluido en la versión original y que he incluido a petición de una lectora. (Un beso :P)
Como os he dicho en los comentarios, mañana hay capítulo especial. Creo que os va a gustar. Está quedando chulísimo. Ya me lo diréis.
¿En serio, no os gusta ver sufrir un poquito a Juanjo?
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La Nave del Olvido
RomanceJuanjo busca un equilibrio entre su vida social y su relación con Martin. Su novio reclama su atención constantemente. Juanjo está absorto en una partida de Catán con sus amigos cuando Martin necesita desesperadamente su ayuda. Las tensiones acumul...
