15. Dynamite

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Durante el ensayo, Martin reflexiona sobre su vida y llega a la conclusión de que le cuesta demasiado tomar decisiones. Eso le llevó a caer en una relación condenada al fracaso desde el minuto uno, por lo que decide cortar por lo sano con esa tendencia. Nada más llegar al piso de Chiara hace la maleta y se traslada con Álvaro. Eso sí, le pone como condición que su relación nunca más cruzará la barrera de la amistad.

Son poco más de las dos de la mañana cuando tienen su entrada en el escenario. Es la primera vez en su vida que le han permitido cantar y sabe que tiene que hacerlo bien o no volverán a darle esa oportunidad.

—Mucha mierda, Álvaro. Martin, espero que estés a la altura —les dice Cris.

Martin, por unos instantes, siente el impulso de asesinarle; sin embargo, ya está tan acostumbrado a que lo menosprecie que ha dejado de molestarle. «Su nuevo, yo, está muy por encima de las críticas destructivas», se dice a sí mismo.

—Martin, no le hagas caso, tú siempre has sido mejor bailarín que yo. Cris se me insinuó hace unos meses y le dije que no quería mezclar el trabajo con el placer. Al parecer alguien se ha chivado de que me salté esa norma por ti —le dice Álvaro instantes antes de salir el escenario.

A Martin no le da tiempo a reaccionar a sus palabras, dispone de escasos segundos para concentrarse antes de salir. La coreografía empieza con ellos sentados en la escalera, así que aprovecha esos instantes más relajados para estabilizar las pulsaciones de su corazón. Con el primer estribillo, se ponen de pie y van hasta el borde del escenario. Una mirada que no le quita ojo llama su atención desde el público. Provocando que se salte su frase durante la canción. Álvaro introduce un nuevo paso para obligarle a reaccionar. Martin se recompone. Mantiene su mirada fija en Álvaro, buscando su complicidad en todo momento. «Prohibido mirar al público», se ordena. Tiene que demostrarle que no le importa que esté allí, que ahora es uno más entre una jauría de gente y piensa disfrutarlo como nunca.

La actuación termina y bajan del escenario. Ahora queda lo más duro, como parte de su trabajo tiene que dejarse ver entre el público como reclamo y bailar con ellos para animar el local. Se acerca a la barra para pedirse su bebida de siempre. A pesar de que necesitaría algo más fuerte para superar la noche, decide no hacerlo. Quiere ser él quien controle sus decisiones y no el alcohol. En cuanto que la tiene, se va a la punta contraria del local, para no cruzarse con él ni por casualidad.

Juanjo, a pesar de los ánimos de sus amigos, tampoco se atreve a dar el paso. Su estrategia de camuflarse en la masa no ha salido como esperaba. Verle bailar de nuevo le ha revuelto por dentro: los deseos más carnales mezclados con los celos más profundos. Le llevan a replantearse si ha sido buena idea dejarse convencer para venir esta noche.

Naiara se acerca hasta Martin, se ha dado cuenta de que en esa misma zona ya hay otro miembro del elenco y lo manda a la zona donde está Juanjo. No piensa contradecirla. Decide actuar como si no lo conociera. De hecho, está convencido de que Juanjo no les ha hablado de él a sus acompañantes y que, por lo tanto, no se atreverá a hablarle.

Por vicisitudes del destino, acaba siendo empujado justo en medio del grupo de amigos. Sabe lo que tiene que hacer y ante todo es un gran actor. Finge su mejor sonrisa y los anima a bailar.

—¿No piensas ni mirarme? —le increpa Juanjo.

—Estoy trabajando. Todos los clientes son iguales para mí.

—Así que, ahora, soy igual que todos los demás. No pensabas así hace un año.

—¿Qué quieres, Juanjo? ¿Qué me despidan?

—No, quiero hablar contigo. Te echo de menos.

—¿Demuéstramelo? Dame un pico —le susurra al oído.

Martin es consciente de que no lo hará. Siempre que estaban en público disfrutaba provocándole, porque sabía que no iba a hacerlo. Ahora que está con sus amigos, menos todavía. Esta vez, no fue diferente. Juanjo, una vez más, bajo la cabeza.

—Tengo que seguir trabajando —les dice antes de irse—. Volver cuando queráis de lunes a domingo. Música y baile en directo.


Esto me está doliendo a mí más que a vosotras y lo peor es que está coincidiendo con el mosqueo de ayer en la academia. Tengo mi corazoncito en carne viva.

A partir de aquí solo puede ir a mejor (o no). ¿Habrán tocado fondo? ¿Qué pensáis?

La Nave del OlvidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora