CAPITULO 37

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Casi una hora después Gustavo a llegado a su casa acompañado de Ana

- Hola chicos, pesen – dijo Inés,

- Mira ella es la señora Inés, mi mamá – dijo Gustavo

- ¿Tú debes ser Carmen verdad?

- No mamá ella es Ana, la que te dije que es enfermera, mi amiga y compañera de trabajo (rodea a Ana con su brazo)

- Oh perdón por la confusión, bienvenida Anita, eres muy linda

- Gracias señora

- Pasen al comedor serviré el almuerzo en unos minutos

- ¿Le ayudo señora Inés? – dijo Ana

- Oh no, no tu eres mi invitada además todo esta listo solo me falta servir

Ana y Gustavo se sientan en el comedor, mientras Inés sirve la comida

- Espero que te giste la feijoada Anita

- Claro señora Inés es mi plato favorito de Brasil

- Qué bueno también el de Gustavo

- Tenemos varias cosas en común Anita – dijo Gustavo (le sonríe)

- ¡Ay Gustavo no me sonrías así o me arrojaré en tus brazos! - pensó Ana

Durante el almuerzo la conversación y la espontaneidad de Ana agradaron mucho a Inés...luego cuando terminaron de almorzar...

- Todo estuvo sabroso señora

- Gracias Anita

- ¿Le ayudo a lavar?

- Oh no no hagas eso ya te dije que tu eres mi invitada

- No señora de veras no es molestia...asi seguimos conversando

- Las ayudo – dijo Gustavo...

Luego de lavar los utensilios de comida, Gustavo y Ana pasean por el jardín de la casa

- Tienes un jardín hermoso Gustavo

- Desde que era niño mi madre y yo cultivamos todas estas rosas

- Que hermosa rosa – dijo Ana agachándose para contemplar una rosa roja

- Tu eres más hermosa – dijo Gustavo (corta la rosa y la coloca en el cabello de Ana)

- Pensé que estabas enamorado de Carmen

- Si lo estoy

- ¿Entonces por qué coqueteas conmigo?

- No intento coquetear solo te hice un cumplido, no te lo tomes tan en serio

- ¿O sea que Carmen ya es tu novia?

- No, claro que no

- Pensé que te le declararías hoy

- ¿Y porque pensaste eso?

- ¿Entonces de que hablaron en la habitación de Larissa?

- Oh verdad no te he contado, le ofrecí operarla del tobillo así dejara de cojear

- Ah era eso

- Claro ¿Qué pensaste?

- Pensé que le dirías que la amabas

- No, primero quiero operarla y que se recupere...luego le diré

- ¿Oye Gustavo, la operaras para que te diga que "si"?

- No pienses eso, la operaria, aunque me rechazara porque en verdad la amo...y tú puedes ayudarme a conquistarla...

- Yooooo ¿Estás loco?

- Anda Anita ayúdame con Carmen, háblale bien de mi...dile que soy guapo caballero y esas cosas...

- ¡Un idiota es lo que eres!

- ¿Qué?

- Yo no soy celestina de nadie ¿me oíste?

- Bueno ya, si no quieres no me ayudes, pero ¿por qué te enojas?

- Me tengo que ir

- ¿No quieres que te lleve a tu casa?

- No, tomare un taxi...despídeme de tu mamá

- Oye pero...¿Por qué lloras?

- ¡Déjame! ...Ana sale corriendo...

- ¿Ahora que hice?....bah mujeres...¿Quién las entiende?... pensó Gustavo (muy confundido)

- ¡Gustavo eres un verdadero tarado! – pensó Ana (llorando de rabia) mientras caminaba por la calle buscando un taxi

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