16 años habían pasado desde que Felix tuvo su primer hijo. Si cómo escucharon, su primer hijo de otros dos más. En cierto modo, Hyunjin si había prometido lo dicho, ellos habian traído al mundo a las personas más valiosas de su vida.
El primer hijo de 16 años era Jade, este había salido más parecido Jinnie, con su pelo azabache, ojos negros, posesivo, y hasta en estatura, lo único diferente era su nariz igual a la de su padre Felix.
Su segundo hijo era Jasper, tenía 15 años y era el más rebelde de los tres, él cual a veces guiaba a Jade por el camino de la rebeldía metiéndolo en problemas. Jasper fue él que obtuvo las cualidades de ambos padres. Era rubio, con pecas, pero tenía la misma nariz de Hyunjin y sus ojos negros también y la posesividad.
Por último pero no menos importante estaba Emerald, un niño de 13 años bastante tranquilo a decir verdad. Este solamente había tenido una cualidad de Hyunjin y era su pelo negro como la noche, sin embargó su nariz y sumisión habían salido como Felix, aunque sus ojos eran verdes.
Por si se dieron cuenta, Felix y Hyunjin nombraron a sus hijos como piedras preciosas ya que eran las joyas de la familia.
La idea fue dada por Hyunjin, ya que si no sabían, el nombre de su dragón Obsidian también venía de una. Entonces porque no también ponerle a sus hijos nombres tan significativos.
En este momento la familia Hwang se encontraba teniendo un agradable momento unidos como familia.
Felix enseñaba a sus hijos a preparar la tarta de frutos.
—Qué acaso no escuchaste a papá, eran dos cucharaditas no cucharadotas, tarado— dijo Jasper golpeando la cabeza de su hermano mayor.
—La boca—advirtió Felix en señal de enojo.
Sus dos hijos más grandes, en especial el del medio habían sacado la misma manera de hablar que Hyunjin y entre muchas otras cosas. Sin embargó el menor de todos era un amor de persona. Cuando eran bebés, con Emerald nunca tuvo problemas, de suerte esté lloraba. En cambio los otros dos eran terribles polvoritas, parecían escarlingos, había dicho muchas veces Felix.
—Hay que echar, los huevos—anunció Emerald mientras leía la receta con Oliver posándose sobre su hombro izquierdo.
—Y los huevos los ponemos nosotros o como, después de todo tengo dos—dijo divertido Jasper recibiendo otro regaño de su padre.
—Una insinuación más y quedás castigado.
A veces ni el castigo le funcionaba, su hijo tan solo se escapaba del castillo y iba a hacer de las suyas. Era el rebelde del reino.
Hyunjin sin embargo nunca decía nada, después de todo, él que siempre ponía manos en la masa era su lindo esposo, porque si Hyun hablaba sabía que la paciencia no dudaría en desaparecer en un momento.
Finalmente terminaron de preparar la tarta tan costosa y de arduo trabajo.
Apenas la sacaron del horno. Jasper cómo siempre haciendo de las suyas toco la fuente de esta y pegó un gritó al quemarse, Felix sin pensar agarró la fuente quemándose también, pero primero estaba el bienestar de sus hijos.
—Acaso no puedes dejar las manos quietas, hijo–dijo Felix cansado de la situación.
Jasper no contestó nada y se escondió en el pecho de su padre a llorar. Aunque los primeros hijos trataran de hacerse los valientes, su padre era su mayor debilidad, siempre volvían a él buscando de su ayuda.
—A ver Jinnie, ayúdame.
Con tan solo esas palabras, este se acercó ya sabiendo lo que tenía que hacer, posó sus manos en las de su hijo y con paciencia fue alejando todo dolor de estas.
—La próxima vez ten cuidado—emitió Hyunjin a su hijo.
—Si, padre—afirmó.
Aunque con ambos sus hijos se llevaban bien, siempre fueron más llevaderos con su padre Felix.
Felix al ver que todo estaba en orden, bajo su mirada a su mano, la cuál estaba quemada y ardía, provocando un jadeo de dolor. Su esposo e hijos rápidamente se acercaron.
-Papá, estás bien!!!-gritaron en conjunto sus hijos.
Jasper y Jade los más protectores, soltaron un gruñido al ver cómo su querido padre estaba adolorido. Uno tomó su mano y otro lo tomó de brazo suavemente. Mientras que Emerald lo abrazaba.
-Padre, haz algo- gritó Jade.
Hyunjin sin esperar más, uso devuelta sus poderes y con un poco más de tiempo lo curo, salvó que dejó una cicatriz.
-Bueno, quedará para el recuerdo- río Felix. Sin embargo sus hijos, especialmente Jasper se acercaron a mimar a su progenitor disculpándose, él era su todo.
—Bueno basta de caras largas, fue un accidente vamos a preparar la manta en el jardín— finalizó Felix.
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La familia Hwang, llevó todo lo necesario al jardín para poder hacer su pequeño picnic, a el cuál otra familia se unió sin dudar.
Era la familia Lee, compuesta por Minho, Jisung y sus dos hijos de 5 y 14 años.
Los adultos descansaban en la gran manta mientras platicaban, en cambio sus hijos luego de merendar, jugaban a una especie de escondidas junto con Oliver siguiéndolos por detrás.
Para Felix y Hyunjin su vida había sido casi perfecta, obvio teniendo pequeñas peleas o problemas de por medio como cualquier familia, pero al final del día estaban ellos dos como pareja y sus preciados hijos y eso hacía que todos sus días mejorarán convirtiéndose en una hermosa familia, como ellos habían querido lograr.
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●Bueno, lectoress, de nuevo hemos llegado al final de otra de mis historias.