Seis

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No podía parar de reír con el pánico de Weslie con respecto al fingir ser yo todo un día

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No podía parar de reír con el pánico de Weslie con respecto al fingir ser yo todo un día. Ella se sentía tan desesperada por marcar una diferencia entre nosotras que a las seis de la mañana ya estaba terminando de alizar sus rizos con cepillo, secador y plancha; todas las máquinas calientes posibles.

Lo peligroso no era el que Finneas descubriera la verdad, pues lo desaprobaría más no diría nada a nadie. ¿Lo peligroso? Que Jasper se haya dado cuenta. No lo conozco lo suficiente, pero tampoco creo que sea del tipo chismoso y me delate ante el profesor de cálculo.

Para cuando llegamos a la escuela yo seguía riendo... Y Wess hiperventilando.

—Ya, Wess. Lo peor que puede ocurrir es que citen a nuestros padres. ¿Y sabes que van a hacer ellos? Reír tanto como yo, aunque no delante del director, por supuesto.

Mis palabras no la consuelan, pero me siguen causando gracia a mí. Vaya humor el mío...


Nos encontramos con Finneas, quien tiene una cámara colgada del cuello. Nos saluda con un simpático:

—¡Pero si son la protagonista y el doble de riesgo! —chasqueo la lengua, luego niego con la cabeza. Supongo que el doble de riesgo fué Weslie esta vez. —Casi me engañas —pica la nariz de Wess con su dedo índice y ella lo aparta, avergonzada. —¿Y qué tanto hacías tú ayer? No pareces enferma.

—Lo estaba, Finneas. De preocupación —confieso. —Pero mi hermana me curó, ¿viste?

—¿Tan mala actriz soy? —pregunta. —No debería haber nadie mejor que yo para interpretar a Willow.

Arrugo el rostro porque en algún momento me convertí en un papel y dejé de ser una persona.

—No linda, eres excelente. Pero caminas de una forma tan peculiar que te delatas. Incluso sus pasos suenan distintos.

—Acosador —le digo. ¿Cómo va a distinguir eso? Él se lo toma con humor y suelta una risa baja. —¿Y la cámara para qué es?

Finneas abre los brazos y pone una sonrisa que debería ser altiva, pero le sale ridícula.

—El líder del club de fotografía volvió. Y del periódico escolar —añade. —Hay chicos de penúltimo año interesados y debo enseñarles lo que pueda antes de irme de la escuela, ya saben.

—¿Y puedes estar en tantas cosas? —pregunta Weslie. —Digo... Ya tienes trabajo, la escuela, ahora dos clubes... ¿No es demasiado?

—No te va a quedar tiempo para descansar —apoyo la idea de Wess.

—Mientras menos tiempo pase en casa mejor —es su respuesta. —No se preocupen, aún tengo tiempo para ustedes. Tengo libre los lunes y los domingos.

No decimos nada más. La vida de Finneas no es como la nuestra, así que no podemos juzgar. Es mejor que quiera estar fuera de su casa por el trabajo o la escuela que por vicios.

Inmarcesible | Jasper Hale Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora