Veintitrés

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La primera y última vez (en ese entonces) que tuve novio todo era muy aniñado, pues no se puede esperar mucho de unos adolescentes

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La primera y última vez (en ese entonces) que tuve novio todo era muy aniñado, pues no se puede esperar mucho de unos adolescentes. Quería gustarle al chico, a veces quería agradarlo y sentirme aceptada por él; incluso le escribía cada tanto para que supiera que estaba pendiente de él y que aún no había perdido el interés.

Ahora todo ha cambiado porque me enamoré de mí misma antes que de Jasper. Sé hasta donde puedo llegar y hasta donde ceder (digo yo), a pesar del poquísimo tiempo que tenemos juntos me siento querida y aceptada, aunque sé que si eso cambia debo alejarme porque de mí sólo cambiaré lo malo y me quedaré con mi esencia. Y Jasper, por otro lado, me hace sentir protegida... en extremo, pero es agradable.
Un chico no puede hacerme sentir eso, pero él que es un hombre maduro, y que no me fuerza a serlo también, sí.

Aunque no necesito estar sobre Jasper todo el tiempo, a veces deseo abrazarlo con fuerza y quedarme cerca, muy cerca de él. Como ahora, en la abandonada banca enmedio del bosque donde anteriormente había una especie de plaza de la escuela. Él acaricia mi cabello con cuidado y acomodando uno que otro rizo esponjado, mientras que me dedico a observar su rostro y ojos de iris dorados que parecen llevar un ritmo constante, como si fueran hechos de un oro líquido.

Suspiro y me gano su atención.

—¿Qué pasa? —le sonrío.

—Nada —le digo. —Es que eres muy hermoso.

Es su turno de sonreír

—Low... —suena a reproche pero su cara me dice que no lo es. —Todo lo tuyo es hermoso.

No entiendo al inicio. No sé si me acaba de decir que toda yo soy hermosa o de qué habla, hasta que la luz llega a mí y mi cara de asombro delata mi entendimiento. ¿Y éste ser coqueto de dónde salió?

—¡Jasper Hale! —empiezo a reír dentro del mismo asombro. —No puedo creerlo...

Él empieza a sentir vergüenza, lo sé. Tomo su rostro y dejo un beso en su mejilla.

—¿Low, sabes jugar béisbol? —pregunta de la nada. Bajo mis manos a sus hombros y entre cierro los ojos.

—¿Qué?

—Con mi familia iremos a jugar béisbol el sábado...

—¡Qué bueno eres para cambiar de tema! —lo interrumpo. Toma una de mis manos sonriente y la entrelaza con la suya, dejando un beso en la mía como tiene por costumbre.

—Es en serio, Low. ¿Te gustaría acompañarnos?

—Ahhh, okay. ¿Dónde será? Debo darle a Wess la dirección a ver si sabe llegar.

—No es necesario, yo te buscaré.

—Tranquilo, Wess puede hacerlo. Es su trabajo de hermana responsable.

—Es mi deber llevarte a donde sea cada vez que pueda, y más si te estoy invitando yo —bufo. —Te buscaré; no es una pregunta, ni siquiera una propuesta.

Inmarcesible | Jasper Hale Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora