«Porque el haberla encontrado hace que me dé cuenta de que estaba incompleto»
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La vida de Willow se tornaba monótona entre la casa y el estudio. Aunque no le molestaba demasiado, no era como si quisiera alargarla.
Lo que no esperaba era que ci...
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Jasper Hale...
¿Cuándo había sido la última vez que vestí un traje? Creo que fué hace tres o cuatro años en la milésima boda de Rosalie y Emmett. Lo único bueno de esos eventos es la música, pues Alice es una excelente pareja de baile que me anima a bailar al menos tres piezas; después de todo, eso era lo que hacíamos después de conocernos, cuando aún no nos habíamos unido a Carlisle.
El baile de primavera no será un evento impecable por sí mismo, pues tal y como es el baile lo que me entusiasma de las bodas de mis hermanos hay algo que me causa entusiasmo en esta ocasión... o alguien, para ser más exacto. Willow es la única que puede causarme tal dicha y ansias por un baile escolar que ni siquiera es el más importante, como el de graduación.
Peinarme el cabello no es un hábito mío, pero tampoco lo es dejarlo enredado. Me refiero a peinarlo como hace Carlisle antes de ir a trabajar, un una peinilla de dientes estrechos y gel. Es justo por eso que en este momento, que no sé qué hacer, estoy pensando...
—¿Y si me lo corto?
—¡Eso sería imperdonable! —Alice aparece detrás mío y la veo a través del espejo. —Es uno de tus encantos.
—No lo había considerado.
—Me doy cuenta —entorna los ojos y de acerca a mí, con gel en mano.
—No me gustan los geles, Alice —le recuerdo.
—Sí, pero la situación lo amerita, así que soporta.
—Apenas soporto un traje sin corbata. Esto ya es demasiado.
—Es un baile semiformal.
—Me parece una falta de respeto el que los jóvenes quieran violentar los códigos de vestimenta y empobrescan cada vez más la imágen de un caballo, la representación de la elegancia, formalidad y responsabilidad.
—Que exagerado eres. Son otros tiempos, Jazz —estira sus manos hacia mi cabello y tengo que prácticamente hacer una sentadilla y quedarme quieto en esa incómoda posición.
—No puedo confiar en mí vestido de forma incompleta.
Empieza a arreglar mi cabello con una sonrisa mientras pido internamente que no me convierta en una versión embalsamada. Apenas termina me levanto y vuelvo a verme en el espejo.
—Es como vestir el uniforme incompleto.
—¡Y deja de abotonarte la camisa hasta el cuello! ¡Estoy segura de que si tuviera más botones los calzarías todos hasta cubrirte la cabeza!
Ella desabotona cuatro botones de la camisa y me irrito. Ya es demasiado y Alice está obsesionada con lo moderno. Yo me desabotono cinco más de un tirón. ¿Qué más da?
—¡Jasper! —me reprende con un manotón y la dejo ver lo cansado que estoy con una sóla mirada. —Estás comportándote como un niño malcriado.
—¿Qué? Creí que era lo que ibas a hacer. Sólo ayudaba.