«Porque el haberla encontrado hace que me dé cuenta de que estaba incompleto»
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La vida de Willow se tornaba monótona entre la casa y el estudio. Aunque no le molestaba demasiado, no era como si quisiera alargarla.
Lo que no esperaba era que ci...
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Salí de casa para hacer algo más que bailar, pues había retomado el ballet y la cantidad de veces que practiquépirouettes y fouettes ya tenían mareados hasta a mi familia. Atravesé el jardín y salté la cerca para entrar directamente al bosque. Disfruto de la soledad más el frío que me ayuda a mantener mis pensamientos más claros durante una larga caminata.
La naturaleza me fascina desde siempre así que me es inevitable tener el deseo de escalar un árbol, y me doy el gusto cuando consigo uno bueno; asegurando mis pasos, por así decirlo, aferrando bien mis manos al tronco y a las ramas que se asoman. Subo, subo y lo sigo haciendo hasta que mi cabeza fría me dice que si sigo subiendo quedaré como un gato atrapado, entonces me siento en una rama gruesa y resistente.
A mí altura sólo puedo ver sobre árboles chicos o entre ramas, pues árboles altos y pinos más atrás, a los pies de las montañas y en ellas es lo que abunda. De todos modos, me gusta cómo el aire parece fluir mejor entre hojas y plantas. Quiero quedarme mucho tiempo aquí, dar una siesta incluso, merendar así atraiga más hormigas, intentar dibujar lo que veo así no sea mi fuerte, imaginar historias o tratar de silenciar mis propios pensamientos por un rato... Cualquier cosa estaría bien... Pero el deber llama (ninguno, en realidad) y debo volver a casa. Me bajo del árbol con cuidado hasta que estoy a un metro sobre el suelo, me desespero y brinco. Gracias a Dios que la danza ha fortalecido mis tobillos, de lo contrario ya estaría chillando por una torcedura. Camino dándome el gusto también de acariciar cada planta que está junto a mí de regreso a casa, y sonrío hasta ver la cerca de mi patio.
Apenas entro a casa una lluvia de emociones cae como tormenta, haciéndome quedar perpleja. Mi madre que ha tenido el día libre me devuelve mi teléfono, Finneas se pone a ver una película con ella y se duerme recostado de su hombro en tiempo récord mientras me pongo al día de todo lo que me perdí, y luego llega Weslie (de su salida con Mike) hecha un mar de lágrimas.
—¿Quién? —pregunta Finneas con los ojos más cerrados que abiertos apenas el sonido de la puerta de la habitación que comparto con Wess se cierra con fuerza y lo despierta.
—¿Quién qué? —me burlo de él.
Mamá acaricia el rostro de mi amigo animándolo a seguir durmiendo y básicamente los tres ignoramos a Wess. No es por nada malo, simplemente que ella llora frecuentemente y es más común últimamente cuando se trata de Mike, entonces no nos alarmamos.
Reviso mi teléfono y descubro que Jasper no mintió respecto a enviarme mensajes. Es tierno el ver cómo pone innecesariamente su nombre al final de cada uno como si de cartas se tratase, pero aparte de eso ninguno de los mensajes delata ningún sentimiento extra, por así decirlo. Y Brian tampoco mintió respecto a su poca insistencia.
La pantalla de mi teléfono anuncia una llamada y voy a la cocina para contestar. Se trata de Jasper.
—Buen día, Low —su encantadora voz llena mis oídos.