Veintiuno

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Finneas Ellis

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Finneas Ellis...

Las gemelas andaban en dos polos opuestos; una llorando cada vez que podía y otra sonriente de oreja a oreja día y noche. Invirtieron los papeles...

¿Cuál sería el motivo de tanta dicha en Willow e ilusión en sus ojos?

Sentados los tres en la barra de la cocina, con Diana frente a nosotros sirviéndonos té de limón y Will sentado en una silla entre la cocina y las escaleras, donde está el teléfono local, Diana dice:

—Tú como que estás enamorada —la que escupe el té caliente se delata.

Weslie mira a su hermana a duras penas, levantando su cabeza de entre sus brazos cruzados sobre la barra. Will examina a Willow y yo simplemente no sé qué hacer.

—¿Willow enamorada? —suelto yo. —Esa es noticia nueva —me uno a quienes la miran.

—Cómo creen... —pronuncia en un hilo de voz apenas termina de toser.

—¿Quién es el zángano? —Will se levanta y mueve su silla de forma estruendosa frente a nosotros, aunque no para sentarse él de nuevo sino para que su esposa lo haga. Willow se queda muda, seguro por la impresión, y él se enoja (en realidad finge hacerlo). —¡Habla, Willow Taylor!

—¡Ay, ustedes sí son exagerados! ¡No es ningún zángano! ¡Es un caballero! —aún esperamos a que confiese. —Se trata de...

"… … ... ¡¿...?! …", es lo que mi mente dibuja.

Afinamos nuestros oidos y prácticamente veo signos de interrogación en las frentes de todos. ¿De quién rayos se trata? Ella ha bajado el volumen de su voz hasta el menos uno y nadie ha podido escuchar el nombre.

—Pero habla claro, hija —la regaña Diana, pero termina por soltar una risa.

—¿Es de tu academia? —pregunto yo. Sólo conocemos a unos pocos de la academia de baile a la que va y hay uno que suele mencionar a menudo, aunque es el menos favorito. —¿Brian? —tanteo porque no responde.

—¡No me digas...! —Will hoy está como alterado, no lo sé.

—¿Hay un problema si se trata de él? —por su cara retadora sé que no es él, o es espero.

—¿Debería haberlo? —Su madre (de quién ha heredado gran parte de su carácter) la reta de vuelta.

—En absoluto —se cruza de brazos. —En realidad es Jasper... —veo unos pares de ojos iluminarse. — Y somos novios...

Will, quien parecía estar agarrando aire cuando mencionó a Jasper, suelta un vitoreo digno de un gol y Diana un chillido de emoción. Weslie y yo quedamos boquiabiertos.

—¡¿Y por qué te daba pena decirlo, hija?! ¡Que bendición! —el padre de Low parece más feliz que ella misma por la noticia.

—¡Ay, ustedes hacen linda pareja y ese muchacho es muy encantador! Excelente, Low. Veinte puntos —su madre también la felicita y aplaude levemente.

Inmarcesible | Jasper Hale Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora