Capítulo 17

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Los gatos decidieron quedarse en la habitación de Kenji, pues era de alguna manera el menos involucrado. Descartaron la de Zaira, ya que era la primera que revisarían, y la de Neit, pues era su mejor amiga y también estaba siendo buscada. La de Mai no era la más segura, porque acababa de pelearse con dos guardias y podría estar metiéndose en un gran problema.

Pasaron a la habitación con rapidez y sin formalidades, pues tenían que estar seguros para poder hablar.

—Qué habitación más sosa —comentó Zaira.

—¿La tuya está decorada? —preguntó Mai.

—Más que esta está cualquiera —dijo Kenji—. Siendo sincero, no me importan mucho esas cosas.

Caminaron a través de la monótona sala de estar y se sentaron formando un círculo sobre una alfombra de tonos grisáceos.

—Bueno, ¿ahora qué? —cuestionó Zaira esperando que la interrogaran exhaustivamente.

—Creo que lo mejor sería que nos cuentes como funciona todo esto realmente. Luego comenzaremos a trazar un plan de escape —opinó Mai.

Zaira trago saliva y respiró hondo antes de contar la historia de media vida suya. La otra mitad no pretendía contarla, aunque si le preguntaban no le importaría.

—Cuando llegué eramos tan solo unos pocos gatos. Él nos eligió y nos contó la verdad de este lugar. No sé si debería decir esto... Quizá os impacte demasiado.

—¡Vamos, cuéntalo! Cuéntanos la verdad —exclamó Mai impaciente.

—Pretende reunir a todos los gatos con dueño o que han interactuado con humanos para realizar su plan maestro. Va a eliminar a todos los humanos con ayuda de todos los gatos. Lo peor es que cada gato tiene que matar a su dueño o a ese humano que tanto le importa... Por eso les hace odiarlos. Poco a poco y disimuladamente borra la memoria de todos los gatos y hace que recuerden a sus humanos con odio. Por eso este sitio es tan perfecto, cuanto más tiempo pases aquí, menos te acordarás de como era tu vida realmente. Ya casi ha reunido a todos los gatos. Falta muy poco para que todos los dueños de gatos mueran...

Los gatos escuchaban con atención, sorprendidos pero atemorizados. Comenzaron a plantearse si lo que llevaban tanto tiempo creyendo era real. Mai se atrevió a hacer la primera pregunta.

—¿Por qué accediste a ayudar?

—Nos prometió que si accedíamos nos concedería un deseo. Lo que quisiéramos. Todos los demás gatos pidieron lujos, pero yo... Yo pedí que mi dueña pudiera sobrevivir. Al principio no le pareció bien, pero acabó aceptando al ver que yo era la que más trabajaba por convencer a los gatos... Me dijo que tras el plan maestro yo podría volver a mi vida normal con mi dueña. Y ahora me está buscando para matarme sin tener en cuenta todo el trabajo que hice —explicó Zaira sin pausas. Levantó la cabeza y miró a Neit—. ¿Pero sabéis qué? Me da igual. No pienso matar a nadie. Y menos a mi mejor amiga...

Repentinamente, el discurso de la gata fue interrumpido por el sonido del timbre, que alertó a todos. La primera en reaccionar fue Neit.

—Zaira, escóndete en el armario.

Ella obedeció, mientras que Neit corrió hacia el baño y Mai se escondió bajo la cama por si acaso.

Kenji abrió la puerta. Ante él se encontraba un corpulento robot con forma de gato. Sus ojos se iluminaban de un brillante color azul.

—Buenas noches. Mi nombre es Zlatko. Vengo en busca de 3783 y 2213.


El Mundo Perdido de los Gatos [BORRADOR]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora