—Bienvenida.
Una gran puerta de madera con matices dorados se abría para dejar paso a una lujosa sala. En el fondo se encontraba un largo escritorio con mucho papeleo.
El felino con actitud misteriosa que presidía la mesa rió en voz baja.
—Nos vemos de nuevo.
—¿Para qué me has llamado? Creía que todo estaba saliendo a la perfección.
El gato lamió su pata mientras se peinaba la cabeza con suavidad.
—Lo siento querida, pero tienes que darte más prisa. No tenemos tiempo.
—¿A qué te refieres? Nadie se ha dado cuenta.
—No hasta ahora, pero lo harán. Cada vez hay menos gatos y hay que tomar venganza —contestó seriamente.
La gata miró hacia un lado con remordimiento.
—¿Por qué estás tan obsesionado?
—¿Me preguntas por qué? ¿Recuerdas lo que nos han hecho los humanos?
Ella guardó silencio. Era mejor no mencionarlo.
—¿Qué pasa? ¿Quieres que te haga también lo que a todos estos gatos? —preguntó en un tono desafiante y enfadado mientras señalaba a la puerta, ahora cerrada.
—¡No!—respondió al instante sin dudarlo.
—Entonces vas a tener que ayudarme.
—¡Ya lo hago!
—Pero no es suficiente... Necesito que hagas creer a todos que este es un buen lugar. No quiero que nadie se vaya. Y mucho menos que entren a la sala roja.
—¿Cuánto tiempo? ¿Cuándo tendré mi recompensa? —cuestionó alterada.
—Las cosas buenas llevan tiempo.
La gata estaba a punto de explotar, pero consiguió mantener la compostura.
—Dentro de poco se va a celebrar una fiesta en el salón central. Tienes que hacer que todos se lo pasen tan bien que no vuelvan a pensar en salir de aquí —dijo mientras abría un cajón para sacar un bote de pastillas—. Ah, y también tienes que darle una de estas a 2213.
Todo su cuerpo se estremeció al escuchar ese número.
—¿Qué hacen esas pastillas? —preguntó con angustia, preocupada.
—Acabarán con ella de manera silenciosa. No me está sirviendo y siento que con su debilidad no aportará nada al plan. Es mejor eliminarla.
Un escalofrío recorrió la espalda de la gata.
—No puedo hacer eso —declaró con voz temblorosa—. No puedo darle eso.
—Claro que puedes. Si no, acabaré contigo. Al fin y al cabo no me estás sirviendo para nada.
Tragó saliva aterrorizada.
—Que tengas un buen día.
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El Mundo Perdido de los Gatos [BORRADOR]
FantasyUna solitaria gata callejera, tras hacer migas con una humana, llega a un sitio muy extraño donde recibe el nombre de Mai. El Mundo Perdido de los Gatos es un lugar ideal donde cualquiera querría vivir para siempre. Sin embargo, hay algo que no le c...