Roma
Me abracé a mí misma cuando las puntas de mis pies tocaron la arena caliente de la playa, visualizando al resto del grupo al que nos había arrastrado Nani, la amiga de Noah. Para mi sorpresa, allí solo había dos chicos: el moreno, que si mal no recordaba se llamaba Ted, y otro chico que tenía un atractivo bastante notable.
A este guapo no me lo habían presentado antes.
—Muchachos, traje a la dupla —Nani chilló haciendo referencia a mí y a mi novio falso— y a este otro —Señaló a Eric y este bufó.
El chico que se encontraba al lado de Ted expandió sus labios hacia arriba y, poco a poco, comencé a sentir su mirada clavada en mí hasta que alguien interrumpió mi visión:
—¡Miren a quién tenemos aquí! —Ted corrió hacia donde estabámos con Noah y me abrazó como si fuéramos amigos de toda la vida. Sonreí ante el gesto amable, pero mis brazos quedaron a los lados de mi torso—. ¿Cómo va todo, Romita?
—Eh... —tocaba mentir— bien, gracias por... esto.
¿Por qué agradecía solo porque me recibió bien? Maldición. Necesitaba más amor propio.
—Hola —el chico guapo se me acercó y me dio un beso en la mejilla. Su aroma a sal del mar me invadió—. Roma, ¿verdad?
Parpadeé varias veces. Hace mucho no veía un hombre tan hegemónico.
—La misma. ¿Y tú eres...?
La mano de Noah recorrió mi columna vertebral hasta llegar a mi cuello para quedarse reposada allí, justo cuando le solté una breve risilla al muchacho.
—Justin. Él es Justin. Mi amigo —la voz grave proveniente de mi espalda, respondió el comentario cerca de mi oreja sabiendo a la perfección que no iba para él. Lo hizo de manera tajante y, segundo después, alzó la voz para decir—: Y él también es nuevo, Rubio —hizo una extraña referencia para que también le de importancia a mi hermano que parecía pintado a un lado.
Eric le restó importancia con un movimiento de hombros, despreocupado.
—Es que ya nos hemos conocido en el baño de la fiesta —Justin se defendió— en una situación un tanto no favorecedora para mí, pero lo hemos hecho, al fin y al cabo; sólo que con la señorita no. Y es... es un gustazo.
¿Por qué siento la mano de Noah tan tensa sobre mi cuello?
—Lo mismo digo, Justin —El de pelo rubio se quedó un poco tieso al oír como pronuncié su nombre. Ni yo sabía como lo recordaba, pues solía olvidar hasta las mínimas cosas más recientes. El caso es que, a pesar de tener el principal enfoque en él y en su reacción, mi mirada viajó con rapidez a aquella palmera con cinco tablas de surf casi al instante—. ¿Son sus tablas?
—Ajá —contestó Noah.
—La mía es la más guapetona. Esa verde —Ted la señaló—. La amarilla es de Jus, la rosa de Nani, la blanca de Noah y la morada era de...
—De la idiota de Polly —Justin terminó su oración.
—No puede ser que justo nos abandone para el torneo —se quejaba Nani, decepcionada.
—Lolo nos matará.
—¿Quién es Lolo? —Eric aún no lo sabía.
—Es nuestro sponsor y el de mis peques —respondió Noah alejándose de mi lado para caminar hacia su tabla al mismo tiempo que se pasaba su musculosa por encima de los brazos, dejando su espalda como mi principal rango de visión.
ESTÁS LEYENDO
Efectos Secundarios ©
RomanceNoah aprendió a hacer reír a Roma antes de decir "papá" por primera vez. Siempre fue consciente de la existencia de algo especial en su amistad, pero cuando se reencuentra con ella luego de dos largos años en su casa de verano, se da cuenta de que s...
