*alerta contenido sensible,
abus× sexual*
Roma
Cuando te acostumbras a ser la segunda opción, a ser el "quizá más adelante", a fingir ser la primera sabiendo a la perfección que hay otra, y otra, y otra más, te es imposible no buscarle el más allá a todo. Te enroscas en cada mirada, en cada un suspiro, en cada persona que se interpone en tu camino con aquella persona. ¿Cómo me va a elegir teniendo tantas opciones? ¿Por qué yo? O aún peor, ¿por qué no ella? ¿Es difícil quererme? ¿Por qué no habría «otra» si nunca fui yo sola en mis anteriores relaciones?
—¿Por qué haces esto? —No hubo ningún saludo previo luego de mi rápida preparación. Solo seguí su indicación y terminé sentada junto a él cerca de las olas con unas velitas cubiertas por un vidrio y una manta sobre la arena.
—¿El qué?
—La manta, las velas, traer comida hasta aquí, armar el plan de la nada solo porque...
—Si no puedes escapar de tu mente, escapa de donde tu mente se estanca —miró el horizonte del mar oscuro y me preguntó—: ¿Quieres un sándwich?
Negué.
—Anda, responde la pregunta.
—Porque te quiero —Me quiere. Noah me quiere—. Y te dije que te iba a ayudar en el proceso para que aprendas que cosas sí están bien en una relación. No todos somos iguales. Como amigo, no voy a permitir que tengas la vara tan baja.
—De hecho, quiero el sándwich.
Me lo dio con tanta gracia que consiguió sacarme una sonrisa.
—Si mi novia estuviera celosa de alguna amiga mía, lo primero que haría sería hablarlo con ella, ver de donde proviene la inseguridad y pensar en conjunto que podemos hacer para que no se sienta incómoda. Si es en una playa y con unos exquisitos sándwiches mejor.
—¿Insinúas qué...? —Estaba lo suficientemente serio como para saber que sí—. Noah, por Dios, yo solo... olvídalo. Fue una confusión, no es que estaba celosa, es decir, claro que no, pero...
—El primer paso es el reconocimiento de la emoción.
—En mi defensa, no sabía que era lesbiana.
—¿Acaso que lo sea cambia algo?
Ya la había embarrado.
—No, bueno, tal vez.
—¿Pensaste qué quería conmigo y te agarró celos de... —tardó unos segundos en agregar—: amiga?
—¿Celos? Yo diría que más que celos fue preocupación por tu espacio personal, esa chica no... —intenté decir algún tipo de excusa pero sus cejas arqueadas me gritaban que realmente ya era absurdo seguir con la farsa—. Sí. Y no me mires así. Ella dijo bastante claro que sabía como besabas.
Él se rió con gracia.
—Es que... jolines, no debería haber hecho eso.
—Ja, no —se me borró la sonrisa—. Espera, ¿qué? ¡¿La has besado de verdad?!
—Al revéz.
ESTÁS LEYENDO
Efectos Secundarios ©
RomanceNoah aprendió a hacer reír a Roma antes de decir "papá" por primera vez. Siempre fue consciente de la existencia de algo especial en su amistad, pero cuando se reencuentra con ella luego de dos largos años en su casa de verano, se da cuenta de que s...
