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Noah

Al llegar a mi habitación luego de la jodida mañana de entrenamiento, alguien ya había usurpado mi baño porque el resto estaban ocupados. Me quedé sentado en la cama la media hora que Roma demoró en ducharse. Oía como estaba llorando lo cual me dejó en todo ese transcurso ojeando un punto fijo, desestabilizado. Cuando oí que el agua dejó de caer, escapé como una rata por alcantarilla. ¿A la cocina? ¿Pasillo? ¿Sala? No importaba. Quería ir a cualquier lado, pero lejos de ella. Lo más lejos posible. ¿Por qué? No lo sabía. Bueno, si lo sabía. Quizá después de todo me sentía un idiota por haber actuado cortante con ella desde ayer porque no me contó lo de Owen a pesar de todo lo que estaba haciendo para ayudarla, ¿tan poca confianza me tenía? No era un tío de enfadarme rápido o de sentirme... no lo sé, con ira; pero creo que entendí lo que se sentía por primera vez cuando prefirió que Justin la ayude a mejorar su equilibrio en vez de pedírmelo a mí.

Al llegar a el refrigerador, busqué algo bien dulce. Rompí mi dieta deportiva y le di un mordisco a un chocolate que andaba por ahí. De la ansiedad, ese mordisco se convirtió en todo el chocolate. No podía dejar de pensar un solo segundo.

—Quién carajos me manda a enojarme por idioteces —empecé a conversar conmigo mismo como lo hacía de costumbre  mientras que por el enorme ventanal me fijaba como estaban las olas—. Roma me llevará a la locura. No. Ya me llevó. Estoy en la locura. Esto es una locura.

Iba todo (dentro de la mierda) bastante bien, pero claro, algo me tenía que pasar. Yo no podía vivir sin que me pase algo un solo día, ¿no? Claro que no. Su mano en mi hombro izquierdo. Rígida. Grande. Pesada. A rezar que no me hubiera escuchado.

—Cuando te dije que cuidarás a mi hija, no me refería exactamente a que te pongas en algo con ella y que... —Nunca creí que la mirada de Liam pudiera verse tan pero tan seria. No pude seguir escuchándolo pero supuse que la siguiente acusación venía directo por el llanto en la ducha.

Se me tensaron hasta las pelotas.

—No es lo que pare... —Oh, sí que lo era, querido yo del pasado.

—No creo que algo tan explicito se pueda justificar con esa justificación de mierda, pero quien soy yo para juzgar —No respondí, por lo que él volvió a hablar—: Ah, sí, soy su padre.

—Liam, sé que es raro, se los íbamos a contar y otro... fue un accidente, no fue mi intención. Sé que somos como familia y que... Joder. Suena peor de lo que creía.

—Bah —escupió—; tampoco el fin del mundo es que se hayan dado un beso, machito, pero como vas a subir este video prácticamente comiéndote a mi hija sabiendo que tengo fans que me lo van a enseñar —Me mostró su celular y suspiré con un poco más de tranquilidad.

Claro, maldita sea. El video que había subido con Roma se hizo viral.

Los titulares se basaban en:

CON QUIÉN ANDA LA HIJA DEL CANTANTE DE LAS MARIPOSAS.

¿NUEVOS ALETEOS?

EL NUEVO NOVIO DE ROMA, LA HIJA DE LA DUPLA EN TENDENCIA, LIAM Y JADE MILLER.

Y los comentarios en:

@fansdemariposas: quédate con alguien que te mire como Noah mira a Roma!!

@mauro__: La tenía bien escondida a la nena😏

Efectos Secundarios ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora