Capítulo 6: Por y sobre esos dulces labios.

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La cena de esa noche había resultado mejor de lo que Engfa había pensado originalmente, y no fue aburrida en absoluto. Sus socios japoneses sí sabían perfectamente lo que es beber y armar una buena velada, aunque no era nada descabellado, la mujer de cabello negro lo había disfrutado demasiado.

También conoció a una chica interesante, sí, uno de sus socios importantes allí. Una chica realmente inteligente y hermosa, toda ella es extremadamente deslumbrante. Engfa había estado encantada con su presencia, pero no fue más allá, no estaba realmente interesada.

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Al día siguiente, también tuvieron reuniones, en varias partes de la ciudad. Tanto ella como Tina vieron algunos modelos nuevos de autos. Pero el viaje a Japón había terminado, su próximo vuelo sería directamente a Inglaterra y de allí de vuelta a casa: Tailandia.



La mujer de cabello negro, se encontraba ahora en uno de esos cómodos y lujosos asientos en su jet privado, había estado hechizada por volver a ver a Charlotte esta mañana. Sin embargo estaba realmente confundida, porque cuando sus ojos se posaron en esa adorable mujer de ojos color avellana, su corazón se había acelerado como nunca antes.

Por supuesto, había vuelto a sentir esa extraña pero agradable sensación cuando sus ojos se mezclaron de nuevo.

Engfa quería más, no solo verla sonreír. Quería tener a Charlotte y llevarla a su cama en cuanto llegarán a Tailandia. Quería recorrer su cuerpo y dejar besos en esos lindos lunares que había descubierto, de tanto observarla.

Y se preguntó ahora mismo; ¿Cuántos otros esconderá debajo de esa ropa? Quería averiguarlo.

Su cabeza se estaba volviendo loca, de verdad, no entendía pero cuando sus ojos la recorrieron sin ningún tipo de vergüenza, solo podía imaginarla en su cama, debajo de sus sábanas, mientras la hacía suplicar por sus caricias, pero también quería besar esos apetitosos labios rosados. Quería ser suave con ella.

Joder, Engfa, cálmate ni si quiera llevas una semana de conocerla y ya te la quieres comer.

Eres una maldita pervertida.

Engfa cerró sus ojos ligeramente, mientras sonreía como tonta al imaginar nuevamente aquello que no dejaba su mente.

Estaba sola en este momento, ya que Tina se había quedado dormida en la otra cabina.

Charlotte, por otro lado, también estaba en su asiento o eso pensó la mujer de cabello negro, además de que ya la había estado molestando horas antes. Así que realmente la dejó descansar.

Engfa estaba a punto de quedarse dormida, cuando;

"Necesita algo de mí, ¿tiene frío? ¿Puedo ofrecerle una sábana?" Charlotte había susurrado muy cerca de su rostro. Tanto así, que la mujer de cabello negro podía sentir su aliento caliente, estrellándose contra su rostro.

Ella se estremeció. Un escalofrío recorrió su cuerpo e inmediatamente lo calentó. Engfa se despertó, abrió los ojos lentamente, para finalmente encontrar esos iris color miel que brillaban en las tenues luces del avión.

Ella no pudo evitar, no llamarla preciosa, mientras estudiaba sus facciones. La azafata estaba un poco inclinada sobre ella, lo que la ayudó a verla mejor.

Pero Charlotte se alejó cuando vio la expresión de la mujer. La castaña se sonrojó rápidamente. "Perdón, no pensé que estuviera dormida", se disculpó ahora algo nerviosa.

𝕸𝖎 𝖇𝖔𝖓𝖎𝖙𝖆 𝖞 𝖆𝖉𝖔𝖗𝖆𝖇𝖑𝖊 𝖆𝖟𝖆𝖋𝖆𝖙𝖆Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora