❝Una bonita y adorable azafata, que ha quedado embarazada por su difunto esposo. Ahora tenía que trabajar muy duro para un futuro con su hijo pero no contaba con encontrarse con una persona horriblemente molesta, con su personalidad de millonaria mi...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Engfa salió del auto negro de su compañía con gracia y calma, vistiendo un blazer negro de corte ancho que le daba un aire elegante y despreocupado. Las gafas en la cabeza completaron su look dándole un toque casual y sofisticado.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Dejando escapar un suspiro y exhalando profundamente, se tomó un momento antes de pedirle muy amablemente a su conductor que llegara temprano para su partida.
El hombre simplemente obedeció y se fue.
La mujer de cabello negro continuó su caminó, dando paso a su nueva responsabilidad, ajustándose las gafas, miró sutilmente la hora en el reloj que llevaba en la mano derecha y sonrió orgullosa cuando se dio cuenta de que aún era demasiado temprano.
Había cumplido su promesa con Tina, estaba en su compañía de buena mañana y muy presentable también, eso ya era demasiado para Engfa hoy, ya que ayer después de haberse enterado de todo, se había ido de fiesta con sus "Chicas"
La fiesta había terminado hasta la madrugada, pero había amanecido con mucha energía, eso era suerte, ya que no tenía resaca ni nada por el estilo. Se siente demasiado despierta y feliz, sorprendentemente por su nuevo trabajo, que ya era hora de que lo ejerciera.
Sonrió cuando algunos de sus trabajadores la saludaron, inclinándose ante ella con sonrisas y halagos cuando la puerta se abrió para darle la bienvenida.
Engfa continuó su caminata antes de eso y entró en un ascensor para llegar a su oficina rápidamente.
⭑⭑⭑
"Que tenga un buen día, Srta. Waraha, le irá muy bien, se lo aseguro", se despidió la mujer que había subido en el ascensor con ella.
La pelinegra pensó en que era una mujer demasiado amable, lo cuál realmente le recordó a su madre pero obviamente está, era joven.
"Gracias, le deseo un buen día, también", respondió con una sonrisa.
La mujer también lo hizo y las puertas metálicas del ascensor se cerraron. Luego de unos segundos se volvieron a abrir y finalmente salió del ascensor.