Capítulo 50: Señorita Park.

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La tarde caía con una luz suave que se colaba por la ventana de la habitación, tiñendo las paredes de tonos dorados. Charlotte estaba de pie frente al espejo, ajustándose con delicadeza los tirantes de su vestido nuevo. El blanco realzaba la calidez de su piel y las pequeñas flores moradas parecían bailar al compás de cada movimiento sutil de su cuerpo. Su respiración era tranquila, aunque sus mejillas delataban una ligera timidez que la hacía ver aún más encantadora.

En ese momento, la puerta se abrió lentamente y Aoom se asomó, interrumpiendo la escena sin poder evitar la sonrisa que le provocaba verla así.

"Guau, guau", dijo Aoom, asomándose por la puerta de la habitación de la castaña. "¿Por qué estás tan bonita hoy? ¿Vamos a salir?" preguntó, entrando completamente a la habitación. Así adentro de la habitación, la miró más de cerca y con total admiración.

"Basta, me sonrojas demasiado...", susurró ante los halagos. Luego, con un poco de dificultad por su vientre, estiró la mano para tomar el bolso que descansaba sobre la cama. Finalmente lo alcanzó, dejando escapar un pequeño resoplido. "En unas horas tendremos visitas y cenaremos... así que necesito que me acompañes a comprar algunas cosas, ¿quieres?", dijo, ya con el bolso en la mano y una sonrisa feliz iluminando su rostro.

"¿Una cena?" Aoom se emocionó rápidamente pensando en Meena. "¿Quiénes son los invitados?"

Charlotte suspiró sin abandonar su sonrisa. "Engfa, Heidi, Tina y, por supuesto, también Nessa y Meena"

No solo el corazón de Charlotte se aceleró de emoción, el corazón de Aoom también, incluso su sonrisa se ensanchó aún más. "Por un momento me olvidé de que Engfa había llegado de Japón ayer juntó con Meena. Será bueno verla... Verlas a todas", comentó felizmente mientras continuaba mirando a los ojos a la castaña frente a ella.

La chica pudo ver perfectamente ese pequeño brillo en los ojos de Charlotte cuando escuchó sus palabras.

"Sí, será divertido, ¿vamos?" Le entendió el brazo a la chica para que lo tomara. "Por cierto, Heidi nos espera a unas cuadras de aquí", dijo mientras se acercaba a ella.

"¡Oh, genial, vámonos!", respondió Aoom, tomándola del brazo y guiándola para que caminaran juntas. "¿Y qué vamos a preparar?", preguntó, mirándola de reojo con una dulce sonrisa en los labios.

Ambas salieron del departamento y emprendieron el camino por el vecindario, disfrutando de la brisa ligera que corría a esa hora.

"Estaba pensando más bien en comprar comida hecha...", comentó Charlotte entre risas suaves.

"Ah, ya veo", rió Aoom divertida mientras se alejaban un poco más del apartamento.

"¿Te parece bien fideos fritos y kiew tod?", preguntó Charlotte, relamiéndose los labios. Qué extraño de su parte: con solo nombrar los platos ya sentía hambre.

"Oh, qué delicioso", respondió Aoom, imitándola al lamerse también los labios, como si pudiera saborear ya los fideos fritos.

"Sí..." Charlotte llevó instintivamente una mano a su vientre, acariciándolo con suavidad. "Aunque también quiero preparar la ensalada de mango verde que te mencioné en la mañana...", murmuró, ruborizada. Era uno de los favoritos de su amor, lo recordaba bien porque su suegra se lo había contado.

"Entonces te ayudaré", le aseguró Aoom y continuaron caminando.

Cuando doblaron en la esquina, se encontraron con Heidi, quien les sonrió ampliamente antes de acercarse a ellas.

"¡Mis lindas niñas!", saludó emocionada. "Oh, te ves tan linda, Cha." Primero besó la mejilla de Aoom, luego la de Charlotte, sin dejar de mirarla con cariño.

𝕸𝖎 𝖇𝖔𝖓𝖎𝖙𝖆 𝖞 𝖆𝖉𝖔𝖗𝖆𝖇𝖑𝖊 𝖆𝖟𝖆𝖋𝖆𝖙𝖆Donde viven las historias. Descúbrelo ahora