Engfa cerró los ojos cuando vio a Charlotte hacerlo primero y la presionó contra ella para finalmente sellar sus labios ansiosos en un beso dulce, temeroso e inocente.
Eso fue todo. Unos pocos milímetros de movimiento y todo el cuerpo de Engfa se iluminó desde ese único punto de contacto.
Los labios de Charlotte eran dulces, como el bálsamo labial que se había aplicado antes, y eran suaves, más suaves de lo que Engfa ya había comprado, antes.
Y entonces Charlotte deslizó una mano temblorosa por el cabello de Engfa, inclinando la cabeza hacia un lado mientras sus labios se separaban, profundizando el beso.
Después de unos segundos más de un beso intenso y a la vez suave, sin prisas, Charlotte reaccionó, dudó un poco, pero luego, angustiada y sin aliento, se apartó, rompiendo el beso de inmediato.
Engfa sintió la distancia del cuerpo y el frío corría por sus labios aún fruncidos y rojos. Abrió los ojos con miedo y miró como la castaña aún tenía los ojos cerrados.
Trago saliva con angustia, parpadeando. Engfa está feliz de haberlo hecho, su corazón se aceleraba por las diversas emociones que estaba sintiendo. Sin embargo, lo que más le daba miedo era la situación.
Tenía que enfrentarlo de inmediato y decir algo ahora mismo, aunque no tuviera ni idea de qué hacer. No quería perderla. "Nu", levantó el brazo y tomó la mano de Charlotte entre las suyas, para que la mirara.
Así fue como la castaña finalmente abrió los ojos. Su pecho continuaba agitado, la castaña estaba avergonzada y aterrorizada. Sus ojos reflejaban sus miedos. Ambas lo entendieron. Ambas se miraron durante unos segundos hasta que Engfa volvió a mover los labios para hablar.
"Lo siento, Cha, por favor... Es mi... " Engfa se estaba muriendo, bajó esa mirada.
Charlotte simplemente retiró la mano y cayó sobre Engfa, rindiéndose, acomodándose en su pecho.
"Te lo ruego, P'Fa, no digas nada por ahora", susurró suplicante mientras se aferraba a ella.
La pelinegra parpadeó sorprendida, esperanzada y sintiendo que su corazón daba un vuelco por la angustia, la rodeó con sus brazos.
Quería sonreír pero lo haría hasta entender lo que quería decir ese: Por ahora.
Cómodamente acurrucada en sus brazos y en el hueco de su cuello, segura y protegida, Charlotte cerró los ojos con fuerza.
Engfa la siguió, abrazándo con fuerza, luego simplemente la besó en la sien y luego en la cabeza.
Después de un rato de abrazarse, un rato que realmente se sintió como una agonizante eternidad, Charlotte se apartó ligeramente, miró a Engfa, cuando abrió los ojos y le sonrió de lado.
"Tengo que irme ahora, ¿de acuerdo?", susurró en voz muy baja mientras continuaba mirándola con ojos grandes.
Engfa asintió con sus ojos cristalinos llenos de tristeza. Suspirando profundamente, observó cómo la castaña se alejaba de ella lo suficiente como para no verla y extrañarla.
Charlotte caminó por aquel sendero de arbustos sin siquiera mirar atrás y la pelinegra no se movió en absoluto, solo la vio desaparecer de su vista y sintió cada vez más la pesadez en su pecho.
Finalmente desapareció y Engfa sintió miedo. Se levantó, sintió ganas de llorar, pero ¿de qué le serviría? No sería negativa, pero se sentía mal por todo aquello, por la mirada que le regaló Charlotte.
Caminó en silencio, simplemente dejando que su cabeza hablara. Poco después, entró al pasillo de su casa: donde estaban las escaleras.
Engfa miró hacia la gran puerta, sabía que Charlotte acababa de salir por allí. Ya la extrañaba.
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𝕸𝖎 𝖇𝖔𝖓𝖎𝖙𝖆 𝖞 𝖆𝖉𝖔𝖗𝖆𝖇𝖑𝖊 𝖆𝖟𝖆𝖋𝖆𝖙𝖆
Fanfiction❝Una bonita y adorable azafata, que ha quedado embarazada por su difunto esposo. Ahora tenía que trabajar muy duro para un futuro con su hijo pero no contaba con encontrarse con una persona horriblemente molesta, con su personalidad de millonaria mi...
