Charlotte respiró con dificultad, reprimiendo lágrimas. Se preparó para decir lo que de verdad la estaba destrozando por dentro.
Lo que en verdad la estaba afectando.
"Lo siento de verdad... pero no puedo" La voz de Charlotte se quebraba con cada palabra. "No puedo porque, aunque mi esposo ya no esté aquí conmigo, mi corazón todavía le pertenece. Y nada, ni nadie, puede cambiar eso, Engfa"
Las palabras se le escapaban con un dolor insoportable. "Todo esto ha sido demasiado pronto, demasiado rápido... No es tu culpa, simplemente no me dio tiempo de procesarlo. Ni siquiera he terminado de sanar. Fue un error mío intentar algo cuando no estaba preparada"
Charlotte temblaba, abrazándose a sí misma como si intentara sostenerse de pie. "No puedes amar de verdad cuando aún llevas heridas abiertas. Y yo... yo no estoy bien. Me equivoqué al creer que podía hacerlo." La decepción en su voz no era hacia Engfa, sino contra ella misma.
Las lágrimas rodaban sin freno por el rostro de la pelinegra. Su corazón, encogido, no entendía ese giro repentino. Había dado todo de sí, y aún así se veía apartada. Pero dentro de sí sabía que no podía luchar contra un dolor que no le pertenecía.
"Solo déjame estar contigo...", suplicó en un murmullo, buscando la mínima oportunidad de permanecer a su lado.
Charlotte negó con la cabeza de inmediato, ahogada en su propia lucha. "No puedo... Por favor, entiéndelo. Lamento haberte ilusionado con algo que ahora no puedo darte. Perdóname." Su voz se rompió, los ojos cerrados con fuerza, como si quisiera contener un río de lágrimas que se desbordaba sin piedad.
Ella estaba tratando de ser fuerte, de convencerse a sí misma de que alejándola le haría menos daño. Pero en realidad, ambas estaban siendo destrozadas.
Engfa la observó con el alma en pedazos. "¿De verdad no habrá oportunidad esta vez? ¿Es definitivo? ¿Ni siquiera puedo esperarte? Te dije que lo haría... que te esperaría siempre." Su mirada se humedeció aún más mientras sus ojos se desviaban hacia el vientre de Charlotte. "Déjame acompañarte en esto. Déjame estar contigo mientras sanas. No me importa cuánto tarde... Solo no me alejes de ti. Ni de ustedes. Te lo ruego."
Los ojos de Charlotte se perdieron en un punto lejano, incapaces de sostener aquella súplica. Su silencio lo decía todo.
"Déjalo así, Engfa." Sus palabras, duras y quebradas, apenas salieron de su boca. "No vamos a funcionar. No quiero que te sigas lastimando... Yo no puedo ahora, y no sé si algún día pueda."
El silencio fue mortal. Engfa se obligó a limpiar sus lágrimas y, después de unos segundos que parecieron eternos, desvió la mirada. Tal vez era el final. Quizá esa era la última vez que vería a Charlotte de esa forma.
Se dio vuelta, dio un par de pasos, pero el peso en su pecho la detuvo. No podía. No estaba lista para rendirse. Giró sobre sus talones, regresó con decisión y se plantó frente a ella.
Sin pensarlo más, la atrajo a sus brazos. Charlotte, vencida, soltó por fin todas sus lágrimas contra su hombro. El contacto de ambas fue un refugio y una condena al mismo tiempo.
Engfa acarició su rostro, la miró con ternura y desesperación, y sin pedir permiso, se inclinó para sellar sus labios con un beso. Fue suave, profundo, un grito silencioso de amor.
"Charlotte Austin...", susurró contra su boca, sosteniendo con firmeza su mentón. "Has sido lo mejor que me pudo pasar. Que te quede claro." La miró con una mezcla de amor y rabia contenida. "Esto no es un adiós. No pienso dejarte. No importa lo que creas correcto o lo que digas que quieres... Soy tuya, y lo demostraré aunque te resistas. Porque está bien volver a amar. Te amo, ¿me oyes? Te amo joder." Sus labios volvieron a buscar los de ella, esta vez con más urgencia, más fuerza, pero aún con esa dulzura que la desarmaba.
ESTÁS LEYENDO
𝕸𝖎 𝖇𝖔𝖓𝖎𝖙𝖆 𝖞 𝖆𝖉𝖔𝖗𝖆𝖇𝖑𝖊 𝖆𝖟𝖆𝖋𝖆𝖙𝖆
Fanfiction❝Una bonita y adorable azafata, que ha quedado embarazada por su difunto esposo. Ahora tenía que trabajar muy duro para un futuro con su hijo pero no contaba con encontrarse con una persona horriblemente molesta, con su personalidad de millonaria mi...
