Ambas rieron juguetonamente mientras se separaban por falta de aire. Ella se acomodó, Engfa se quedó abajo y Charlotte la rodeó con sus brazos y piernas. Atrapándola. Aplastándola, y a la pelinegra le encantó.
Charlotte gimió felizmente contra ella. «Te amo», le besó la barbilla.
"Te amo Nu", susurró, cerrando los ojos mientras lo rodeaba con el brazo.
"Ahora podemos descansar en paz", dijo ella, apoyando su cabeza en su pecho.
Engfa sonrió, envolviéndola con su brazo con más determinación, creando un refugio seguro.
Al desvanecerse la luz de la tarde, el hogar se llenó de una paz renovada, donde el amor era el verdadero protagonista y juntos eran invencibles.
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La luz del sol comenzaba a filtrarse a través de las cortinas de la habitación, creando un suave resplandor dorado que iluminaba el espacio.
Charlotte abrió los ojos lentamente, sintiendo la calidez de la mañana y el suave murmullo del viento.
A su lado, su mujer aún dormía, su rostro tranquilo y sereno. A unos pasos de la cama, en una cuna blanca decorada con un suaves edredones, estaba su pequeño Jackson. Ese hermoso ángel que esperó paciente y ansiosamente.
Charlotte sonrió al recordar la emoción de la noche anterior: Los primeros llantos de Jackson las despertaron en plena noche, dándoles un buen comienzo de lo que sería su vida a partir de entonces; era una realidad. Lo que sintieron con ello fue una alegría inmensa, de ser madres. Sabían que sería un reto, no todo es color de rosa, pero están dispuestas a aprender, a crecer juntos. Amarse unos a otros.
Se incorporó con cuidado, no queriendo despertar a su pelinegra que estaba allí, y cuando se bajó, inmediatamente se acercó a la cuna.
Su corazón se aceleró, solo contemplando a su hijo, con su diminuto rostro y esas pequeñas manitas que aún se cerraban en puños. Se derritió. Estaba enamorada de ese pequeño ser. Aquel que reflejaba el gran amor que una vez vivió. El reflejo de su alma gemela. De su ángel.
"Mi pequeño", susurró suavemente. Lo miró con tanto amor. "Mamá está aquí, te amo...", sonrió y el pequeño continuó descansando.
Luego de admirarlo un poco más decidió ir a ducharse para empezar el día, tenía que alimentarlo pronto.
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Unos minutos después de que Charlotte entró al baño, Engfa se despertó y encontró la cama un poco vacía sin ella. Se incorporó, estirándose, y al ver la cuna unos centímetros de la cama, su rostro se iluminó con una sonrisa.
Rápidamente bajó los pies y caminó hacia allí. Arrodillándose junto a la cuna, se asomó levemente.
"¿Estas ahí?", susurró ella, mientras observaba cómo esos enormes ojos, como un universo, se abrían ante ella. "Ohh...", sonrió enamorada y continuó observándolo. "Hola guapo"
El pequeño simplemente se movió, estirando su cuerpecito y emitiendo un pequeño sonido de bebé dormilón.
"Lo sé", rió. "Te encanta dormir, ¿verdad, mejillas regordetas?" Llevó sus dedos a aquellas mejillas rojas para tocarlas suavemente.
El pequeño simplemente tomó su dedo a cambio e hizo una mueca. Engfa sabía que iba a llorar de hambre, ya que apretaba su dedo con fuerza. Era obvio que intentaba llevárselo a la boca.
"Me estás demostrando lo fuerte que eres, ¿verdad" Lo miró juguetonamente, bromeando, pero ahí estaba ése gesto de nuevo, pero ahora acompañado de un sonido, como si estuviera enojado.
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𝕸𝖎 𝖇𝖔𝖓𝖎𝖙𝖆 𝖞 𝖆𝖉𝖔𝖗𝖆𝖇𝖑𝖊 𝖆𝖟𝖆𝖋𝖆𝖙𝖆
Fanfiction❝Una bonita y adorable azafata, que ha quedado embarazada por su difunto esposo. Ahora tenía que trabajar muy duro para un futuro con su hijo pero no contaba con encontrarse con una persona horriblemente molesta, con su personalidad de millonaria mi...
