Capítulo 55: Caliente ahora mismo...

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Nessa parecía sorprendida

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Nessa parecía sorprendida. La mujer parecía no tener miedo de nada ni de nadie. Tampoco parecía querer darle ningún respeto a su persona.

La miró de arriba abajo. Ella logró ver el nombre de la mujer en su placa de identificación. Su corazón se aceleró.

"Señorita Chompu...", la llamó dulcemente. Y Chompu rápidamente se estremeció ante la suavidad con la que pronunció su nombre. "Sólo quería venir y disculparme, fue un accidente. Lo siento mucho ¿Hay algo que pueda hacer por usted?", preguntó mirándola con ojos muy abiertos. Tenía una expresión honestamente apenada en su rostro.

La mujer se rió a carcajadas. "¡Por favor!", se burló con sarcasmo.

Nessa la miró confundida. "Lo digo en serio, discúlpeme".

"En este momento no quiero perdonar ni escuchar disculpas" Levantó las cejas y movió los hombros ligeramente. "En realidad no necesito nada de usted. Ahora váyase. No me haga llamarla otra vez, estúpida, o espera, lo he hecho otra vez" Se rió y volteo los ojos.

Nessa abrió los ojos y la boca con sorpresa. "Vaya, es salvaje, me encanta", dijo para sí misma. "Se ve tan atractiva, enojada" Se lamió los labios y luego se apresuró a hablar.

"Sé que tienes derecho a estar enojada conmigo, pero déjeme hacer algo por usted, cualquier cosa". Ella insistió. En realidad, sólo insistía porque la chica era bonita y tenía un cuerpo de ensueño. Tal vez era su oportunidad de tener a alguien esa noche en su habitación.

La mujer solo suspiró con cansancio, abrumada y molesta por la situación. Y es que no se caracteriza precisamente por ser pacífica; cuando algo la incomoda, todos a su alrededor lo notan.

Se había despertado de mal humor aquella mañana; apenas había logrado dormir durante la noche. Como si eso no fuera suficiente, llegó tarde a su turno y, para empeorar el día, justo al entrar, una chica frente a ella derramó varios cócteles sobre su uniforme de trabajo y sus zapatos nuevos.

"¡Lo único que me ayudaría en este momento es que salgas de mi vista!"

Las palabras golpearon el rostro de Nessa. Estaba completamente perdida. Se había hecho tan pequeña ante la mujer. Pero no podía dejar de mirarla con fascinación desde que llegó.

¿Y cómo no hacerlo? Era hermosa. Su rostro, su cuerpo... todo en ella destilaba un atractivo maravillosamente sensual. Era divina, tanto, que la palabra perfecta se quedaba corta. El verdadero problema de Nessa era que semejante belleza, en ese momento, estaba furiosa. Totalmente furiosa. Y aun así, no pudo evitar morderse los labios y sonreír.

"¿De qué sonríes, bicho raro?" Chompu frunció el ceño rápidamente.

Nessa negó con la cabeza y tragó saliva.

"No sonrió ¿Por qué tiene que gritar tanto?" Lo soltó de la nada.

"¿De verdad me estás preguntando eso? Eres una idiota de verdad... Primero arruinaste mi día, igual que arruinaste mis zapatos nuevos, que por cierto me costó mucho fuerzo comprarlos, pero eso no te importa".

𝕸𝖎 𝖇𝖔𝖓𝖎𝖙𝖆 𝖞 𝖆𝖉𝖔𝖗𝖆𝖇𝖑𝖊 𝖆𝖟𝖆𝖋𝖆𝖙𝖆Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora