<Chapter 9>

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—¡Ve! —Un leve empujón en la espalda del primer fantasma fue lo único que necesitó Ela para comenzar a caminar. Su corazón latía con fuerza contra sus costillas, un tambor impaciente en el silencio abrumador del pasillo.

Al entrar en el gran comedor, todos los murmullos se apagaron. Cientos de ojos curiosos se posaron sobre ella, una presión casi física que la hizo desear que el suelo se la tragase. La profesora Beaufoy, una mujer de apariencia severa, rompió el tenso silencio.

—Ela se incorpora un poco tarde a la escuela, pero espero que sea recibida con hospitalidad.

La profesora le entregó un trozo de pergamino y una pluma con tinta. Ela la tomó con manos temblorosas y, durante unos segundos, vaciló. Quería estar segura de su decisión, de que la suerte estuviese de su lado. Finalmente, con un suspiro, dejó caer el papel sobre el caldero.

El humo que emergió era una mezcla incierta de negro y azul. El caldero, un antiguo artefacto de bronce, burbujeó con una voz profunda.

—Una estrella, ¿eh? —Su voz resonó en la sala, atrayendo la atención de todos—. Veo ambición, poder... veo posibilidades. Chara sería una gran casa para ti, pero...

El caldero se detuvo, como si analizara algo más.

—...Veo valentía, decisión, lealtad, bondad... Veo ganas y pasión. Tal vez Eunoia...

Los ojos de Ela se desviaron hacia la mesa de Eunoia. Allí, dos chicos pelirrojos hablaban y reían. Eran los únicos que no la miraban con lástima o curiosidad morbosa, los únicos que no parecían pensar en su padre encarcelado. A sus espaldas, Ela cruzó los dedos con fuerza, rezando por ser elegida para esa casa.

—¿No quieres ir a Chara? ¿Y todo ese poder que te espera?

—Valoro más la amabilidad... —susurró Ela, tan bajo que solo el caldero pudo oírla.

—Serás la bruja más poderosa de la historia —insistió el caldero,aún así,vio imposible convencer a Ela. Comenzó a burbujear con más fuerza, y de él salieron chispas y un humo de un azul eléctrico que cubrió la habitación.

—¡Eunoia! —gritó finalmente el caldero.

Un estallido de aplausos se levantó de la mesa de Eunoia. Ela, con una sonrisa radiante, corrió hacia sus nuevos compañeros. La felicidad se expandió por su pecho, haciendo que la presión de las miradas desapareciera.

El menú parecía sacado de un libro de cuentos. Ela agradeció que el pequeño pergamino explicativo de Damián estuviera en su poder, si no, no habría sabido qué comer. Se decidió por la sopa de estrellas fugaces, el filete de pez león y, de postre, las galletas de la fortuna de hielo. Para beber, eligió la leche dorada, con la esperanza de que sus ingredientes relajantes la ayudaran a conciliar el sueño después de tantas emociones.

Mientras comía, no podía apartar la mirada de los dos chicos pelirrojos. Parecían tan seguros y divertidos, tan diferentes a ella. Al terminar la cena, Damian apareció tétricamente tras ella con una chica rubia y sonriente de ojos brillantes.

—Cassiopea tiene su habitación para ella sola, así que... compartirá contigo.

Antes de que pudiera responder, la chica la abrazó y la arrastró agarrada del brazo hacia las escaleras, subiendo a toda prisa.

—¡Cuidado con los peldaños, que varían de tamaño como quieren! ¡Estoy tan feliz de compartir cuarto con alguien! Las habitaciones de cada casa están cerca de la sala común, pero las mixtas son las mejores, son más grandes y están en los torreones más bonitos.

Ela trató de observarla mientras era arrastrada escaleras arriba.Era un chica rubia con rizos tremendamente voluminosos de apariencia rebelde,era también increíblemente guapa de una forma que atontaba y sus ojos eran grandes,azules y con un brillo que contrastaba con su gigante y contagiosa sonrisa.Digno de anotación:su uniforme era de la casa Kefi y Ela pensó que ningún color podía sentar a aquella chica mejor que el rosa.

Llegaron a una puerta de madera. Cassiopea puso su mano sobre ella y se abrió lentamente. La empujó hacia adentro, y en cuanto ambas estuvieron dentro, la puerta se cerró sola con un suave clic que activó los cerrojos. Los baúles y las mascotas de ambas ya estaban allí, como si hubieran esperado su llegada.

—Esa es tu mitad, puedes decorarla como quieras —dijo Cassie, señalando con la mano—. Yo tengo un montón de cosas bonitas.

—Estoy algo nerviosa... —confesó Ela, sintiendo que la calma que le había dado la leche dorada se desvanecía.

—¡Ay!¡Yo también!Espera,¿tú?¿Por qué?

—Todos los contenidos que no he dado... Encima el lunes a primera tengo...¿Fundamentos de la magia?Algo así.

—Esa asignatura se me hace muy aburrida —comentó Cassiopea, encogiéndose de hombros.

—A mí me encantaba la historia en mi instituto, pero aquí...Bueno,he leído muchos libros de la biblioteca Black.

—¿Tienes una biblioteca?Sí que es para tanto la familia Black...¿Has investigado sobre todas las asignaturas?

Ela asintió, sacó un cuaderno de su mochila y lo abrió. Arrancó una hoja y, con un hechizo rápido, la clavó en un corcho en su lado de la habitación.

La lista era larga y detallada, una muestra del arduo camino que le esperaba.

Asignaturas

Fundamentos de la magia:

Introducción a los conceptos básicos.

Leyes de la magia.

Defensa:

Protección contra hechizos negativos.

Técnicas de combate defensivo y ofensivo.

Confluencias elementales:

Estudio de los cuatro elementos: fuego, agua, tierra y aire.

Comunicación animal:

Descifrar el lenguaje corporal y vocalizaciones de los animales.

Formar vínculos.

Comprender sus ecosistemas.

Encantamientos y transformaciones:

Aplicación de la magia en la vida cotidiana.

Runas silvestres:

Estudio de las runas.

Alquimia astral:

Relación entre los cuerpos celestes y la magia.

Pociones.

Vuelo.

Esgrima arcana:

Dominio de armas mágicas.

Artesanía de artefactos:

Crear instrumentos mágicos.

Herbología.

Con la lista frente a ella, Ela se sintió abrumada, pero también emocionada. Este era el comienzo de su nueva vida, y aunque estaba llena de desafíos, la promesa de la magia la mantenía con la esperanza de que todo valdría la pena.

BlackDonde viven las historias. Descúbrelo ahora