XXVIII

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En una hora sería la exposición, los doce cuadros que estarían en la exhibición estaban completas y fueron demasiado faciles de terminar, ya que Jeongin estaba tan feliz que podía pintar tanto como su corazón deseaba.

Hyunjin estaba preparándose para la apertura del museo, sería en ahí donde las pinturas que hizo con Jeongin estarían en exhibición.

El traje se amoldaba a su cuerpo, lo hacía lucir tan hermoso, que Jeongin soltó un suspiro disimulado, porque nadie de la habitación se dió cuenta de ese sonido.

La mamá de Hyunjin estaba arreglando su corbata, haciendo el nudo que Hyunjin jamás logró hacer. Pero una empleada la llamo, haciendo que deje de ayudarlo.

Hyunjin tomó en sus manos la cortaba e hizo el intento del nudo, aunque no lo logró.

Jeongin soltó una risita baja.

―Acércate, te haré el nudo ―Jeongin hizo un movimiento con su mano para Hyunjin se acercara. El contrario lo miro y sintió ternura al verlo de esa manera, estaba vestido con su ropa debido a que el día anterior se quedaron en su casa a terminar la última pintura.

Se acercó a Jeongin, haciendo una pose rara para que a Jeongin se le sea fácil ayudarlo.

La cercanía en ambos hizo que sus corazones se acelerarán, pero debían controlar sus emociones, no debían mostrar lo que sentían al otro.

Jeongin comenzó a hacer el nudo, sintiendo la mirada de Hyunjin, fingió ignorarlo, siguió haciendo el nudo hasta que logró hacerlo, con un poco de fuerza trató de acomodar la cortaba, pero no confío que Hyunjin perdiera el equilibrio y se acercarán aún más, a unos milímetros de besarse.

―Lo siento, perdí el equilibrio ―aclaró Hyunjin, sintiendo el respiro de Jeongin, estaba cerca, podía tocar esos labios que tanto quería probar, pero no podía hacerlo, seria incorrecto.

Con mucho esfuerzo se separó de Jeongin, sintiendo frío al alejarse de su calor.

"Sí que es difícil reprimir los sentimientos"

Jeongin se mordió el labio, esa ganas de besar a Hyunjin se quedaron en su ser, pero debía ser prudente, no era un buen plan besar a Hyunjin.

Al separarse fue que entró la mamá de Hyunjin, avisándoles que ya debían ir al museo.

En el auto no hubo mucha plática, porque ambos muchachos se la pasaron mirando por la ventana mientras imaginaban escenarios que seguramente no pasaría.

Cuando estaban cerca fue que Hyunjin tomó la mano de Jeongin, haciendo que sus nervios se disiparán un poco, sería la primera vez que tendría una exhibición en ese museo, en dónde vendrían miles de artistas a mirar sus pinturas.

―¿Pasa algo? ―preguntó Jeongin al sentir la mano de Hyunjin sobre la suya ―¿Estás bien?

Hyunjin tomó aire y soltó en un suspiro.

―Estoy nervioso, muy nervioso, pienso en varias cosas en este momento y no sé que haré si algo sale mal.

Jeongin sabía lo que sentía, parecía como si los papeles se invirtieron, así que decidió darle ese pequeño empujón de confianza a Hyunjin, tal y como lo hizo antes con él.

―Jinnie, no dejes que los nervios te impidan vivir un momento tan grande y lindo como esto, las pinturas que hicimos son muy buenas, no debes subestimar eso. Tu pasión en el arte nos llevó a hacer maravillas en lienzos. Así que no debes preocuparte si algo sale mal, porque tú talento te llevo hasta aquí, a hacer está exhibición, a tener la gran oportunidad que varios artistas esperarían, pero de entre todas esas personas tú fuiste el mejor, así que nada saldrá mal Jinnie.

Fulfilling dreams [Hyunin]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora