Jimena una mujer de carácter fuerte e indomable dedicada a tomar sus propias decisiones con el sueño de tomar las riendas de empresa familiar y con el sueño de ser la mejor maestra mezcalerá de Phoenix Jimena tenía un gran secreto estaba enamoradae...
Después de la sesión de fotos, Salvador me ayudó a quitar el gran arreglo floral y lo llevó a la sala. Me quite los tenis y me recosté en la cama, no quite los pétalos, quería que fuera algo romántico. Salvador regreso, me miró recostada en la cama y sonrió ampliamente, cerró la puerta detrás de él. Se acercó a la cama, se quitó los tenis y se recostó a mi lado, solo me miraba, me acariciaba la mejilla y sonreía.
-eres el amor de mi vida- me dijo -y sin duda tu eres el mío- sonreí -muchas gracias por este dia- -no tienes nada que agradecer, espero que todo te haya gustado- posó un tierno beso en mi frente -todo me encantó- pause -bueno, menos tu forma de hablarme en el carro- entrecerre los ojos -tenia que ponerle dramatismo al asunto- reímos los dos -y tus cambios de humor también eran por ésto?- pregunté y el enmudeció -hay algo de lo que tenemos que hablar- dijo y sentí un vacío en mi estómago -que pasa?- pregunté mirándolo a los ojos -hoy no, no quiero arruinar nuestro dia- me pidió -tan malo es?- mi corazón estaba acelerado -no lo sé- bajo la mirada -Salvador , prefiero que lo hablemos ahora- levanté su rostro para mirarlo -te prometo que mañana lo hablamos- me suplicó un poco -de acuerdo- suspiré y me recosté por completo mirando al techo
Salvador se colocó con cuidado sobre mi, sus ojos estaban fijos en los míos. Con su mano quito un mechón de cabello que bajaba por mi frente, pase mi mano detrás de su nuca y lo atraje a mi. Comenzamos a besarnos, lento, y a la vez apasionado. Con cuidado me deshice de su chamarra, el me ayudó un poco. Los besos se tornaban más apasionantes. -me permites hacer algo?- me preguntó sobre mis labios -que?- pregunté un poco agitada -solo dime si me lo permites- me miró a los ojos y yo asentí con un poco de nervios. Sin decir más, comenzó a bajar por mi cuerpo, mi piel se erizo al sentir sus manos subiendo por mis piernas debajo de mi vestido, se detuvo al sentir el pliegue de mi trusa, la cual comenzo a bajar con ambas manos y retiro completamente. Lo miré, me sonrió y enseguida perdí de vista su rostro, pues quedó debajo de mi vestido. Sentí sus labios cálidos colocando besos en mis muslos, de a poco se acercercaba a mi parte íntima, lentamente introdujo su lengua, no pude evitar arquear mi cuerpo hacia atrás, la calidez y los movimientos de su lengua me acercaban al climax en cuestión de minutos, era una montaña rusa de sensaciones. No quería llegar al climax de esa forma, quería hacerlo mirándolo a los ojos, así que con delicadeza atraje su rostro a mi, me miró fijamente, su cadena colgaba de su cuello, de alguna manera esa mirada en su rostro me excitaba más. Lo bese sin mediar palabra, ya era un beso exitante, apasionado. Él quitó rápido su playera, estaba incado en la cama, yo me senté para poderme quitar el chaleco y enseguida el vestido, quedé en brasier, las ganas de sentirnos uno solo eran demasiadas. Él se puso de pie, quitó su pantalón junto con su boxer, vaya que estaba excitado, quite rápido mi sostén. Lo hice recostarse sobre los pétalos, ahora me tocaba a mi. Bajé hasta su amigo, estando a su altura lo mire fijamente a los ojos, mientras introducía su miembro a mi boca, succionaba y me ayudaba de mi mano, arriba, abajo, él arqueó su cuerpo, supuse que lo estaba haciendo bien.
Lo estimule unos minutos más, realmente disfrutaba ver qué disfrutaba el placer. De un movimiento me atrajo a él, lo mire fijamente, sonreí, no supe en qué momento lo tomó, pero el ya tenía en sus manos un preservativo. Lo colocó en su miembro y tomó mis caderas, yo me senté en sus caderas con delicadeza, su miembro entró en mi, arqueé un poco mi cuello. Realice movimientos rápidos, de arriba abajo, él me ayudaba con su cadera, lo cual hacia que su miembro llegara a lo más profundo de mi. Con los movimientos, acelerados, y mirándonos a los ojos, llegamos al climax, justo como quería que fuese. Salvador salió de mi con delicadeza, se deshizo con cuidado del preservativo. Se giró y me miró.
-te dije que ésto quedaría irreconocible- dijo sonriendo -y si eh- me recosté en su pecho mientras él acariciaba mi espalda -los plebes organizaron una carne asada mañana- me dijo mirando al techo -y eso?- -ya ves que cada que podemos nos juntamos en familia- -ooh, está muy bien- bostece -tienes sueño?- asentí -vamos a dormir- solo sentí un beso en mi cabeza, caí en un sueño muy profundo A la mañana siguiente desperté primero que Salvador , ya eran las 10 AM, revise mi celular y tenía un mensaje de Fanny.
"Hermana, los esperamos a las 12 en la casa de los plebes"
En solo dos horas. -Salvador - lo moví despacio para no espantarlo -Salvador - -mmm- entre abrió los ojos -que pasa?- dijo adormilado -ya son las 10- -las diez?- preguntó estirándose en la cama -si- reí -me voy a bañar- me quise levantar y me detuvo -me puedo bañar contigo?- me preguntó haciendo un puchero -dejame pensarlo- medite -solo si me alcanzas- salí corriendo al baño, estaba apunto de cerrar la puerta pero el la detuvo con su mano, reí y lo deje entrar. No fue necesario desvestirnos, nos habíamos quedado dormidos desnudos. Nos duchamos, lo más normal posible, en ocasiones me abrazaba y me besaba.
Salimos de la ducha y tomamos unas toallas del mueble del baño, seque un poco mi cabello y coloque la toalla desde mi pecho para cubrir mi cuerpo, Salvador hizo lo mismo pero colocó la toalla en su cadera. Salimos al cuarto, nos arreglamos, Salvador llevaba una muda de ropa.
-deja aquí tu ropa amor, mañana la lavo- le dije mientras terminaba de colocar mi blusa -segura?- me preguntó y yo asentí -bueno- la colocó en el cesto de ropa sucia Terminamos de arreglarnos, 11:35 AM, justo a tiempo.
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-vamos?- me preguntó y yo asentí, tome mi bolsa, guarde mi celular, mis llaves y mi cartera, ví que Salvador tomó las llaves de su carro, su cartera, su celular y su juego de llaves del departamento -entonces no habías olvidado tus llaves verdad?- le pregunté antes de salir del departamento -de alguna manera tenían que entrar los plebes- dijo cerrando la puerta del departamento, ya que estábamos afuera, y le puso llave -pensaste que las había perdido?- de echo si- íbamos bajando las escaleras -jamas, podré perder lo que sea menos las Ilaves...- lo mire -bueno, puede que si, pero aún las tengo aquí- dijo enseñándomelas y los dos reímos.
Subimos al auto y salimos directo a casa de los plebes.