capítulo 40

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Salvador - le dije mientras me sentaba en la cama, el hizo un movimiento para quedar más cubierto con las cobijas
-no- dijo con un tono de berrinche
-yo debería ser la enojada eh- le dije pero no obtuve respuesta -me ocultaste las cosas, me mentiste- dije bajo -pero también entiendo tu miedo y tú preocupación- el se descubrió la cabeza y me miró yo le sonreí, giro su cuerpo hacia mi, seguía cubierto desde el pecho con las cobijas
-no quería mentirte- dijo suave -pero de
verdad, no sabía que decirte- me miraba a los ojos -está bien, te entiendo- dije acariciando su
mejilla -solo prométeme algo-
-lo que quieras- dijo rápido -que sea lo que sea- me miró -lo que sea Salvador - enfatice -me lo vas a decir- pause un poco -prefiero enterarme de las cosas por ti y no por otras personas- le dije con una sonrisa de lado -te lo prometo amor- dijo sacando la mano y haciendo un gesto de promesa, yo solo sonreí -ya me tengo que ir- dije mirando el reloj

-por?- hizo pucheros
-tengo una junta vía zoom con los inversionistas de la empresa- -te llevo- dijo y se puso de pie -dame 10 minutos- me dió un beso fugaz en la mejilla y corrió al baño, reí un poco y decidí salir para esperarlo en la sala, ahí estaban begonia, Matías, Cristhian y jazmín.
-todo bien?- me miró Matías
-si- me senté a su lado
-Ximena- llamo mi atención jazmín -dejaste éste regalo- dijo y se acercó a mi con una cajita mediana
-de quien es?- pregunté recibiendolo
-es de ella- dijo begonia sonriendo -dijo que quería regalarte algo muy especial-
-gracias hermosa- dije y la abrace, ella también
me abrazo fuerte
-abrelo- dijo emocionada y separandose de mi Me dispuse a abrirlo, rompí un poco el papel para poder acceder a la caja, abrí con cuidado la caja metí la mano, tomé el objeto, frío y lo saqué con cuidado, era un porta retrato con una foto mía y de Salvador  abrazados, sonriendo ampliamente.
-esta hermoso jazmín- dije sonriendo y ella me devolvió la sonrisa
-es para que lo tengas contigo cuando se va a sus presentaciones- dijo alegre
-eso le hacía falta- dijo Matías y yo lo mire mal -ya están bien?- me preguntó begonia y yo la miré con duda -Salvador  estuvo muy inquieto anoche, supuse que era porque habían peleado- dijo con una mueca de tristeza
-ya estamos bien- sonreí
-eso me da gusto- dijo sonriendo
-estoy listo- dijo Salvador mientras llegaba con nosotros

-esta hermoso jazmín- dije sonriendo y ella me devolvió la sonrisa-es para que lo tengas contigo cuando se va a sus presentaciones- dijo alegre-eso le hacía falta- dijo Matías y yo lo mire mal -ya están bien?- me preguntó begonia y yo la miré con ...

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-no vas a comer algo?- le pregunto begonia -no ama,  Ximena tiene una junta de  la empresa y la voy a llevar a su departamento- dijo dándole un beso en la mejilla y luego a jazmín -yo le preparo algo en el departamento begonia,
no te preocupes- le dije poniéndome de pie, tome mi bolsa y mi regalo y me comencé a despedir de todos
-bueno, con cuidado mijos- nos dijo y nosotros asentimos
-ustedes me deben una- le dijo Salvador  a Matías y a Cristhian quienes solo se rieron

Salimos de la casa, Salvador  me abrió la puerta del carro y yo subí, después entró él.
-que pasa?- pregunté pues solo me veía y no encendía el carro
-me falta algo- dijo sonriendo
-que?- pregunté riendo
-esto- se acercó a mi y me dió un profundo beso en los labios, me hacía tanta falta -listo- dijo sobre mis labios -podemos irnos- me dió un pico y encendió el carro, yo solo iba sonriendo. En el camino íbamos escuchando música, Salvador  procuraba tomarme de la mano la mayor parte del trayecto.
-que es eso?- preguntó al ver de reojo el regalo en mis piernas
-un regalo de jazmín- sonreí
-que es?- me preguntó mientras estacionaba el auto en la cochera de los departamentos, yo solo tome el cuadro y se lo enseñe y el sonrió -mi princesa tan tierna- dijo y tomó la foto en sus manos -te miras bien chula chinga- dijo sonriendo
-gracias- dije de la misma manera -vamos que ya es hora- dije y bajamos rápido del auto, no le di ni tiempo a Salvador  de abrirme la puerta.

Corrimos al departamento, abrí lo más rápido posible y al entrar corrí a la computadora que estaba sobre la mesa de centro de la sala.

amor, te preparo algo rápido?- le pregunté a Salvador  en lo que encendía la computadora -no amor, yo ahorita me preparo algo no te preocupes- me dijo entrando a la cocina -seguro?- lo mire trabajo- me guiñó un ojo y yo sonreí
-seguro- me miró -tu concéntrate en tu
-te amo- le mandé un beso y el hizo un gesto de atraparlo y ponerlo cerca de su pecho yo solo me reí.

Comenzó la junta con los inversionistas de la empresa- - era para explicar los próximos proyectos que se venían en puerta. Por ratos miraba a Salvador  que estaba comiendo sentado en la barra y me miraba constantemente. Después de un rato mire que Salvador  lavaba los trastes, me miró e hizo un gesto para indicarme que iba a la recamara y yo asentí.
Pasó quizá una hora más, termine la junta y envié algunos archivos que me habían solicitado.
Al terminar apague la computadora, camine a la cocina y tome una botella de agua, la bebí mientras caminaba a la habitación, al entrar note a Salvador  recostado boca abajo, tenía su celular en la mano pero él estaba profundamente dormido.
Sonreí y tome su celular, lo bloqueé y lo deje sobre la mesa de noche, con cuidado me quite los tenis y me recosté a su lado, no quería despertarlo, sabía que estaba muy desvelado. El sintió mi presencia, y adormecido se giró a verme, sonrió y se acercó a mi, se recostó sobre mi estómago y posó su brazo sobre mi, sonreí y solo acariciaba su cabello hasta que se volvió a quedar profundamente dormido.
Yo realmente tambien me sentía un poco cansada, así que me acomode y me quedé profundamente dormida.

Mi Primer Y Único AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora