capítulo 2

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Pasaron unos cuantos días, para ser exactos 2 meses, resumiendo....

Mi amistad con Andrea creció, me mostró la ciudad y me presentó con varios de sus amigos y amigas, aunque realmente solo convivía con ella.

Por otra parte, Cristhian se había convertido en un buen amigo, era muy caballeroso conmigo y con cada mujer que se cruzaba en su camino, sin duda sus padres lo habían criado con muchos valores.

Matías era mi confidente, en poco tiempo había empezado a confiar ciegamente en él, pasábamos varias clases juntos, siempre estábamos riendo y él con sus ocurrencias hacia que me doliera el estómago. Me encariñé muy rápido con él.

Y bueno, con Salvador ... Con él las cosas no habían ido de lo mejor, yo trataba de evitarlo, aunque igual que con Matías, algunas clases estuviéramos juntos. Nuestras conversaciones se resumían en "hola loca", "hola imbécil"....

-hey plebe- escuché detrás de mi, el jardín de mi casa no era muy grande, pero había que regarlo para evitar que se secara

-Matías- le sonreí, había logrado identificarlos, Matías cachetes regordetes y sonriente, Salvador cara delgada y ojos cansados.

-ya me enteré- me dió un beso en la mejilla y lo miré extrañada -que será tu quinceañera- rodé los ojos
No es nada en grande- continúe regando el
pasto

-lo haremos en grande mija- lo mire rápido vamos a contratar a-Los Parras de Sinaloa van a tocar en tu fiesta- reí ampliamente y me miró con ojos de pistola -no me mal entiendas Matías- me acerque a cerrar la llave del agua -pero solo será una comida con la poca familia que tengo aquí- me acerque a él -y con mis únicos amigos- le dije teniendolo de frente

-pues tus amigos haremos que sea inolvidable-

insistió y sonrió, por alguna razón, su sonrisa me mantenía en paz, solo lo mire tranquila. Sentimos el caer del agua fría sobre nosotros, miramos y Salvador sostenía la manguera de agua apuntando a nosotros, riendo con todas sus fuerzas y con él, Cristhian.

Matías corrió tras de Cristhian y yo tras de Salvador, a pesar de casi no hablar, y tratar de evitarlo, él siempre hacia algo que llamaba mi atención.

Intentaba darle alcance a aquel flaco, pero era prácticamente imposible, su altura y su sancada era mayor que la mía, pero no me rendiría, corría lo más rápido que podía.

Salvador giro a verme y no se dió cuenta que la manguera se enredó en sus pies, así que cayó al suelo, y tras de él, sin poder evitarlo y con algo de intención, me tire yo en su espalda, solo escuché un quejido de su parte.

-pesas un chingo morra- dijo quejándose, me senté en su espalda para evitar que se pudiera parar

-callate- di un ligero golpe en su cabeza y el se cubrió con sus manos, lo tome de las costillas y comencé a apretar un poco, bajó rápidamente sus manos y tomó las mías, con un rápido movimiento estaba sobre de mi, frente a frente,

ni siquiera pude ver venir el movimiento. Aún sostenía mis manos con las suyas, me miraba fijamente a los ojos, por Dios esos ojos, profundos y oscuros.

-nerviosa?- me saco de mis pensamientos y comencé a forcejear con él -ni lo intentes- me detuve y lo volví a mirar -estoy invitado a tu quinceañera?-

-tengo elección?- lo miré fastidiada -será un día inolvidable- me dijo con cierto sarcasmo y me lanzó un beso burlón, se puso de pie y solo me levanté y me di la vuelta para comenzar a caminar.

Llegue con Matías y Cristhian que estaban

riéndose ya que Matías se había caído en un charco con lodo. -me entró en toda la boca- dijo Matías escupiendo un poco de saliva con tierra

-estas bien pendeja gemela- decía Cristhian

entre risas. Solo reí muy fuerte y Matías me abrazo llenandome de lodo toda la ropa y yo grite en gesto de sufrimiento.

Pasaron unas dos semanas, estaba a días de que fuera mi quinceañera, realmente sería algo pequeño, escasos 50 invitados. Matías cumplió su palabra, habló con mis papás y contratarían a "Los Parras de Sinaloa" amenazarían mi fiesta.

No podía negarlo, en el fondo estaba contenta. Después de el concurso  que para ser abogado ganó ese concurso, había asistido a la gran mayoría de sus presentaciones de la escuela de derecho, me encantaba verlo disfrutando lo que le apasionaba

-ya tengo mi vestido- dijo Andrea recostandose aun lado de mi en la cama de mi cuarto

-color?- pregunté mirándola -coral, obvio- sonrió mirándome, le contesté la sonrisa y me quedé callada, recordé las palabras de Salvador  "será inolvidable", desde ese día algunas cosas habían cambiado entre nosotros, y no para mal, pero era extraño. Me seguía molestando, pero ya podíamos convivir un poco

más antes de pelear. -estas bien?- me preguntó sacándome de mis pensamientos

-si si- dije rápido y me miró dudosa -no te creo- pauso -pero bueno, recuerda que después de tu cumpleaños será la pool party- dijo emocionada

-no quiero- dije haciendo pucheros

-ya quedamos con los gemelos y con el

Cristhian- dijo sentándose en la cama -esta bien- dije sentándome a su lado y dando un gran suspiro

-si bien que quieres ver al Salvador  en traje de baño- dijo de repente, abrí los ojos de par en
par
-estas loca- me levanté nerviosa
-no me haces tonta- se paró detrás de mi mientras los dos nos veíamos por el espejo -me doy cuenta de cómo lo miras- -lo miró con odio, me cae mal- la miré por el espejo

-tu también le gustas- me dijo y mis nervios se alteraron, mi cuerpo se puso con la famosa piel de gallina.

Preferí desviar la mirada y logré divisar a los gemelos en el patio de su casa, vivíamos uno a lado del otro, mire a Matías corriendo y Salvador detrás de él, mientras Cristhian los golpeaba con un balón de fútbol. Salvador ... Salvador ... Salvador ...

Mi Primer Y Único AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora