Pete POV
Esa noche retomé una de las costumbres más arraigadas en Ágama, la meditación nocturna, muchos de los guías intelectuales de mi ciudad solían necesitarla después de días enteros de desgaste mental, les ayudaba a conciliar el sueño y mantenerse racionales según sus propias palabras, era fácil perderse en una montaña de libros tratando de descifrar la mayor cantidad de respuestas para las generaciones más jóvenes, así que utilizaban las horas más silenciosas del pueblo para regresar al camino correcto y con lo ocurrido durante la cena, sentía que necesitaba justo eso.
Coloqué un tapete en el balcón, busqué entre mis pertenencias un atuendo más cómodo para poder tomar la posición correcta y cubrí mis manos con los guantes del juramento, los únicos capaces de ocultar las luces centellantes de mis dedos, no quería causar un alboroto en el pueblo con las chispas brillantes saliendo del castillo.
Durante mi entrenamiento recibí instrucciones para iniciar la meditación, incluso nos concedían dos horas al día para practicar y relajarnos después de recibir tanta información de nuestros profesores, pero sentía que había pasado un centenar de años desde entonces y me tomó bastante tiempo el concentrarme para encontrar aquellos pensamientos que agobiaban mi mente.
Sabía que estaban conectados al príncipe, fue lo primero en aparecer en mis recuerdos tan pronto cerré los ojos, su rostro marcado con los años de entrenamiento y la delicadeza de su título, rasgos tan contradictorios, pero que de alguna forma se complementaban de manera encantadora a la vista, lo noté desde el momento en que llegó al castillo, su belleza natural que hacía encoger el estómago.
Recorrí cada milímetro de su rostro en mis recuerdos, su mandíbula cubierta por la barba de tres días sin afeitar, su labio inferior más hinchado que el superior, sus mejillas que tomaban un tono rojizo bajo el abrazador calor del mediodía mientras entrenaba, la respingada punta de su nariz al estar de perfil, sus ojos avellana tan negros como el cielo nocturno clavados en los míos, exigentes, enigmáticos, descaradamente demandantes. Exigiéndome que le perteneciera de todas las formas posibles, llamándome como la noche a las libélulas, proclamándome suyo.
Abrí los ojos de golpe agitando la cabeza, era la tercera vez que pasaba, no estaba meditando en absoluto, era la maldita magia recién despertada la que tomaba el control de mis pensamientos, haciéndolos incluso peores que los sueños durante el periodo del celo. Miré mis manos con frustración, los guantes estaban calientes y apenas lograban ocultar la luz, debía mantenerlo bajo control antes de encontrarme con todos en el desayuno.
Suspiré profundamente tres veces más antes de volver a cerrar los ojos, sabía que una vez descubierto el lazo era imposible doblegarlo, tarde o temprano jalaría con tantas fuerzas que no tendría forma de escapar de él, pero no podía ser ahora, Vegas debía convencer a la gente del pueblo de que sería un buen gobernante, un Rey en el que podrían confiar y con quién podrían sentirse seguros, y yo debía asegurarme de ayudarlo a conseguirlo.
Ambos teníamos trabajo que hacer, dejarnos influenciar por los instintos primitivos de nuestros géneros sería un error, todo pasaría a segundo plano en el momento en que dejara caer mis murallas y le permitiera acercarse más de la cuenta, pasarían meses, incluso años antes de recuperar la cordura total. El reino será susceptible a los ataques, si llegaba a saberse que el príncipe estaba perdido en la nubla del lazo y sería catastrófico si yo llegaba perder mi conexión con las tierras de Arya por el deseo posesivo de mi compañero, que clamaba le perteneciera solo a él.
El problema era que, no tenía idea de si alguna vez habría un momento adecuado para permitir que el vínculo se completara, después de la coronación sería demasiado arriesgado siendo él la nueva cabeza del reino, podíamos esperar unos años, hasta que su puesto estuviera asentado con el pueblo, pero dudaba que la bestia en su interior tuviera el autocontrol suficiente para soportar una década de negarle aquello que creía suyo.
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Call me yours
FanfictionUna intrigante y hermosa criatura diambula por los pasillos del palacio, los jóvenes soldados le miran fascinados, los líderes de otros reinos anhelan robarlo, el Rey lo trata como su más preciada joya. Un rebelde heredero ha vuelto a casa después d...
