Pete POV
Los alaridos de dolor me recorren la columna como espasmos que amenazan con romper todo a su paso, no quería ver hacía abajo, el breve vistazo de Preecha manchado en sangre me ha erizado la piel y no creo soportar ver toda la imagen, en su lugar limpié el sudor de la frente de Porchay, reconfortándolo con mi mano entre las suyas mientras su compañero besaba sus mejillas bañadas en llanto.
Pude ver a Macao correr por el cuarto cargando toallas limpias cada tanto, escuché los gritos de Preecha dándole instrucciones, agua, algo afilado, más toallas, con cada recorrido por la habitación, aparece más sangre manchando su uniforme, sentí el peso del dolor de Porchay en el agarré en mis dedos, y aun así todo parecía tan lejano, como una pesadilla que veía desde lo más alto, hay una bruma espesa que no me deja pensar claramente.
―Estoy cansado. ―la voz sollozante de Porchay se escucha tan distante que casi se pierde entre los susurros del viento clamando mi nombre.
Perteneces aquí.
―No dejes que se duerma. ―algo me está llamando, no es Arya, ni siquiera es una voz familiar.
Podría jurar que la tierra tiembla bajo mis pies, pero nadie más parece notarlo, los gritos, los pasos rápidos, la sangre, el llanto, todo sigue su curso, mientras el mundo trastabilla debajo de nosotros.
―Porchay, mírame, ya casi terminas, solo un poco más.
Pete. Pete. Pete.
―No puedo más.
No veas. No escuches. No huyas.
―No digas eso, falta muy poco y luego nos iremos muy lejos de aquí, solo nosotros tres ¿recuerdas? ―el bosque ruge furioso, el viento sacude las ventanas y un escandaloso estruendo rompe el cielo dejándome sordo por un segundo, nadie más lo ha notado. Preecha continua con sus exigencias a Macao, Kim consuela desesperado a Porchay. Los guardias vigilan silenciosos afuera.
¿Es que nadie más lo siente?
Mío. Nuestro.
―No puedo hacerlo. ―siento mi mano caer a la orilla de la cama, Kim me arrebato las manos de Porchay para obligarlo a continuar, me he convertido en una pieza inútil en el movimiento final.
Perteneces aquí. No huyas. No veas. No escuches.
―Chay, por favor... ―la pequeña ventana desde donde pudo ver más allá del bosque se rompe en cientos de pedazos, arañándome la cara en el proceso. Solo yo lo he notado.
―Solo un poco más, la cabeza ha salido, si salen los hombros, estaremos al otro lado. En el próximo espasmo, debes pujar con todas tus fuerzas.
Mis rodillas caen al piso, está pasando de nuevo, la niebla, el peso, todo da vueltas.
―Duele mucho.
―Lo sé, pero solo así acabara el dolor.
Quiero preguntar el dolor de quién está por terminar, pero las palabras se quedan atoradas en mi garganta, ahogándome en el piso. Estoy aquí y arde donde los cristales cortaron mi piel, el dolor parece abrirse paso.
―Pete ¿estás bien? ―hay un peso sobre mi hombro, casi reconozco esa voz. ― ¿Pete?
―Sácalo de aquí, haz que lo lleven al barco y que Vegas lo regrese a Arya lo antes posible.
― ¡No! ―mi cuerpo es liviano, de pronto no puedo ver más allá de mis manos, soy incapaz de huir con mis piernas colgando sin fuerzas. ―Él hizo un acuerdo conmigo, podrá irse cuando me haya entregado a mi hijo sano y salvo.
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Call me yours
Fiksi PenggemarUna intrigante y hermosa criatura diambula por los pasillos del palacio, los jóvenes soldados le miran fascinados, los líderes de otros reinos anhelan robarlo, el Rey lo trata como su más preciada joya. Un rebelde heredero ha vuelto a casa después d...
