Capítulo 9

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Capítulo 9: Bajo mis reglas.

Malik

Salimos con papá y Leonardo hacia la parte trasera de la cafetería para tener un poco de privacidad mientras hablamos.

Leonardo se pasa la mano por la cara con desesperación caminando de un lado a otro.
Papá está tenso con las manos en los bolsillos que apuesto mi vida que esta apretando los puños para controlar su rabia.

- ¿Es cierto lo que dijiste ahí dentro? - pregunta papá con los dientes apretados.

- Si, he estado enamorado de ella por mucho tiempo y me siento afortunado de que me haya correspondido.

Leonardo tiene la cara roja por la ira.

-¿ Tienen idea de todos los problemas en que nos metieron? - pregunta Leonardo apunto de estallar

- Somos conscientes, por eso decidimos hablar con ustedes antes de anunciar nuestro compromiso.

- Nuestros hombres no van a estar contentos con esto.

- Podrían armar guerras internas o negarse a seguirte, en unos años serás el nuevo Pakhan y no necesitas éste desastre- dice Leonardo apoyando la idea de papá.

Trago grueso, primera vez que se ponen de acuerdo y es para separarnos.

- Lo sé pero aún así quiero seguir con el compromiso, desde un principio sabíamos que todo esto podría pasar y los dos estamos preparados para asumir las consecuencias que vengan.

- ¿Para cuándo tienen planeado la boda?- pregunta papá.

- Dos semanas.

- ¿Por qué tan pronto?- pregunta Leonardo con la cara cada vez más roja.

Me preocupa que al hombre le pase algo y por su culpa Riana no quiera seguir con el compromiso.

- No queríamos esperar- me encojo de hombros.

- Hablaras con el Boss- intento replicar pero levanta una mano para silenciarme - pediras permiso para casarte con Riana y si él no está de acuerdo se cancela el compromiso¿ Entendido?

Asiento de mala gana.

No importa lo que diga, la única persona que puede cancelar el compromiso es Riana.

Empiezo a nombrar todo lo que pasará a partir de mañana, prefiero que se enojen ahora así se desquitan y esten más tranquilos cuando todo pase.

- Mañana Riana se irá a vivir conmigo aunque ustedes no lo quieran.

Y aunque ella todavía no lo sepa.

Leonardo abre la boca para probablemente insultarme pero levanto una mano para callarlo y poder seguir.

- Y no pienso presentar las sábanas después de la noche de bodas, es demasiado denigrante para mi esposa y no quiero que pase por esa vergüenza solo para que unos viejos se diviertan un rato.

Leonardo se tranquiliza un poco al escuchar mis palabras pero la rabia sigue a flor de piel.

Me giro en dirección a la cafetería sin escuchar sus protestas.

Al llegar con Riana le doy un pequeño beso en su frente.

- ¿ Estás lista para irnos a casa, Moye Serdtse ?

- Sí - dice un poco nerviosa.

La ayudo a levantarse y luego de despedirnos nos vamos sin mirar el caos que dejamos atrás.

- ¿ Te he dicho ya lo hermosa que estás?

-Si, como unas cinco veces - suelta una pequeña risita que afloja su cuerpo.

- Es que estás preciosa, es imposible no decírtelo.

- Tu tampoco estás tan mal vestido de traje - sus mejillas se tiñen del rosa más lindo.

Una enorme sonrisa se forma en mi cara.

- No salió tan mal.

- Claro si ignoramos el echo de que sacaron sus armas apenas se vieron y casi se matan, sí, super bien- dice con sarcasmo.

- No te preocupes, todo irá bien.

Le dejo otro beso en su frente.

- Vamos a tomar un helado para distraernos.

Una tierna sonrisa se forma en su cara.

***************††********************

Después del helado pasamos por el supermercado para comprar las cosas que nos faltaban.

- ¿ Encerio necesitamos cuatro paquetes de gomitas? -pregunto en broma solo para molestarla.

- Siempre son necesarias.

- Creo que tienes una obsesión con ellas.

En el instituto siempre llevaba un paquete pequeño que se comía en los recesos.

- Hasta hace un tiempo los comía a cada rato, ahora solo cuando estoy estresada.

Seguimos pasando por los pasillos agarrando todo tipo de cosas.

Al terminar la dejo en su apartamento para que junte sus cosas mientras yo iría en busca de una misión.

- Señor, ya le dijimos que no hacemos ese tipo de ramos.

Ésta es la quinta florería a la que voy y no hacen ramos de gomitas, tengo que conseguirlo antes del sábado y solo me quedan dos días.

Me paso la mano por la cara mientras salgo rumbo a mi auto.

Me decido por volver al supermercado y hacerlo yo mismo.
Agarro los diferentes tipos de gomitas que sé que le gustan-la gran mayoría - y vuelvo a mi apartamento.

Le compré tiras ácidas, regaliz, osos, gusanitos, unas que tienen sabor a sandía y todo lo que había que furan ácidas.

Al llegar me encierro en mi estudio y dejo los veinte paquetes sobre mi escritorio que está lleno de información sobre los criminales a los que tengo que hacerles una no muy linda visita.

Después de ver cuatro videos en Youtube y más de tres horas al fin terminé el dichoso ramo.

Hace unos días Riana había visto una publicación de un ramo y dijo que quería uno, así que decí ponerlo junto a la sorpresa que tenía planeada.

Estaba nervioso, esperaba que le gustara.

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