Capítulo 6

26 4 0
                                        

Capitulo 6: Yo creo mis propias reglas.

Riana.

-Tendrás que casarte con un socio nuestro.

Sentada miro fijamente a mi padre sin parpadear, sus palabras de hace un momento todavía no se registra del todo en mi cabeza.

Aprieto los apoya brazos de la silla en la que estoy sentada porque de otra forma probablemente me desmaye.

El tic tac del reloj es el único sonido en la silenciosa  habitación, me genera tanto desespero que estoy tentada a arrojarle algo para silenciarlo.

- ¿ Cómo que casarme? No entiendo.

Papá le lanza una mirada a mamá que no puedo descifrar-.

- Desde la muerte de tu hermana nos dimos cuenta de que estaban desprotegidas y pensamos que sería lo mejor para tí- dice mamá con voz calmada.

El velorio de Aria fue hace dos semanas pero a nuestros padres y a mí nos sigue afectando.
Ellos se niegan a llamarlo por lo que es, un suicidio, creo que es su forma de sobrellevarlo aunque no sea la correcta.

- Dentro de un par de años voy a tener que retirarme y tu esposo tendrá que ocupar mi lugar, por eso encuentro tan importante el concretar un matrimonio con un hombre de confianza.

- ¿ Con quién tendré que casarme ?- pregunto resignada

Luego buscaré una manera de librarme, soy lo suficientemente mayor como para que me digan que tengo que hacer.

Alessandro me mira el pecho sin disimulo, siempre me ha puesto nerviosa en el mal sentido, hay algo en él que no me cae bien todavía.
De seguro está deseando postularse como candidato pero para mí suerte papá nunca lo permitiría ya que es de bajo rango.

- Todavía no hemos repasado las opciones pero queríamos decírtelo para que sea más fácil procesarlo.

Gracias por pensar en mí.

Con un fuerte suspiro dejo caer mi cabeza en el respaldo de mi silla.

Dios, no sé que hacer, hace unas horas tenía todo mi futuro planificado y de un momento a otro se fue por el desagüe.

†*†

Luego de un par de horas decido llamar a Lia para juntarnos en una cafetería.

El contarle todo lo sucedido solo hizo que me apareciera un fuerte dolor de cabeza.

- ¿Ya sabés quién será tu esposo?

- Todavía no saben, según papá tienen que encontrar al indicado.

Suelto un gruñido de exasperación.

- No sé que hacer, mis padres no van a aceptar un no.

Tengo mi frente apoyada en mis manos tratando de pensar en distintas situaciones que puedan salvarme.

Miro fijamente a mi amiga, lleva un vestido verde oliva que le queda espectacular. Siempre le recuerdo que se parece a Campanita, con sus ojos verdes y pelo rubio es la versión Live Action del personaje, en especial cuando viste de verde como hoy.

- Y si consigues un esposo, uno que a tí te guste.

- Tiene que ser de confianza y saber manejar el imperio.

Me enderezo de golpe en mi silla.
Un foco se encendió en mi cabeza

- Tengo una idea.

Saco mi teléfono de mi cartera y mando un mensaje lo más rápido que mis dedos temblorosos me lo permiten.

Es seguro que no es la persona de confianza que les hubiera gustado a mis padres pero es seguro que sabe manejar un imperio.

Tengo que intentarlo, es mi única esperanza.

- ¿ Cómo te fue en el examen ?- pregunta Lía mientras bebe un sorbo de su café.

- Creo que bien, pudo haberme ido mejor pero no me quejo.

Había decidido hacer un curso de primeros auxilios y uno corto de enfermería, así podía estar preparada en casos de emergencia.
Pensaba que era lo mínimo que tenía que hacer un Sottocapo por sus hombres pero al parecer mi padre lo consideraba una pérdida de tiempo.

En unos días me entregaban mi diploma, estaba emocionada y a la vez asustada por si lo tenía que poner en práctica.

Luego de una hora Lía se despide y yo me quedo esperando a que Malik aparezca.

Muevo mi pierna derecha de arriba a abajo sin parar, no es hasta que su cabeza asoma sobre el mar de gente que puedo tranquilizarme un poco.

Se para junto a la mesa con su característica sonrisa y su hoyuelo que al notar mi claro nerviosismo se esfuman.
Sus ojos azules se oscurecen con algo que no puedo describir ¿ Preocupación? ¿ Curiosidad? Sus ojos son como un mar en plena tormenta, devastador, peligroso pero a la vez imposible de quitar la mirada.

- ¿ Qué sucede, Diosa ?

- Necesito tu ayuda.

- Directo al grano.
Levanta una ceja incitando a que continúe.

- Mi padre planea arreglarme un matrimonio con alguien que ni siquiera conozco- suelto las palabras con la respiración acelerada- quería saber si me podías ayudar.

Se acerca con las mejillas ligeramente rojas, me agarra la cara entre sus fuertes manos y deposita un beso en mi frente.
Con solo ese gesto logra tranquilizar mi respiración.

- No niego que sería una increíble oportunidad para unir nuestras familias- mis hombros se relajan poco a poco - pero no quiero que estés el resto de tu vida atada a mí si no es lo que de verdad quieres.

Me vuelvo a tensar. Salgo de entre sus manos y lo miro fijamente, todavía tiene la cara sonrojada.

- Por favor, eres mi única esperanza.

- ¿ Por qué yo ? Existen millones de hombres más que dispuestos.

No sé como explicarle cuando ni yo sé la razón.

Al notar que no respondo una sonrisa pícara se forma en sus labios con sus ojos brillantes de pura malicia.

- Diosa, si acostarme contigo era lo que necesitaba para que te casaras conmigo, lo habría hecho hace mucho tiempo.

Suelto una carcajada sintiendo como mi cuerpo se relaja.

- Tonto- le doy un pequeño golpe en su pecho.

Vuelve a dejar un pequeño beso en mi frente antes de separarse de mí.

- Vamos a casa, Diosa.

A casa.

Me guía hacia su auto con un fuerte brazo rodeado mi cintura.

Quizás estar casados no sea tan malo como pensaba.

KingdomDonde viven las historias. Descúbrelo ahora