THIRTY

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Me despierto a las cuatro de la tarde, resacosa. La fiesta de anoche terminó bastante tarde y no llegamos a casa hasta la siete de la mañana.

Me deslizo por la cama para agarrar el móvil; tengo ganas de hablar con Jungkook y contarle todo lo que descubrí del hijo de los Han.

Estoy feliz porque el chico está saliendo con una aprendiz de la cocina de su hotel y en cuanto la muchacha termine este último año de carrera, los dos van a fugarse a Estados Unidos, dejándome a mí como la pobre novia abandonada.

Ya puedo ir ensayando mi papel de sorprendida para cuando eso pase.

Miro el chat con Jungkook y me alegra ver que me ha escrito por la mañana.

Amor❤️

Hola reina
11:35
Tengo buenas notícias
11:35
¿Quedamos luego?
11:36
Despierta, vaga🤬
15:20


Se me escapa una risa al leer su último mensaje.

Lo llamo y hablamos un rato, lo pongo al día sobre la situación con mi emparejamiento con los Han y también se burla cuando le mando una foto de mi outfit de ayer.

— ¿Y cuáles eran esas buenas noticias que tenías que contarme? — pregunto al cabo de veinte minutos de llamada.

— Más tarde me pasaré por tu casa, quiero contártelo en persona.— frunzo el ceño ante su tono de voz, pues no puedo descifrar a qué puede referirse.

Chasqueo la lengua al recordar la conversación que tuve con el marido de mi madre.

— Ayer en teoría confirmamos nuestro emparejamiento con Han... quizás tienes la entrada en mi casa un poco vetada... — le explico bajando la voz, espero que las paredes no tengan oídos.

— Cariño, por ti escalaría la pared hasta tu ventana.

___________

Y dicho y hecho, horas más tarde, corro hacia la ventana a ayudarlo a entrar dentro de mi habitación. Lo agarro de la muñeca y lo empujo dentro de la casa y cuando por fin pone los pies dentro, perdemos el equilibrio y se cae encima de mí.

— Joder, ¿estás bien? — se alarma, poniendo las manos a cada lado de mi cabeza, separándose de mí.

— Ahora sí. — lo rodeo con los brazos y lo acerco a mí para besarlo. — ¿Qué tal, príncipe? — bromeo.

Nos levantamos del suelo y el chico aprovecha para quitarse el abrigo y tirarlo al suelo.

Son las once de la noche, Jungkook ha aprovechado que había oscurecido para poder colarse por mi ventana. Suerte tiene de que tenga un árbol al lado y de que sea tan apañado.

Me agarra de las manos y me arrastra hacia la cama, haciendo que nos sentemos uno enfrente del otro.

— Hace un par de días fui a varias entrevistas de trabajo. — explica con esa sonrisa suya. — Y hoy me han llamado para que empiece a trabajar a partir de la segunda quincena de mes.

Ensancha su sonrisa y no puedo evitar tirarme hacia sus brazos, contenta por él.

— ¡Qué bien! ¡Sabía que lo conseguirías rápidamente! — froto su espalda con cariño y me separo de sus brazos para quedarme cara a cara con él. — Eres genial, Jungkook.

EUPHORIA II, jjkHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora