Al día siguiente me despierto temprano, a las doce del mediodía.
Puedo decir que he dormido bastante bien pese al dolor de estómago que me generó el no recibir noticias de Jungkook. Me arrastro por la cama hasta poder alcanzar mi móvil, que se encuentra en la mesita de noche.
Lo desbloqueo, entro a Kakao y siento como si me hubieran tirado un balde de agua fría en la cabeza al ver el doble tick azul.
Entonces una rabia intensa crece en mi pecho y entro en el chat para cantarle las cuarenta. Le envío unos cuantos mensajes, pero pronto termino mi verborrea al ver que no recibe ninguno. Parpadeo un par de veces y me froto los ojos con la mano antes de enfocar bien la vista hacia la pantalla: Jungkook no tiene foto de perfil.
Entro a Instagram y lo busco. No encuentro nada. Voy a chats recientes y en su última conversación pone «usuario no encontrado».
¿Acaba de eliminarme de su vida? ¿Por qué?
Salgo de la cama y me visto con unos pantalones de chándal y una de sus sudaderas, pero rápidamente me la cambio por otra mía. Sentir su olor me reconforta y me da náuseas a partes iguales solo de pensar que voy a perderlo otra vez.
Abro la puerta de la habitación y me encuentro con Dohyun de camino a las escaleras.
- Chungha. - lo miro a los ojos y su expresión cambia a sorpresa. - ¿Qué te pasa? Pareces asustada. - comenta acercándose a mí.
- Nada, voy a ver a Jungkook. - respondo automáticamente.
- ¿Ahora? No creo que sea una buena idea... Tenemos visita. - señala con la cabeza hacia las escaleras.
Voy a responderle a Dohyun cuando escucho el repiqueteo de unos tacones detrás de mí. Los dos nos giramos para ver quién es.
- Chicos, han venido las hermanas de vuestro padre. - mi madre entorna los ojos, no las soporta. - Por favor, poneos algo de ropa elegante y bajad a saludar, en media hora vamos a comer.
- ¿Puedo no ir? - me muerdo el labio inferior bajo la mirada de asombro de mi madre. - Necesito hablar con Jungkook, no responde mis llamadas ni mensajes, tengo que ir a verlo... - lo suelto de golpe, importándome una mierda lo penosa que es mi situación.
Dohyun alza las cejas, sorprendido por mi confesión y su boca forma una diminuta «o».
- ¿Habéis discutido?
- Por favor, mamá...
Ignoro a Dohyun, no me apetece contarle todo ahora, solo quiero ir a hablar con el amor de mi vida antes de que sea demasiado tarde.
Mi madre me mira atónita, seguramente sorprendida por haberla llamado «mamá». Luego niega con la cabeza sutilmente y baja los hombros.
- Ve a tu habitación un momento, Chungha. Ahora vengo.
Parpadeo confusa y Dohyun y yo observamos como la mujer vuelve a encerrarse en su habitación. Luego cruzamos miradas y cuando estoy a punto de girarme, mi hermano me hace una seña como advirtiéndome que se lo voy a contar todo. Le sonrío antes de encerrarme de nuevo en mi cuarto.
No sé de qué quiere hablar mi madre, quizás me dibuja un plan de escape para no tener que comer con sus archienemigas, es decir las hermanas de su marido.
Chasqueo la lengua, no quiero perder el tiempo imaginando tonterías. Me calzo las primeras botas que me encuentro y cuando voy al perchero para pillar una chaqueta, me fijo en una de las fotos que tengo en la pared: la más reciente que tengo con Jungkook, del día que fuimos a ver las luces de Navidad.
Chasqueo la lengua al recordar que me tiene bloqueada. ¿Por qué coño lo haría? Joder, tener esa duda en la mente es lo peor, sus acciones no tienen sentido. ¿Es así como se sintió él cuando yo me fui de Busan?
Escucho un par de golpes en la puerta y sin esperar respuesta, esta se abre.
Mi madre aparece con un sobre blanco en las manos y con la cabeza me señala la cama, pidiéndome que me siente con ella.
- Chungha, hija... sé que nunca he actuado como una madre para ti y que no me aprecias ni la mitad que a tu padrastro... mi comportamiento contigo siempre ha sido una basura.
Me muerdo el interior de mis mejillas para no responderle que tiene razón, pues me da bastante pena verla así.
- Es que siempre he sentido que no tengo un poder de decisión sobre ti. Siento una enorme culpa por haber tomado la decisión de dejarte en el orfanato en cuanto naciste y siento que en ese mismo momento perdí el derecho de ser tu madre. Lo siento, de verdad. - junto las cejas ante esta conversación, preguntándome a qué viene ahora mostrar sus sentimientos. Aun así, decido escucharla. - Desde que llegaste a esta casa, he dejado que mi marido tome el rol de padre contigo, que te consiguiera plaza en la universidad y te abra puertas en el mundo laboral me parece genial... pero que quiera casarte con alguien a quien no amas no me agrada en absoluto.
Trago saliva. Nunca llegué a imaginar lo que tenía en la cabeza mi madre, siempre pensé que yo le daba absolutamente igual.
Deja el papel a un lado y me sorprende agarrando mis manos. Inspira profundamente antes de continuar:
- Mi matrimonio fue concertado. - confiesa. - Mis padres me obligaron a casarme con el padre de Dohyun cuando era muy joven. Pero a quien realmente amé fue a tu padre. - Abro la boca, sorprendida y observo como sus ojos empiezan a verse vidriosos a medida que va hablando y he de admitir que en el fondo, esta mujer me da bastante pena. - Lo mío con él solo duró unos meses, pero fueron los más bonitos de mi vida. Nunca más volví a sentir esas mariposas y esos sentimientos tan bonitos por nadie, la sensación de estar enamorada es increíble, es...
- ... Eufórica. - termino yo.
Ella esboza una sonrisa. Y me siento extraña, nunca me había sonreído en tanto cariño en la mirada, pero me agrada.
- Sí, eso. Qué te voy a contar si lo sabes mejor que yo. - aparta la mirada, avergonzada y yo sonrío con lástima. Al cabo de unos segundos, vuelve a buscar mis ojos. - Cuando en la cena de Navidad nos presentaste a Jungkook, me sorprendí bastante. Y me alegré de que volvierais a estar juntos. Ese muchacho te quiere, cariño. Sus ojos te miran como me miraban los ojos de tu padre. - una lágrima se escapa de sus ojos y se desliza lentamente por su mejilla. - Tu chico te ha esperado todo este tiempo y estoy muy feliz por ti, quiero que estés con quien realmente te ame.
Coloca el sobre en mis manos y yo frunzo el ceño, confundida.
No voy a mentir, tengo los nervios a flor de piel: la bomba de humo de Jungkook y esta confesión tan sentimental de mi madre me provocan una sensación de vértigo increíble, como si sintiera que todo vaya a desmoronarse a continuación.
Agarro el sobre y descubro que hay la dirección de nuestra casa escrita a mano. Observo también que ya había sido abierto porque tiene el papel un poco desgarrado por la tira del pegamento.
- Esto llegó unos tres meses después de que vinieras a vivir con nosotros. Mi marido me convenció de que no te la diera para que no te desmoronases y echaras a perder el progreso de la terapia en aquel entonces.
Abro el sobre, saco el papel de dentro y leo con atención:
Querida Chungha:
Eres como el sol que ilumina mi vida, una reencarnación de mis sueños. Ya no sé lo que estoy sintiendo, me estoy volviendo loco.
¿Tú también caminabas en busca de un sueño borrado? Nuestra historia es diferente a la típica definición del destino.
Mirabas hacia el mismo lugar que yo, con dolor en tus ojos. Querías huir ¿Pero esto es lo que estabas buscando? ¿Un camino nuevo hacia el destino? Quiero ir contigo.
Cuando volvamos a vernos, sin decirme nada, toma mis manos y recuérdame que eres la causa de mi euforia.
Y si quieres, llévame contigo, donde sea. Incluso si la tierra se parte en dos o si el mundo se va a la mierda. Nunca sueltes mis manos, no me despiertes de este sueño.
Hasta entonces, cierra la puerta. Cuando esté contigo, estaré en utopía.
Te quiero,
Jungkook
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EUPHORIA II, jjk
Fanfiction«Él vestido de traje y corbata y yo con un largo vestido. Sus manos en mi cintura y las mías en su cuello. Los dos abrazados, moviéndonos lentamente al ritmo de la canción. Quizás este es uno de los momentos más mágicos de mi vida. - Hace dos años...
