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Nuestra practica nocturna aún no llegaba a su fin, pero ya no nos quedaba tanto tiempo para antes de la cena.
Me sentía más aliviado, el constante movimiento y el enfocar la mente en algo más que no sean problemas me desestresaba. Íbamos ambas parejas empatas y solamente falta el último punto. De nuevo me tocó estar con Kuroo ya que los otros dos del Fukurodani querían seguir practicando juntos.
— ¡Vamos lentes! ¡Inclina más los brazos!
— ¡YEEEEY! GANAMOS DE NUEVO.
Nos terminaron ganando una vez más, no me sorprende la verdad.
Durante los mini partidos que realizamos esta noche pude conversar más con los demás. Aunque no me agraden del todo, los consejos y sus motivaciones en el deporte hacen sentido. Ellos lo saben, es muy probable que ninguno llegue a ser jugador profesional, sin embargo, el hecho de que te esfuerces en algo y lo consigas mientras te diviertes es suficiente gas para seguir avanzando.
— Ven Tsukishima, te enseñaré a practicar más los bloqueos. Tienes brazos de mondadientes. — me dijo Kuroo mientras se acercaba a la red.
Solamente me quedé mirándolo con el seño fruncido.
Que molesto.
— ¿Vienes o qué?
— Tsk — a regañadientes me acerqué con él.
Duramos unos 5 minutos así, la verdad que todos sus consejos eran buenos. No tenía idea que lo estaba haciendo tan mal. Me corregía la postura de los hombros, los brazos y las manos. Soy de las personas que aprenden rápido, pero todo eso solo se verá en un partido completo.
— ¡Ey, Shizuka! — escuché a mis espaldas como Bokuto la llamaba. Volteé levemente y con el rabillo del ojos pude ver como se ponían a conversar.
— Es un santurrón. — el comentario de Kuroo hizo que gire en su dirección. — Pero tiene el derecho, después de todo está entre los mejores 5 de Japón.
Volvimos al mini entrenamiento y esta vez pasamos a la lectura de bloqueo. El hecho de que él pudiera controlar esos remates amplios era impresionante. Comprendía cada cosa que él decía, aún así, los pequeños murmullos entre la castaña y el jugador de Fukurodani captaban mi atención de vez en cuando.
De la nada se escucha el remate de un balón y este fue dirigido fuera del lado derecho de la red. Era ella, se empezó a disculpar por hacerlo tan mal y lo volvió a intentar.
Falló de nuevo.
No sabía cómo lanzar el balón ni en qué momento pegarle. Le daba muy despacio y eso que ni le llegaba a dar a veces. Bokuto la ayudaba a acomodar su postura para seguir, mientras yo me trataba de entrar lo más posible en las palabras de Kuroo.
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𝐒𝐓𝐄𝐍𝐃𝐇𝐀𝐋 -𝑻𝒔𝒖𝒌𝒊𝒔𝒉𝒊𝒎𝒂 𝑲𝒆𝒊-
Romanceεïз 𝑳𝒂 𝒗𝒊𝒅𝒂 𝒏𝒐𝒔 𝒅𝒂 𝒗𝒖𝒆𝒍𝒕𝒂𝒔 𝒊𝒏𝒆𝒔𝒑𝒆𝒓𝒂𝒅𝒂𝒔. 𝑪𝒂𝒅𝒂 𝒑𝒆𝒒𝒖𝒆ñ𝒐 𝒅𝒆𝒕𝒂𝒍𝒍𝒆, 𝒄𝒂𝒅𝒂 𝒑𝒆𝒒𝒖𝒆ñ𝒂 𝒂𝒄𝒄𝒊ó𝒏 𝒚 𝒄𝒂𝒅𝒂 𝒑𝒆𝒒𝒖𝒆ñ𝒂 𝒅𝒆𝒄𝒊𝒔𝒊ó𝒏 𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒐𝒎𝒆𝒔 𝒕𝒊𝒆𝒏𝒆 𝒖𝒏 𝒑𝒓𝒐𝒑ó𝒔𝒊𝒕𝒐. εïз 𝑻𝒐�...