《 DÓNDE ALATZ NO SABE EXPLICAR LO QUE SIENTE. 》
《 No puedo observar cómo te estás rompiendo en pedazos por alguien que no se arriesgaría a tener una sola grieta por tí. 》
2° TEMPORADA DE "ALATZ"
EMILIO -》ALFA
JOAQUÍN -》OMEGA
Todos los créditos son d...
- ¡Estamos en casa! - anunció Asher, entrando a la casa y quitándose el abrigo con rapidez.
Emilio rió un poquito, viendo la exaltación de su cachorro. El Alfa cerró la puerta y le puso llave.
- Al fin llegaron.
Emilio miró a Joaquín llegar, mientras se sacaba su propio abrigo, luego de dejar la carpeta sobre la mesita de entrada.
- Te dije que todo estaría bien, amor. - suspiró Emilio, le sonrió a su esposo.
Joaquín sólo caminó hasta él y lo abrazó por la cintura. Emilio lo envolvió con sus brazos también, no tardó en marcarlo con su olor.
- Vamos a cenar. - exhaló Joaquín, separándose del abrazo.
El Alfa tomó su mentón y le plantó un besito en los labios. Temo ronroneó de gusto, Aristóteles gruñó posesivo, enamorado de lo feliz que era su Omega con él
- Vamos, amor mío.
Ambos caminaron hasta su cocina-comer. Sus cachorros parecían no estar, cada uno comía apurado y en silencio.
- Hey, hey. Esperen que nos sentemos a la mesa, al menos. - rió Joaquín tomando asiento en una punta. Emilio se sentó en la otra.
- Mami, mami. No pude esperar, está liquíisimísimo. - explicó Abdiel, llevándose otra poco, bastante, de puré a la boca.
- Entendemos, hijo. Pero come un poco más lento, vas a ahogarte. - habló Emilio dulce, Abdiel asintió cuándo Joaquín lo hizo.
La cena fué larga, cómo cada viernes. Era el momento en que más charlaban, la semana estaba ahí, para ser contada otra vez.
Alan habló más de lo común, había tenido un día divertido. Jason y él se anotaron a clases después de hora, sobre teatro. Alan estaba más que emocionado.
Alatz sólo comentó pocas cosas, ya que había contado más de una vez lo que le pasó ese día.
Joaquín y Abdiel pasaron por el supermercado esa tarde. Joaquín acusó a su hijo de manipularlo para que comprara más cereal del normal. Abdiel sólo le sonrió y exclamó un: «¡te amo, mami!». Sí, Joaquín caería por esas palabras todas las veces que las escuchara.
El turno de Asher llegó. Joaquín lo inspeccionó con la mirada cuándo notó que su sonrisa decaía tras la pregunta de: «¿Qué hiciste hoy?». El gemelo menor sólo se encogió de hombros. Sonrió débil, nervioso y evitó la mirada de su padre.
- Lo mismo que todos los días. Ir a clase.
Fué todo lo que contestó.
La cena terminó luego de eso.
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