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- ¡Mami!

Y pronto sintió los brazos de su hijo rodearlo.

Joaquín bajó la mirada con el ceño fruncido, Alatz estaba inclinado, abrazando su cintura.

- ¿Sabías que te amo mucho, mucho? - le preguntó inocente y Joaquín alzó una ceja.

- Ni siquiera lo intentes, Alatz Osorio. Tenemos que discutir algunas cosas. - Alatz hizo un puchero y se apartó, parándose derecho y le dedicó una sonrisita apenada a sus padres.

- ¿Van a darme un sermón aquí? - murmuró avergonzado el Alfa, sobando su brazo y mirando de reojo a su alrededor.

- No. Lo único que vamos a hacer es escoltarte hasta casa, muchachito. - respondió Emilio con un tono de voz calmado y miró detrás de su hijo.

Nikolás hablaba sin parar con Yamilet y la Alfa sacudía sus manos luciendo enojada. Eduardo dijo algo y Yamilet asintió bajando la mirada.

Momento de aceptar las consecuencias. De hecho, Alatz y Yamilet pensaban que sus padres se habían tardado bastante en reprenderlos por sus acciones.

Emilio y Joaquín alzaron sus manos despidiéndose y sus cuñados los saludaron. El Omega de recepción les entregó el celular de Alatz y los 3 salieron de la estación.

Estaban los 2 autos de sus padres ahí, Alatz los miró haciendo una pregunta silenciosa.

- Vienes conmigo. Te dejo en casa y me voy a la oficina. - habló Emilio, sacando sus llaves del bolsillo de su pantalón.

- Que conste que no fué algo tan grave. - se excusó el Alfa bufando.

- Eso lo vamos a charlar luego. - murmuró Joaquín y sonrió al ver a sus pequeños dentro de su auto.

Los 3 saludaron a su hermano con sus manitos, Alatz les devolvió el saludo con una sonrisa desganada. Joaquín volteó a ver a su cachorro mayor, le tomó las mejillas haciendo que el Alfa se incline y le dejó un beso en la frente.

- Ahora vé, sé buen cachorro y quédate en casa. Hablamos en la noche. - Alatz asintió y le besó la mejilla a su madre.

- Sí, ma. - Alatz caminó hasta el auto de su padre.

Emilio se acercó y le dejó un largo beso en el cabello a su Omega, teniendo todo lo que podía su aroma a melón, suspiró separándose.

- Nos vemos luego, amor.

- Adiós, Alfa. Te amo.


















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- ¿Él está muy enojado? - preguntó Alatz, mirando a su padre desde el asiento del acompañante - ¿Tú estás muy enojado?

ALATZ II // Adaptación Emiliaco OmegaverseHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora