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Aclaración de la autora original:

*En éste mundo, cuándo una pareja se casa, si ó si, tienen que elegir el apellido de uno para que ambos lo lleven.





...








Nikolás estaba terminando su turno del lunes, ya estaba de camino para volver a la estación junto con Juana, cuándo llegó un aviso de violencia doméstica. El policía ignoró los reproches de su compañera, se dirigió sin pensarlo hasta el lugar al oír que había un cachorro en el medio.

Nikolás ya había cumplido su tope de casos familiares cubiertos en la semana. A veces detestaba que los Omegas tuvieran tantos protocolos sobre lo que «podían soportar».

La patrulla de Nikolás llegó primero, aunque otras dos no tardaron en llegar.

Se escuchaba el llanto de un cachorro y gritos fuertes desde dentro de la casa, según quién hizo la denuncia llevaban un rato largo así. Tocaron la puerta varias veces, cómo no hubo respuesta avisaron que entrarían por la fuerza.

Nikolás sintió que todo pasó en un segundo, la pareja se gritaba y lanzaba objetos en la cocina, se notaban los golpes y sangre en sus rostros. La vista del Omega fué a parar en el niño que cubría sus odios y lloraba por los gritos en un rincón. Nikolás corrió hacía la escena, dando la orden de que reduzcan a los adultos.

Sus compañeros no tardaron en sacar a la pareja del lugar, diciendo sus derechos y esforzándose por tranquilizarlos, ya que se seguían gritando cosas.

Nikolás se acercó al cachorro, seguido de cerca por su compañera. El Omega se sintió aliviado cuándo pudo constatar que el pequeño no tenía ni un rasguño, lo calmó asegurándole que todo estaba bien y logró levantarlo en sus brazos.

Lo llevó a la estación, dónde lo puso a salvo hasta que servicios sociales vino a buscarlo. Tenían que ubicar a algún familiar para empezar el trámite de darles la guarda, para proteger al menor de la violencia psicológica y verbal.

Ese día, Eduardo lo envió a casa a la fuerza, porque su horario había terminado y no le reconoció ser el responsable del incidente, le dió la tarea de hacer el papeleo a uno de sus compañeros.

Nikolás bufó, restregando sus ojos. Había estado casi toda la mañana del martes haciendo el papeleo del caso de todos modos. Mañana sería el día de diligencias y quería dejar todo listo para hacer avanzar la causa lo más rápido posible.

Formó una sonrisa cansada al ver a su compañera entrar con 2 vasos desechables en sus manos, luego de tocar dos veces la puerta. Juana dejó uno de los vasos sobre el escritorio, junto a la mano de Nikolás.

- Muchas gracias, Ju. - El Omega se inclinó hacía atrás en su silla y bebió, cómo se lo imaginó, café -. Lamento estar toda la mañana en la oficina, mañana tengo que hacer llegar éstos papeles a manos de los fiscales.

Juana negó recargándose en el escritorio, quedando junto a Nikolás.

- Yo no soporto hacer tanto papeleo, mi hábitat natural es la calle. - Juana bufó -. Aunque contestar el teléfono también ayuda demasiado.

Nikolás asintió en silencio dejando el vaso sobre el escritorio. Se estiró bostezando.

- ¿Muchas alertas?

Juana negó, encogió su hombro derecho.

- Tranquilo para lo habitual, algún papeleo de la noche, dos accidentes de tráfico sin víctimas y unas cuántas denuncias de violencia familiar que fueron atendidas por patrullas de la zona. Ah, y varios robos en tiendas, cuatro ó cinco, después de eso muchas falsas alarmas. - Juana rodó los ojos -. Un novato que otro novato quejándose del horario, gente corriendo de un lado a otro y varias personas sentadas en la entrada esperando que demos abasto con todo lo que demandan, la nueva me está cubriendo para traerte ésto.

ALATZ II // Adaptación Emiliaco OmegaverseHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora