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Catalina:

Subimos al avión privado y casi me desmayo al ver al piloto; era el mismo piloto que usaba mi familia y si me veía le iba a decir a mis papás; yo me fui al fondo del avión privado y me escondí, vi como Antonio me miraba confundido y se sentó a lado de mi.

Despegó el avión y me sentí en un poco más en paz, no creo que el piloto fuera a socializar con nosotros.

-¿viste a Gabito en tanga o por qué pareces asustada?- dijo tomándome de los muslos haciendo que me sentara sobre su regazo, yo reí y escondí mi rostro en su cuello sintiendo su varonil olor, empecé a dejar besos húmedos en esa zona y lo oí maldecir por lo bajo, sonreí y seguí repartiendo besos por todo su cuello.

-alguien anda feliz hoy, ¿por que será?- hablo acariciando mis piernas hasta llegar a mi trasero el cual apretó y yo reprimí un gemido.

-no lo sé, pregúntale a mi novio- dije moviendo levemente las caderas creando fricción.

el sonrió y metió sus manos por mi vestido hasta llegar a brasier, lo desabrocho tortuosamente lento y me lo quito sin quitarme el vestido. Después bajo sus manos hasta el interior de mis muslos y empezó a dejar suaves caricias ahí haciendo que me tapara la boca para evitar gemir, él quito mis manos de mi boca y me beso salvajemente sin dejar de acariciarme.

-no tienes idea de cómo me prende el que me digas que soy tu novio, el saber que eres mía- susurro sobre mis labios para después con los dientes bajar los tirantes de mi vestido y meter uno de mis pechos a su hábil boca, yo estaba haciendo todo lo posible para no gemir pero cuando empezó a subir sus manos y a jugar con el borde de mis bragas solté un gemido que quedó atrapado en mi mano, Antonio volvió a tomar mi mano y me volteo para quedar a espaldas de él, tomó mis dos manos por atrás y se inclinó hasta quedar en mi oído.

-quiero escucharte gemir mi nombre- susurro con voz ronca para después con su mano libre acariciar mi trasero de una manera exquisita, volví a moverme sobre su regazo y sentí como su erección iba creciendo. Al carajo el piloto y mis ideales necesitaba sentirlo.

Empecé a moverme en círculos sobre él y escuché como soltaba gruñidos jodidamente sexys, sentí como me bajaba el cierre del vestido y dejaba besos húmedos por toda mi piel, termino de quitar mi vestido y me volvió a voltear para besar mis pechos de una forma en la que estaba segura que dejaría marcas.

- C-Catalina paremos ya o no voy a poder más adelante- dijo cuando le quite la camisa y empecé a acariciar su abdomen; yo puse ojitos inocentes que se que lo volvían loco y seguí bajando mi mano.

Él volvió a gruñir y me tomó de nuevo las dos manos levantándolas sobre mi cabeza como si estuviera esposada.

-¿no fui claro nena? ¿Te gusta que te hable así verdad?- susurro en mi oído para luego morderlo sin soltar mis manos. Yo asentí con la cabeza y el negó con una sonrisa pícara.

-quiero oírte decirlo- ordeno con un tono dominante para después morder levemente mis pechos, puta madre este hombre si sabe como encenderme.

-y-yo... me gusta cuando-o me hablas - no pude más y solté un gemido -¡puta madre me encanta cuando me hablas sucio!- dije sintiendo como soltaba mis manos y volvía a bajar al borde de mis bragas jugando con ellas. Él sonrió con suficiencia y volvió a besarme pero ahora de una forma casi tierna. Yo lo tome de las mejillas y volví a juntar nuestros labios con ternura.

Antonio me subió el cierre del vestido pero se rompió un poco, no me importó y me quede dormida en su pecho viendo las estrellas. Que gran manera de terminar el día.

Desperté al sentir como Toño dejaba un beso en mi cabeza y vi por la ventana que ya estábamos en Los Ángeles, bajamos y noté como ya nos esperaba una camioneta, subimos y después de un rato de camino llegamos a una casa enorme. Entramos y Antonio me guío directo al cuarto principal, ya mañana investigaría la casa, estaba demasiado cansada como para hacer nada.

LUNA- Junior H Donde viven las historias. Descúbrelo ahora