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Antonio:

En este momento quisiera leer mentes. Anoche regresamos de la cabaña y desde que despertó Cata no ha parado de llorar.

-nena dime que tienes- dije con voz suave, ella abrazó a bruce y puso un puchero.

-es que no se por que lloro... ¿suena ridículo si te digo que solo me dieron ganas de llorar?- contesto con voz chiple, no pude evitarlo y solté una carcajada haciendo que me mirara mal.

-iayuda mi novio es terrible y se burla de mi! ¡Yo solo quiero chocolate por que nadie me entiende!...
¡abrázame! ¿Qué no ves que me voy a morir si no me abrazas en 2 segundos?- en serio estaba bien pinche confundido, pero ya sabía que tenía. Estaba en sus días.

-no mames hermosa si no soy adivino, bueno pues te traigo tus chocolates ¿cuales quieres?-pregunté intentando no reírme, Cata me miro indignado y abrazó más al pobre mini batman.

-¡ni siquiera sabes que chocolates me gustan! Voy a morir desangrada y no te importa- respondió dramática, rodeé los ojos divertido y dejé un beso en su cabeza para después ir a la cocina y prepararle un té.

-tienes razón, soy un novio terrible por no leer tu mente- conteste ocultando una sonrisa, ella asintió y me abrazó como bebé tomando de su té.

-que bueno que lo admitas... quiero de mis chocolates favoritos y que veas conmigo el diablo viste a la moda- susurro poniendo ojitos de perrito, yo asentí y como buen mandilón que soy fui por los chocolates que me pidió.

Entre a la tienda y cuando estaba pagando me entró una llamada de Cata.

-amorcito bonito hermoso... ¡te extraño! Corre corre corre que ya te quiero abrazar- hablo para después colgar. Si que esta loca; pero es mi loquita.

Regrese al departamento a toda velocidad encontrándome con una imagen que estaba seguro se quedaría en mi memoria para siempre.

-¿se puede saber que hacen ustedes dos?- pregunté haciendo que Catalina se sobresaltara con mi voz, ella me miro asustada y negó.

-no es lo que parece- dijo acercándose a mi, no pude contenerme más y me solté a reír, ella me miro mal y me pego en el brazo. Estaba bailando con Bruce mientras cantaba música de one direction en pijama y bailaba raro.

-¡debiste ver tu cara! Pobre de mi hijo lo vas a hacer fan de tus britanicos. Mini Batman no escuches la música de tu mami, mejor escucha la música de papi y sus compas- conteste poniendo a Bruce en el suelo.

-que te dije Herrera, mi hijo va a ser un niño bien, no un bélico como su papi y sus tíos- reprocho escondiendo su carita en mi pecho, yo negué divertido y la abracé por la cintura para después cargarla como costal de papas y llevarla al sillón, como si fuera una niña pequeña la acomode y la tape con una mantita recibiendo un beso en la frente como agradecimiento.

-¿estás chiple mi vida?- pregunté con voz suave, ella asintió y puso un puchero, yo sonreí y me acosté a su lado abrazándola llenando su carita de besos.

-¡Dios mío ustedes me van a dar diabetes! Eres todo un mandilón wey- oí a una fea voz en la puerta, vi confundido a la puerta y rodeé los ojos al ver entrar a Camila y Nata. Que chingados hacían aquí y por que interrumpían mi tiempo con mi novia.

-fuera de aquí metiches váyanse a chingar a otra parte, quiero estar a solas con mi morra- saludé amablemente abrazando mas a Cata, ella asintió y se acomodó mas en mis brazos.

-si si si para que luego nos hagas padrinos de verdad, por cierto cuando tengan hijos nosotros vamos a ser los padrinos ¿verdad mi reina?- hablo nata pasando su brazo por los hombros de cami, ella asintió y me miro mal.

LUNA- Junior H Donde viven las historias. Descúbrelo ahora