Hemos actualizado nuestras Pautas de Contenido.
Consulta las pautas más recientes para seguir compartiendo historias de forma segura.

9. GOLPES FISICOS Y EMOCIONALES.

110 7 0
                                        

Maicol desvío su mirada otra vez y tomó una de las manos de Lina entre las suyas y la llevó lentamente hasta su pecho. Sus ojos, todavía húmedos por las lágrimas, transmitían una mezcla extraña de cariño sincero, desesperación y nerviosismo. Parecía querer decir algo importante desde hacía mucho tiempo, pero las palabras simplemente no salían.

Lina lo miró confundida a Willson. El cambio de actitud había sido tan repentino que incluso ella pensó que tal vez el estrés finalmente le había dañado el cerebro.

Por otro lado, el coronel Willson observaba la escena con una expresión cada vez más peligrosa. La vena de su frente empezó a marcarse apenas vio las manos de Maicol sujetando a su hija con tanta confianza.

—Lina… yo quisiera decirte muchas cosas, pero no sé cómo sacarlas de mi boca. Ni siquiera sé cómo empezar a explicarte lo que siento en este momento…— dijo Maicol con la voz temblorosa.

Lina parpadeó lentamente. —Maicol… ¿te golpeaste la cabeza o algo así?—

—¡Espera un momento! —interrumpió Willson de golpe— Antes que nada, suelta la mano de mi hija.

El coronel avanzó y puso una mano sobre el hombro de Maicol, apretándolo con tanta fuerza que casi le crujieron los huesos. Su sonrisa era falsa. Muy falsa.

—Coronel… creo que me está enterrando los dedos— Maicol tragó saliva. —Coronel, no es lo que parece. Yo solo quiero ser amigo de su hija…—

—Claro. Y yo soy bailarín profesional— Willson soltó una risa seca. —Ajá. ¿Y todos los “amigos” agarran la mano de una chica y la ponen sobre su pecho mientras la miran como protagonista de una novela barata?—

Maicol se quedó callado dos segundos.
Grave error.

Los ojos de Willson se abrieron lentamente. —Mi hija es muy hermosa, y por eso quieres salir con ella.—

—¡No! Bueno sí la encuentro linda… pero no así… o sea… no de esa manera…—

Lina soltó una pequeña risa nerviosa al ver cómo el coronel parecía perder años de vida con cada palabra que salía de la boca de Maicol.

—Papá, creo que estás exagerando un poco…— incluso una gota de sudor bajó por su mejilla «Imbécil… Me va a meter en problemas»

—Lina, este chico acaba de mirarte como si quisiera pedir permiso para casarse contigo.—

—¡¿QUÉ?!— gritaron Lina y Maicol al mismo tiempo.

Willson señaló a Maicol sin dejar de apretarle el hombro. —¡Lo sabía! ¡Ese grito fue demasiado sincronizado!—

—¡Coronel, está imaginando cosas horribles!— Maicol puso una cara de asco.

—Las estoy imaginando porque existieron en tu cabeza primero.—

—¡No existieron!— Maicol odiaba el insesto, pero no evitaba sentirse avergonzado.

—Entonces explícame ¿Por qué pareces tomate?—

Maicol, efectivamente, estaba rojo.

Willson finalmente soltó su hombro… solo para agarrarlo del brazo con fuerza. —Muy bien, Romeo. Tú y yo vamos a tener una pequeña conversación en mi oficina.—

DAMN LIZARD Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora