10. SALIDA PADRE E HIJA.

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6 DE JULIO DEL 2133

—¿Estás lista para esto, mi pequeña?.

El coronel Willson se apoyó en el marco de la puerta del dormitorio de los soldados.

Su sola presencia era intimidante, incluso cuando estaba de buen humor. Había algo en él que imponía respeto de manera natural. Algunos de los soldados más jóvenes se tensaron apenas escucharon su voz. No esperaron ni un segundo para ponerse firmes.

«El coronel es realmente intimidante…» Pensó un soldado.

—Si, ya estoy lista —Respondió Lina.

«Que envidia… desearía tener un padre en ese rango»

Lina agarró la mano de Willson, miró de reojo a sus compañeros y sonrió satisfecha.

La chica llevaba una mochila de tamaño mediano para el viaje que tendrían. A pesar de que estarían fuera durante varios días, solo había guardado dos cambios de ropa. No quería ocupar espacio innecesario.
Después de todo, si necesitaba lavar la ropa, podía hacerlo en algún río o arroyo durante el trayecto. Llevar demasiadas cosas solo significa más peso y más trabajo.

—Entonces vámonos.

Aqntes de abandonar la base, hicieron una última parada en la oficina del superior Brown. Era un hombre con bastante autoridad, aunque todavía estaba por debajo del rango de Willson.

Al entrar, Lina se encontró inmediatamente con Constanza.

La joven tenía la cabeza baja y el brazo vendado donde aún permanecía la marca de la mordida. Se veía extrañamente sumisa, muy diferente a la chica agresiva que había intentado golpearla días atrás.

Las dos permanecieron en silencio, de vez en cuando se observaban de reojo, claramente con desprecio mutuo.
La tensión continuó hasta que el superior Brown, que además era el padre de Constanza, colocó una mano firme sobre el hombro de su hija. Constanza apretó la mandíbula durante unos segundos antes de obligarse a hablar.

—Lina... quiero disculparme por lo que pasó en las duchas.… no volverá a suceder. Estoy muy apenada por todo —Dijo Constanza sin mirarla a los ojos.

La frustración era evidente en su rostro. Se notaba que odiaba cada palabra que salía de su boca y que estaba siendo obligada a disculparse.

«Vamos quiero que lo digas más fuerte… súplica mi perdón de rodillas» Pensó Lina.

Lina estuvo a punto de responder, pero Willson la hizo callar con una sola mirada.

El coronel le entregó una carta al superior Brown. Seguía mostrando esa actitud dominante de siempre, aunque esta vez sus ojos estaban puestos sobre Constanza.

—No quiero que una situación así vuelva a repetirse —dijo con voz fría— Si vuelvo a enterarme de que tu hija lastimó a la mía, tomaré medidas personalmente mataré frente tuyo…luego será tu turno.

El superior se masajeó la frente con cansancio antes de asentir. —Sí, coronel.

Constanza tragó saliva. Se veía pálida, su rostro perdió color de inmediato, como si le hubieran arrojado un balde de agua helada encima.

Por primera vez desde que Lina la conocía, parecía genuinamente nerviosa.

Cuando salieron de la oficina, Lina no comentó nada sobre lo ocurrido. Era mejor estar en un lugar más privado al momento de preguntarle si tenía el poder necesario para hacer eso.

La disculpa había sido forzada. Aún así estaba satisfecha pero igual ya no le importaba demasiado el tema por ahora. Prefería aprovechar esos días para pasar tiempo con su padre antes que desperdiciar energía pensando en alguien que consideraba una completa inútil.

DAMN LIZARD Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora