Zuma se pasaba los días caminando en dos patas por el santuario, pareciendo un dinosaurio. Estaba aburrida desde que Lina se marchó, normalmente la veía de pasada aunque no le tocaran turnos, pero está vez no la veía desde hace muchos días. Todo parecía vacío en su ausencia, los días eran lentos y desesperantes. Los guardias de reemplazo apenas prestaban atención, se limitaban a comer y a pasar horas enteras frente a una cajita mágica que lanzaba luces y sonidos. A veces Zuma se acercaba en silencio, observando a lo lejos la televisión junto a ellos, sin que se dieran cuenta. Aquellas imágenes en movimiento le dejaban curiosidad.
Para la extraterrestre los humanos eran extraños. Con el tiempo había comenzado su propia investigación sobre ellos, analizaba con detenimiento las características de cada persona que se cruzaba en su camino. Se fijaba en los rostros, en los cuerpos, en los gestos. Descubría que algunos tenían los ojos rasgados, otros muy grandes, que los tonos de piel podían variar entre negro, cafe y blanco, pero ninguno era celeste como el suyo. Los colores de ojos también cambiaban de uno a otro y el cabello parecía ser siempre único, rubio, castaño, rojizo, liso, rizado. Cada ser humano era a veces parecidos pero no iguales.
«Ki... Lina es una humana» Trato de recordar cada detalle en general «Piel pálida, con pequeños puntos en la cara... esos que llaman pecas, su nariz es bonita. Sus ojos son lilas, algo que nunca había visto en otro ser humano. Tiene labios normales son rosados y su cabello es negro como cuando se apagan las luces»
Zuma podía recordar cada detalle de su rostro como si fuera una tarea obligatoria, su memoria había quedado programada para recordarla.
«Su cuerpo tampoco está mal... Creo que está muy bien formado para tener descendencia»
Un calor inesperado la invadió en su abdomen junto cosquillas que la hacían sentir extraña. Se sonrojó de inmediato, desviando sus pensamientos hacia unos más íntimos, mientras una tímida sonrisa se dibujaba en su rostro.
«No he visto a ningún humano con ojos de ese color aparte de ella... ¿Pero por qué?»
La pregunta se quedó flotando en su mente de un momento a otro, dejando los otros pensamientos mezclados. Sin darse cuenta frente a ella tenía una rama, que le terminó dando un golpe que le dejó su nariz adolorida.
—¡Ay!— Soltó un quejido bajo, frotándose la cara con brusquedad.
Los guardias se acercaban para cubrir su turno. Agradeció que los guardias aún no la hubieran visto tropezar. Si la hubieran sorprendido, de seguro se habrían reído de ella, tal como lo hacía Lina cada vez que se golpeaba o se caía. El recuerdo de esas risas maniáticas la hacía temblar pero a la vez no evitaba sentir esas mariposas en su estómago, la hacía salir una pequeña sonrisa.
El ruido de las voces humanas llamó su atención. Los soldados de turno estaban terminando de instalarse en su puesto. Uno de ellos hablaba mientras rebuscaba entre unas bolsas
No vamos a ver esa película otra vez, ya es demasiado aburrida… la hemos visto diez veces— Habló un soldado.
—¿Qué dices? ¡Es buenísima!— Replicó su compañero entusiasmado.
—Literalmente se trata de una humana que sale con un vampiro y después se besa con un perro— Sacó su lengua en señal de asco.
—¡No es un perro, es un hombre lobo!— Lo corrigió de inmediato el otro, ofendido.
El soldado conectó una pequeña tele, una que siempre llevaban para entretenerse durante la noche.
—Solo cállate, que ya puse la película— dijo, apretando los botones del control remoto.
Qué lástima que no encontremos las otras sagas... siempre las mismas, una y otra vez- se lamentó.
La pantalla iluminó el rostro de ambos guardias con un resplandor algo verdoso. La música de apertura llenó el silencio del santuario.
ESTÁS LEYENDO
DAMN LIZARD
Ciencia Ficción🚨 actualización de los primeros caps. Algunas cosas cambiaron 🚨 Una invasión alienígena que deja a más de un tercio de la población destruida y cada año se pierden más vidas, dejando al límite de la existencia a la raza humana. La causa son grand...
