Existía una pequeña cafetería dentro de la base donde la mayoría iba a relajarse un rato y tomar café en paz. El sabor era amargo por la pésima calidad de los granos, pero seguía siendo mejor que nada.
A esas horas de la noche el lugar estaba casi vacío. Apenas unas cuantas luces blancas iluminaban las mesas metálicas, y el sonido constante de la máquina de café llenaba los silencios incómodos
Cristopher caminaba con tranquilidad, sosteniendo una bandeja entre las manos. No esperaba encontrarse con Constanza sentada sola en una de las esquinas.
—¿Tú estás tomando café?— preguntó él al acercarse—. Se supone que no te gusta.
Constanza levantó la mirada lentamente y soltó un pequeño suspiro cansado. —¿Y tú qué? Tienes cara de muerto.—
Cris dejó escapar una risa seca mientras tomaba asiento frente a ella. —Turno doble. Me mandaron a entrenar niños pequeños todo el día y luego a adolescentes en la noche.—
Ella arqueó una ceja antes de soltar una pequeña risa nasal. —Eso explica tu expresión de sufrimiento.—
La tensión entre ambos ya no era tan agresiva, se conocían perfectamente y podían soportarse.
—¿Y cómo terminaste entrenando niños? —preguntó Constanza mientras revolvía el café con desgano—. Pensé que te evitaban después del último incidente.
—Pues necesitaban un reemplazo y Willson me recomendó. Claramente, la coronel Laura no estaba muy contenta con la idea.—
Constanza soltó una pequeña sonrisa cansada mientras daba otro sorbo a su café. —Siento que te odia.
—Creo que es porque el coronel Willson dijo una vez, justo enfrente de ella, que quería que yo me casara con Lina.—
Por un instante ambos terminaron riéndose de lo absurdo de la situación. El rechazo que Laura tenía hacia Cris ni siquiera era completamente culpa suya.
La risa fue apagándose poco a poco hasta desaparecer. El ambiente volvió a quedarse en silencio, pesado, incómodo.
—Lina…— Ella tardó unos segundos en continuar. —Todavía no puedo sacarme de la cabeza lo que hizo ese día.—
Cris supo exactamente a qué se refería. Todos los presentes recordaban aquella escena con demasiada claridad.
Ninguno iba a defender al hombre. Era un monstruo despreciable, alguien capaz de sacrificar a sus propios hijos sin sentir culpa alguna.
Lo que los abrumaba era que Lina era su amiga. Y en la forma como lo mató, incluso como la observó mientras perdía la vida.
—Lo estranguló despacio… —murmuró Cris, con la mirada perdida sobre la mesa—. Y parecía disfrutarlo.
Todavía podía recordar los sonidos desesperados del hombre intentando respirar, las manos temblorosas tratando inútilmente de apartar a Lina y la manera en que ella jamás aflojó la presión.
—Creo que sí lo disfrutó… —dijo Constanza en voz baja —Constanza soltó el aire lentamente y se dejó caer contra el respaldo de la silla, agotada— Odio admitirlo… pero me gusta Lina.
Cris levantó la mirada de inmediato, sorprendido. —¿Qué?—
Ella soltó una pequeña risa nasal. —No me mires así. Tú llevas enamorado de ella desde hace años. —Constanza sonrió apenas— Era obvio.
Él desvió la mirada hacia el vaso de café. —Sí… supongo que sí.—
La situación era demasiado extraña incluso para ellos. Dos ex novios, sentados en una cafetería vacía en mitad de la madrugada, admitiendo tranquilamente que ambos querían a la misma persona.
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DAMN LIZARD
Science Fiction🚨 actualización de los primeros caps. Algunas cosas cambiaron 🚨 Una invasión alienígena que deja a más de un tercio de la población destruida y cada año se pierden más vidas, dejando al límite de la existencia a la raza humana. La causa son grand...
