33. UN SIMPLE BESO.

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«Ridículo. Es una extraterrestre. Un proyecto. Una misión. Nada más.» pensó Lina, apretando sus labios.

—¿Estás bien Lina?— preguntó Constanza, preocupada.

Lina parpadeó, saliendo por fin de sus pensamientos. Ya había dejado de llorar desde que llegó a su habitación, pero ahora Maicol y Constanza la miraban con inquietud, convencidos de que se sentía mal por lo ocurrido con Cris.

—Sí, estoy bien. Solo fue un tropiezo.— dijo, forzando una sonrisa cansada. —Estoy más que bien.

—¿Segura? Cuando te encontré te veías muy mal— insistió Maicol. —Ese idiota de Cris, siempre le digo que cierre la puerta cuando haga esas cosas—

Constanza bajo la mirada, algo incomoda. Ella y Cris hace poco habían terminado su relación.

Lina se sobresaltó —¡¿Qué?!— gritó asqueada.

—¿Esto es por Cris? ¿Verlo así te afectó?— preguntó Constanza, a diferencia de otras veces, ahora sí se veía preocupada.

Lina intentó restarle importancia. —En serio, estoy bien. Salí corriendo de esa habitación porque me dieron ganas de vomitar. Me dio asco, nada más—

—¿Y por qué llorabas? Siempre que te sientes mal vas al laboratorio a refugiarte— Maicol cerró los ojos dudando.

«Todo es culpa de esa tonta de Zuma, sería más fácil decir que me caí de cara pero no tengo ninguna herida» pensó Lina, suspiró y por fin decidió hablar. —Me vienen a la mente personas que no quiero ver nunca más… y eso me está consumiendo.—

—¡Ese desgraciado te está molestando otra vez!— Maicol se levantó de la mesa, furioso.

—Si es Ricardo, sabes que podemos ponerlo en su lugar— agregó Constanza.

—Tranquilos— Lina negó con la cabeza —Él no me ha molestado. Son… los muertos los que me atormentan.—

—¿A qué te refieres?— preguntó Constanza, bajando la voz.

—Ya saben… lo de Paco. Yo lo maté y no dejo de ver a Jason desde entonces— Lina movía las manos nerviosa y su mirada se perdía en la oscuridad —Ser militar no es fácil. Debes mantenerte fuerte, mental y físicamente. No puedo permitirme que esto me destruya.—

Maicol quedó paralizado, igual que Constanza. Ambos se acercaron y le tocaron los hombros antes de abrazarla con cuidado. Maicol recordó la noche en que encontró el cuerpo de Jason colgado… Las pesadillas lo atormentaron durante meses, hasta que logró recuperarse gracias a una terapia interminable. No podía imaginar cómo habría sido sin ella.

Los tres permanecieron abrazados un buen rato, hasta que Lina soltó un quejido.

—Ya sueltenme, me asfixian, prefiero abrazar a Luan— gruñó.

Le quitó a Luan de los brazos a Constanza. En cuanto la mujer se quedó sin el cachorro, puso una mueca de clara desaprobación. el animal ahora querido por todos.

—Yo igual quiero un perrito lobo, como Balto o colmillo blanco— dijo Constanza, cruzándose de brazos.

—Pídele a la coronel Laura— respondió Lina.

—Ella no me quiere tanto como a ti, literalmente eres una prodigio y su favorita. Un militar necesito un permiso para tener un perro a ti solo te lo dieron— constancia suspiró rindiéndose y aceptando su destino.

—Ya veo y tu padre no te puede conseguir uno— preguntan pensando que ella tenía las mismas ventajas al tener un padre de alto rango.

—Él no está encargado de esas funciones, Laura es la que manda a los animales de apoyo a los soldados, todos los de esta base tienen diferentes tareas y responsabilidades—  explicó.

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